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miércoles, 29 de mayo de 2013






 UNA FORMA DE VIDA

 Andrea, el personaje voluptuoso de La Gran Comilona, es una mujer rica en carnes, sensual y curiosa. Su cuerpo rollizo posee una sensualidad sin límites. Encerrados en una mansión, cuatro hombres  se reúnen a comer y fornicar con prostitutas como una forma de suicidio. Ella se queda allí, curiosa por saber el desenlace del encuentro. La actriz encarna un tipo de belleza desterrado del celuloide por la presencia avasallante de actrices muy delgadas-tipo Angelina Jolie-.



La gordura ha sido vehículo de significantes variados: expresión de buena salud, modelo de belleza y sensualidad, manifestación de pésima salud, antítesis de belleza contemporánea. Y ¿Qué tal la obesidad como una forma evidente de protesta contra la guerra de Irak? en la novela de Amelie Nothomb, Una Forma de Vida, Melville Maple, soldado destinado al frente de Irak, quien establece correspondencia con la autora y personaje a la vez del relato,  asume su gordura como una manera de repudiar la guerra.

Entre las numerosas cartas  que recibe la escritora una  llama su atención:

 Querida Amelie Nothomb:
Soy soldado de segunda clase del ejército norteamericano, mi nombre es Melvin Maple, pero puede llamarme Mel. Llevo mas de seis meses destinado en Bagdad, desde el principio de esta jodida guerra. Le escribo porque estoy sufriendo como un perro. Necesito un poco de comprensión  y sé que usted me comprenderá.
Respóndame. Espero que me escriba pronto.
Melvin Maple
Bagdad, 18/12/2008


A partir de ese momento se inicia un intercambio epistolar en el que Mel confiesa que desde su permanencia en Irak ha engordado 100 kilos.Y esa masa corporal adquiere vida y  nombre: Sherezade: "Siento que es ella la que le escribe esta carta, y yo no puedo detenerla...Mi obesidad me horroriza, pero quiero a Sherezada. De noche, cuando el peso oprime mi pecho, pienso que no soy yo sino una hermosa mujer tumbada sobre mi cuerpo.Cuando me meto de lleno en esa ficción, escucho su voz dulce y femenina susurrándome cosas al oído".


Amelie se va adentrando en el mundo tan particular de Melvin al punto de desear sus cartas, de extrañarlas: "Ya ve, Melvin,usted tiene razón: su obesidad es su obra. Está usted en la onda de la modernidad artística". Y si la gordura es su obra de arte, quién  mejor que un agente artístico para  convertir  esta forma   en un acto de representación, en un performance. 


La trama  se va complicando, y la simulación, el engaño y la complejidad de vivir nos conducen por caminos soprendentes. Un asunto que parece una prueba de sinceridad, se convierte en impostura. Melvin no ha estado en Irak, su hermano ha sido su cómplice. El final lo dejo para quienes deseen lanzarse a la aventura de vibrar al tenor de lo que significa el cuerpo como arquitectura existencial, la escritura como acto de verdad  y simulación y la narrativa como arte de contar desde facetas personales la tragedia de la guerra.



Amelie Nothomb









jueves, 23 de mayo de 2013




 COMER, CONVERSAR, COMPARTIR

El piso, de tierra. Las paredes, pintadas de cal.Una estufa de leña. Ollas de barro. Una mamá que cocina. Unos niños que juegan. Los mas grandes cargan agua, lavan la loza.El olor de la comida se esparce por los corredores, se mete en las piezas. Poco a poco van llegando los adultos. La vieja mesa de madera se cubre con el mantel de plástico. A poner los platos y servir.  Hay risas, se juega, se come, se conversa.


Comer, conversar, compartir. El Espectador del domingo 31 de marzo de 2013 publicó un artículo, "¿Por qué comer en familia?" , en el que se comentan los resultados de una encuesta contratada por Coca Cola con Ipsos Napoleón Franco a 1350 personas de nueve ciudades de Colombia."El 74% de los encuestados  dijo que prefiere el plan de cocinar en casa al de salir a un restaurante, 43% aseguró que se reúne todos los días para comer con sus seres queridos (en la mayoría de los casos ese encuentro se da a la hora de la cena), y el 43% manifestó que  este tiempo es usado para conversar de los problemas y dificultades...Sin embargo, 35% confesó que cuando come en familia el televisor siempre está prendido".


Lejanas están las épocas en que comer era una rutina de familia. Hoy se vive de prisa y las distancias impiden los encuentros familiares al medio día. Hace un buen rato  visité Manizales y me sorprendió la grata costumbre de que al mediodía se cerraban los negocios y todos marchaban a sus casas a almorzar y a echar la siesta. Cambian los tiempos y España, donde se practicaba la siesta  prolongada, ha visto desaparecer de manera paulatina  esta costumbre por decreto.

El cine y en general el arte y la literatura han ahondado en las sutilezas que comportan los encuentros  alrededor de la mesa. La Gran comilona, película de  Marco Ferri-cumple 40 años de haber sido filmada-, cuenta la historia de cuatro amigos que se encierran en una casa para comer hasta el hartazgo, tener sexo y morir. 

Chocolate, dirigida por Lasse Halstrom, con la actuación de Juliette Binoche y Johnny Depp,
...narra la historia de una mujer soltera, Vianne Rocher (Juliete Binoche) y su hija, quienes llegan a Lansquenet, un pequeño pueblo francés, en el invierno de 1959. La vida trashumante de Vianne y su indiferencia ante el catolicismo sacuden las bases de la sociedad mayoritariamente conservadora y piadosa del pueblo cuyos habitantes, moralistas y reprimidos, viven de las apariencias y rechazan todo aquello que, por nuevo o desconocido, se introduce en sus vidas. Al poco tiempo de llegar, Vianne abre su propia tienda de chocolates, con la que lentamente comienza a ganarse la confianza de muchos en el pueblo, pero a la vez le causa enormes confrontaciones con las facciones tradicionales, quienes consideran que por quedar justo frente a la iglesia del pueblo, y trabajar los domingos, Vianne representa una amenaza para lo establecido. A medida que se acerca el domingo de pascua, la confrontación crece entre aquellos que la apoyan y los que la repudian, especialmente cuando Vianne decide organizar un festival del chocolate durante una de las celebraciones más importantes del Catolicismo(Wikipedia).


La comida ha estado ligada a los aspectos primordiales del ser humano, al igual que ha sido una de las manifestaciones  vinculadas con la celebración y el encuentro. Aquellas escenas de padres tiranos que aprovechan las cenas familiares para ejercer su autoridad-incluidos los golpes-, riñas y tensiones producidas por los conflictos que estallan en medio del convite,  miembros de la familia que prefieren comer en sus cuartos. O chicos que combinan un bocado con la inspección atenta del celular o la tableta, ajenos a las palabras que son apenas murmullos o música de fondo de un ritual mas íntimo, el de la comunicación virtual.
En cambio, existen momentos memorables en los que la comida  adquiere el papel de embajadora de buenas intenciones: una cena preparada con gusto para conquistar a alguien, un cumpleaños, un aniversario, el paseo de olla  o el simple deseo de compartir con los amigos.




Hace algunos años supe de una historia de amor adúltero  en la que los implicados, para expresar cuánto amor sentían el uno por el otro, se enviaban, ella a él una arepa  mordisqueada con ternura ; él  a ella, una empanada con mordisco incluido. ¡Ah cosas las del amor!

Esos bocaditos de amor, tan especiales, el plato  del doble gozo a la hora de la vianda-sabor y tertulia- y el compartir la mesa constituyen placeres inigualables. Allá los esforzados que se inventan almuerzos y desayunos de trabajo; que sus estómagos posean la coraza necesaria para soportar  la mezcla de ácidos y   preocupaciones, ojalá no se les ocurra un día inventarse una encuerada de trabajo. Ahora mismo me inscribiré en el movimiento de Comida lenta(slow food) y me tornaré un furibundo fan, dogmático, tropelero. Después de la siesta, por supuesto.








sábado, 18 de mayo de 2013




 ORATURA

No Violet Bulawayo es una de las nuevas promesas  literarias del continente africano, a quien la revista Granta le dedicó un artículo, " we need new names" en el apartado New   Voices. Nacida en Zimbawe,  completó su formación académica inicial allí; luego, viajó a los Estados Unidos, donde obtuvo el título profesional y la maestría en inglés por  la universidad de Texas y la Universidad Metodista del Sur. 

A la pregunta - "¿dónde aprendió a contar historias?"-, ella responde: -Yo crecí con la oratura- todas las personas a mi alrededor contaban historias, igual que respirar, pero en realidad fue mi abuela, Gog’ NaEdeni, quien se sentaba con nosotros a contar historias todas las noches cuando éramos niños, y mis papás, quienes compartían con mi abuela el amor por el relato, los que me impactaron.Sin ellos, dudo que yo sería la clase de escritora que  soy hoy-.



Photo by Mark Pringle.


Oratura. La fuente original de la literatura. La palabra viva, dinámica, el relato que surge en los lugares mas impensados: el oficinista gracioso que narra crónicas picarescas de sus compañeros, el salón de belleza donde igual se desenredan los crespos y las historias de amigos y vecinos, el bar, la cantina, la tienda, la calle con sus vendedores, el campo, la alcoba.

Oratura,  la palabra que camina por trochas y senderos, pegante efectivo de la vida comunitaria. No hay poblados sin relatos, no existe comunidad sin historias. Igual que las raíces de los árboles, son los relatos la seña identitaria de los grupos sociales.



¿Tiene valor la oratura en sociedades altamente tecnificadas? Sin duda alguna. La riqueza de las tecnologías ha posibilitado la expansión de los recursos de forma ilimitada. Y ha ampliado el uso de la escritura como vehículo inmediato de la narratividad, al igual que se han multiplicado los relatores en formatos audiovisuales.

Oratura, el comienzo. De ella se ramifican las historias  que circulan en gadgets sofisticados. La televisión se resiente por el nuevo carácter ya no de los consumidores sino de los prosumidores: "...actor comunicativo  en el   que convergen las figuras del emisor y del receptor en las sociedades ubicuas de hoy, gracias a los desarrollos de la web 2.0 y las tecnología móviles"( Islas, Octavio, signo y pensamiento, 61 ).


El escritor, atento, escucha. En su cabeza se dispara una idea que va creciendo, ampliándose hasta convertirse en relato literario. Cien años de Soledad es el diamante tallado que Gracía Márquez pulió y convirtió en novela. Su abuela fue la fuente.

A los niños se les debe contar historias con el propósito  de encantarlos. Leerles para agitar sus mundos interiores. Convertir los encuentros en ejercicios placenteros en donde el juego, el diálogo, la reflexión están presentes. Oratura amorosa que aviva el pensamiento.

Afinar el oído,  estar atento a los innumerables relatos que nos circundan, condición necesaria para  engordar la imaginación.



domingo, 12 de mayo de 2013





 LA BELLA LETRA

A las dos de la tarde, cuando el calor agobia y el mundo parece retraerse a la quietud, ella se sentaba a su mesa de trabajo, en el corredor que daba al solar. Sobre el lienzo dibujaba las letras góticas  que pintaban textos alusivos a grados, condecoraciones, menciones. La pluma se empapaba de la tinta y era la magia del trazado fino. Al final, una obra digna de un copista medieval. Alcira Tinoco, la de la bella letra.


Hace años vi una película llamada Andrei Rubliov, pintor de íconos. En la historia hay un fragmento conmovedor: durante años, artesanos laboriosos construyen  una campana gigantesca, la que irá a adornar la cúpula de alguna iglesia ortodoxa rusa.  El día de su inauguración, el tañido de la campana se oye  a decenas de kilómetros a la redonda.



Esos oficios que pasan, esas labores que un día dejaron de ser importantes para la sociedad.  En las escuelas de Colombia, durante mucho tiempo, las planas fueron una actividad escolar importante. Los trazos que se hacían sobre el cuaderno ferrocarril, la mano que dibujaba el destino sinuoso de las letras, el maestro severo que corregía las desviaciones del pulso. Escribir una carta de amor implicaba un doble ejercicio: las palabras ansiosas de encantar al ser amado, el texto impecable en su forma.

 El New York Times publicó un artículo titulado "¿Está muerta la letra cursiva?" en el que expertos debaten
 sobre la decisión de una oficina federal de acabar con la obligatoriedad  de  enseñar este tipo de escritura en las escuelas públicas de Estados Unidos. Para Morgan Polikoff, profesor de la Universidad de California del Sur, "...los profesores deberían dedicarse a las habilidades y el conocimiento que impactarán a sus estudiantes en el futuro. Estos incluyen la letra de imprenta y la mecanografía, pero no la cursiva. Así como hemos hecho con el ábaco y la regla de cálculo, es hora de retirar de  la enseñanza  la escritura cursiva. Los días están contados".

Igual opina Kate Gladstone, directora del Concurso Mundial de Escritura a Mano: "Imponer la letra  cursiva para preservar la escritura manual es igual a imponer el sombrero de copa y las enaguas  para preservar el arte de la confección. Leer en letras cursivas es importante, y a los niños se les puede enseñar a leer escritura de la cual no están obligados a escribirla...¿Por qué no enseñar a los niños a leer cursiva, junto con otras habilidades vitales, que incluyen un estilo de escritura propio de  escritores efectivos?

Jim Brian, de la Universidad Arkansas Central, opina lo contrario:

 ...nuestra sociedad está perdiendo rápidamente la habilidad para comunicarse vía escritura cursiva. O no se enseña, o no se enfatiza en las escuelas norteamericanas como solía hacerse antes. Nos hemos vuelto completamente dependientes de las máquinas para comunicarnos con otros.


 Necesitamos enseñar cursiva a los niños para preservar la historia. Los correos electrónicos  se borran de manera rutinaria y no se guardan para la posteridad. Las letras en cursiva tienden a ser guardadas y apreciadas. Y. seamos honestos, recibir una carta escrita en cursiva es más significativo que una escrita en el computador.La escritura cursiva forma parte de una tradición mantenida durante mucho tiempo  y se debería continuar enseñando, no solo por el gusto de la tradición, sino para preservar la historia de nuestra nación".

 En igual sentido se expresó Susan Baruch, terapista ocupacional del Distrito Unificado de Beverly Hills en California:

Usar  el lápiz en el papel estimula el cerebro más que cualquier otra cosa, incluso en esta època de correos electrónicos, textos y tweets(trinos). En efecto, se ha demostrado que escribir en cursiva  mejora el desarrollo del cerebro en las áreas del pensamiento, el lenguaje y la memoria activa. La escritura cursiva estimula la sincronicidad y la sinapsis cerebral entre los hemisferios izquierdo y derecho, algo que no aparece en la letra de imprenta y la mecanografía...los estudiantes necesitan una variedad de tecnologías, entre las que se cuentan la escritura cursiva, para tener exito.

En Japón existe el Shodo, camino de la escritura, arte que se practica con pincel, papel de arroz y tinta china. Es un ejercicio complejo que requiere de mucha habilidad y paciencia. Cada trazo se considera un arte y existen torneos y eventos en los que los diestros calígrafos compiten para mostrar quién realiza los más bellos trazos. Hace poco leí que esta tradición está perdiendo vigencia en Japón, debido al uso masivo de los aparatos electrónicos.


Las manos, ese instrumento maravilloso que ha hecho posible el desarrollo de la humanidad, se transforman con cada avance científico y tecnológico. Maravilla ver niños de dos años de edad manejando una tablet con pericia e ingenio y solo queda pensar que el desarrollo del pensamiento está ligado de manera ineludible a las tecnologías que a los adultos nos causan desazón. ¿Quiénes tienen razón en los debates sobre la letra cursiva y el shodo? Sin duda, las artes tradicionales están condenadas a perder porque  los niños y los  jóvenes encuentran en los recursos tecnológicos nuevos su elemento  natural para el desarrollo de las habilidades mentales y físicas y un océano infinito para explorar,  descubrir y crear.

Sayuri, la protagonista principal de Memorias de una Geisha, la novela de Arthur Golden dice: 
Nuestro mundo no es nunca mas permanente que una ola que se eleva sobre el océano. Cualesquiera que sean nuestras luchas y nuestras victorias, comoquiera que las padezcamos, enseguida desaparecen en la corriente, como la tinta acuosa sobre el papel.


jueves, 9 de mayo de 2013





LOS MUROS


"Ahí está la pared /Que separa tu vida y la mía/ Esa maldita pared/Que no deja que nos acerquemos /esa maldita pared/ Yo la voy a romper cualquier día/ Ya lo verás mi querer/Tú volverás ese día",  canta Roberto Ledesma en el bolero que lleva por título-sin duda- "La pared". 


Los muros han sido  en la historia humana sinónimos de protección y aislamiento.Filipo,  personaje de  El celoso extremeño, -novela de Miguel Cervantes Saavedra- viejo y rico, se enamora de Leonora, joven hermosa y humilde, se casa con ella  y la encierra en lo más alto del castillo  para evitar los cuernos. Como el deseo y la juventud son mas poderosos, sucede lo inevitable. Los Estados Unidos han construido una muralla de cientos de kilómetros a lo largo de la frontera con México para evitar el ingreso de ilegales.Los barrios de estratos altos se aíslan con barreras y rejas que los salvaguardan del contacto con los vecinos pobres.



Existen, además, los muros interiores, los que edificamos en nuestro cerebro. Aquí la variedad semeja la selva prodigiosa, llena de misterios, abundante en especies de todos los pelambres. Esa mamá preocupada  que le ordena  a su niño que "no se junte" con aquel otro, el joven que no acepta a los  negros  o a  los gays, el fanático religioso que descabeza estatuas de santos y vírgenes porque son figuras blasfemas.

  Cuarteles, seminarios, conventos, escuelas, fábricas, internados, cárceles, todos a una, son la manifestación de las murallas en las que se incuban nuestras pulsiones mas frenéticas. Los muros enmarcan  el paisaje recóndito de las jerarquías, de  los silencios. El secuestrado es separado del mundo exterior en lugares bochornosos, infames. Guantánamo se erige como símbolo de la ausencia de derechos humanos elementales. Abbu Ghraib nos enseña que la crueldad y la perversión no tienen límites. Siberia, esa vasta extensión de Rusia, fue en época del socialismo, prisión  de destierro de los enemigos del régimen.


Otras veces las paredes son el refugio de almas solitarias, cuevas en donde se alojan vidas que escapan del barullo de las convenciones. Los amantes se refugian en la intimidad de una habitación y por un momento descubren la eternidad . Buda huye de su palacio y se refugia debajo de un frondoso árbol. Los anacoretas renuncian al mundanal ruido y eligen la soledad, el silencio.


A veces, cuando tengo la oportunidad de subir a un piso elevado de un racacielos, me dejo llevar por la magia de las alturas y contemplo, a través de los ventanales, el mundo de abajo, y extiendo mi visión por la mancha de ladrillo y cemento que se extiende  a lo lejos. Colmenas diversas abarrotan el espacio y ahi, centenares, miles, millones  de personas viviendo  sus vidas, intentando encontrarle sentido a la existencia. 



El ser humano ha hecho de la construcción un ejercicio de planeación y creatividad. Los urbanistas diseñan -para gustos y necesidades distintas- viviendas, avenidas, parques, zonas comerciales e industriales que responden a los retos de las megaciudades. Planear y construir infraestructura-redes, acueductos, vías- demanda toda la tecnología y el dinero juntos. Imaginar modelos de desarrollo urbano parece oficio de demiurgos


Todo para ofrecerle al ser humano un espacio cerrado en el que se vive, se duerme, se ama, se trabaja, donde  se maquinan toda clase de fechorías, sortilegios, en el que se urden los sueños que dan sentido a la realidad. Decir humano es decir casa, decir humano es decir albergue. Y allí nace y echa raíces la idea de lo privado como escenario  en el que nos despojamos de la máscara.

Ingenuos en nuestras seguridades, creemos que los muros nos protegen del asedio exterior. Como ligera neblina que penetra todos los rincones, los cantos de las sirenas nos seducen, rompen las cadenas, derriban las paredes.Las voces  de los aves interrumpen la meditación. Y de adentro brotan aquellas corrientes de agua subterránea que provienen de la duda primigenia, la de los orígenes.




sábado, 4 de mayo de 2013

   MEMORIA POR CORRESPONDENCIA


Hace muchos años, los estudiantes  de Guaduas en edad escolar  asistían el día domingo a la misa de once de la mañana. Era una actividad obligatoria. A lo largo de la ceremonia, los pensamientos  eran invadidos por la imagen del pan de dulce-mojicón-  que se le entregaba a cada chico a la salida. Para quien no asistía ese día, el castigo consistía en ser llamado al frente de la formación escolar el día lunes para recibir unos cuantos varazos en las manos. 

Para muchas generaciones de colombianos, la escuela y la familia fueron dos dominios  en los que se afianzaba hasta el delirio la formación religiosa. De las prácticas estrictas de semana santa hasta la memorización del catecismo del padre Astete, el mundo aparecía como el escenario en el que se realizaba  una constante lucha para librar de las garras del demonio a niñas y niños. Los hijos ilegítimos-naturales,los  llamaban- sufrían el escarnio y el rechazo social y la escala de valores, altamente jerarquizada, ponía en primer lugar al sacerdote, por su condición de representante de Dios en la tierra.

Emma Reyes,  artista nacida en  Bogotá en 1919 y fallecida en  Burdeos, Francia en  2003, escribió veintitrés cartas dirigidas a Germán Arciniegas, que la editorial Laguna Libros publicó de manera póstuma con el título de Memoria por correspondencia en abril de 2012, con varias  reimpresiones. Su lectura avivó mis recuerdos de épocas pretéritas y de nuevo me trasladó al universo de la infancia, la memoria y el olvido.


El libro, escrito de manera epistolar, narra la infancia  de Emma, hija ilegítima, a comienzos del siglo XX en diversos lugares de la Sabana de Bogotá:

 La casa en que vivíamos se componía de una sola y única pieza muy pequeña, sin ventanas y con una única puerta que daba a la calle...En esa pieza vivíamos mi hermana Helena,un niño que nunca supe su nombre, que lo llamábamos piojo, una señora que sólo recuerdo como una enorme mata de pelo que la cubría completamente y que cuando lo llevaba suelto yo daba gritos de miedo y me escondía debajo de la cama


En una ocasión, María, la señora de la mata de pelo- ¿su mamá?- les dijo a Emma y a su hermana que se iba a ir unos días y se llevó a Piojo. Luego de varios días regresó sin el niño: "El piojo no vuelve más. Su papá, ese señor que vino aquí, es un gran político, tal vez va a ser el Presidente de la República..."


La mujer salía temprano en la mañana y regresaba en la noche: Un día regresó muy, muy tarde;

Nosotras estábamos llorando de hambre, venía cargada de paquetes y por primera vez nos trajo unos roscones y bocadillos de guayaba.Nos preparó la comida e improvisadamente se puso a reír, a reír como loca; las lágrimas le caían a chorros, nosotras estábamos asutadas y no sabíamos si reír con ella o llorar; cuando logró calmarse un poco nos dijo dando un golpe con la mano en la mesa:-nos vamos de este carto miserable, mañana empezamos a hacer los paquetes, vamos a un pueblo lejos y tendremos una grnade casa-.

En el relato, un personaje muy importante visita a la mujer y le ayuda a instalar un negocio en Guateque.


Se inicia así un recorrido que va a parar en un convento de monjas,  adonde María deja a las dos niñas. Sin la experiencia de tener una mamá, y con el estigma de ser hija ilegítima, Emma y su hermana relizan el proceso complicado de adaptarse a un mundo en el que se trabaja desde la alborada hasta la noche, sin afectos y con la dura disciplina impuesta por las monjas: "Sor Teresa, la más vulgar, ordinaria, con alma de verdugo,dirigía la ropería y la lavandería", "Sor Honorina era nuestra diversión.Italiana, hablaba malísimo el españoi, bastante vieja, pero de una agilidad y nerviosidad que parecía un trompo:::",  "el primer oficio que me dieron fue el de barrer con una escoba chiquita las montañas de espuma de jabón que se formaban en los sifones de la lavandería y que impedían salir el agua".

Poco a poco aprende el oficio de los bordados, del cual se vuelve experta y se hace imprescindible."Cuando me picaba los dedos con las agujas y me salía sangre, Sor carmelita me decía que por el hueco se me iba a salir el alma...la carrera de bordadora empezaba por apredner a sacar la aguja.Las costuras delicadas en olanes de cristal y especialmente las de raso y mauré, que eran bordadas en hilos de oro o plata,no se podían enrollar porque se chafaban.."

Bizca, las monjas deciden ponerle a Emma anteojeras: "maravilloso remedio, yo estaba feliz porque me veía diversa a las otras".  Rezando, mientras bordaban, ofrecían Ramilletes espirituales, regalos ".para el santo de  la directora,para el santo del capellán otro ramillete...para enviarle  al Papa a Roma el día de San Pedro un ramillete; para...". de esta manera las internas vivían endeudadas,  por lo que debían rezar y rezar para cumplir con lo ofrecido, que además se llevaba en rigurosa contabilidad por parte de una monja.


La vida de Emma en aquel periodo se caracteriza por una dedicación al trabajo, poco o nada de afecto, castigos injustos, mucho rezo y temores ocasionados por la presencia del diablo, tan atento a hacer pecar a estas pobres niñas, tan inocentes como las muchachas de provincia  que cantara El Tuerto López.

El humor y una capacidad narrativa magistral hacen de Memorias por correspondencia un libro que merece leerse, para que aquellos que vivieron algo de estas experiencias las juzguen a la luz de la actualidad, y los que no, se sorprendan ante las peripecias de una niña analfabeta cuyo mundo se desenvuelve entre las frías paredes de un convento.

miércoles, 1 de mayo de 2013





 IMAGEN Y MEMORIA


 De las imágenes que forman parte de la historia nacional, las que aparecen en el libro La Violencia, escrito por Orlando Fals Borda y monseñor Gemán Guzmán, registran con realismo extremo  la crueldad y la sevicia de las luchas fratricidas que  ensangrentaron a   Colombia entre 1948 y 1962. Volquetas repletas de cadáveres, ejecuciones, bandoleros posando ante la cámara,  deudos adoloridos ante las  pérdidas de sus seres queridos. Testimonio implacable del desangre que por siglos ha acompañado la historia patria.

Hace algunos años, el Fondo de Cultura Económica exhibió en el Centro cultural Gracía Márquez las fotografías de un artista mexicano, en las que sobresalía el tema de la muerte: comidas, adornos, celebraciones en torno a los difuntos. Todas en blanco y negro, ofrecían una mirada sobre prácticas culturales que reflejan los procesos de construcción y afirmación de identidades nacionales.

Las imágenes fotográficas poseen la propiedad de capturar un instante con arraigo en la historia personal o colectiva de las comunidades. La foto de la niña que huye desnuda de los bombardeos con napalm en Vietnam se ha quedado fijada en nuestra memoria como símbolo de la   infamia del poder imperial norteamericano.

Cada uno de nosostros conserva las imágenes de momentos y de los seres que han logrado conmovernos a través del tiempo. Aquella foto de la fiesta de quince años, el primer viaje a la Costa, la boda, el paseo,  el hijo, la hija, las rumbas y celebraciones.Ciertos registros conservan el encanto y nos devuelven alegrías pretéritas y permanecen por siempre en nuestra memoria.

A propósito de la literatura infantil, Ivar Da Coll, el notable ilustrador autor de Chiguiro, comenta:
los monstruos están permentemente en nuestra vida-dice Da Coll- se manifiestan con distintas formas: unas veces pertenenecen a lo imaginativo y otras son equivalentes a monstruosidades que se dan en la realidad...La ilustración de una fila de desplazados sin final, mamás cargando a sus hijos, hombres cargando colchones al hombro y niños con tapas de ollas en la mano mientras una especie de aparición los obliga  a salir del pueblo, quedará sin duda en el registro de las mas impactantes de la literatura infantil de Colombia".


Existe una paradoja entre el instante registrado por la cámara y el hecho como tal. La lente registra un detalle de una acontecimiento  que, con el paso de tiempo, pertenece a la historia. Al mirar la foto, el pasado se actualiza en el fragmento plasmado, y nuevas lecturas e interpretaciones aparecen. Y al igual que la historia, la foto se llena de la  carga del pasado y la memoria reconoce que aquello fijado en la cámara no forma parte del presente. Esos trajes que nos parecen ridículos, los bigotes y patillas que causan risa, los artefactos tan anticuados. No obstante, sentimos que en cada foto hay una narración actual, vigente.


Mirar los álbumes, observar  en el computador las fotos son ejercicios de revisión del paso del tiempo. ¡Cómo éramos de delgados! ¡Aquella joven sonriente por la que suspirábamos está hoy hecha una matrona con su carga de arrugas-y sabiduría-! 


Las redes sociales les han asignado nuevos atributos a las fotos. De ser registros de eventos para solaz del recuerdo, aquellas se han convertido en pasaportes de la representación social. Una obsesión recorre a los cibernautas: obtener la aprobación de los usuarios por medio de un click. Carecer de amigos en la red, sufrir la zozobra de no recibir numerosos  "me gusta" forman parte del inventario de torturas contemporáneas. También constituyen el gancho para entablar relaciones de amistad y de amor, tan difíciles a ratos en la interacción real.


Al tomar una foto vieja se observa el deterioro del paso del tiempo. Amarillenta, descolorida, con pliegues que deforman la imagen. Quien la observa, es otro. Igual que a esa foto, las marcas del tiempo le han imprimido un nuevo rostro, otra personalidad. Observar una foto significa  adentrarse en el recuerdo y la introspección.

Ciruelos en la noche:
si más me alejo
más vuelvo a mirarlos.
(Tomiyasu Fusel)