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sábado, 30 de marzo de 2024


QUE CAIGA LA MÁSCARA

 En las películas de policías e investigadores, la sorpresa mayúscula la brindan aquellos personajes impolutos, los que menos parecen y en realidad son. Detrás de la imagen transparente del gerente, de la benefactora, se esconde un asesino cruel, una asesina serial. La familia ejemplar arrastra una cadena de maldades y el deportista modelo esconde  en el sótano  los huesos de algún rival.  "la vida, la gente está llena de secretos", nos lo recuerda Irene Vallejo. 

Aun sin ser esos criminales de las películas, todos guardamos secretos en lo mas recóndito de nuestro ser. Odios, rabias, envidias, comportamientos considerados fuera de las normas de convivencia son algunos de los secretos que componen la otra parte de nuestra condición humana. Dado que el escenario público demanda una máscara, nos la quitamos en  la intimidad.  A veces aflora sin permiso y la imagen cimentada con tanto esfuerzo se derrumba sin falta.


Los cineastas, los escritores son  cazadores de historias en las que la máscara se cae sin remedio y aparecen en toda su dimensión ángeles llenos de manchas.  La falsa división entre buenos y malos se desploma y el sartal de malas intenciones le da un giro inesperado a la historia. Leer novela policiaca, novela negra para ratificar un hecho irrefutable: La maldad y la bondad habitan en la misma guarida.

Sabedores de este aserto, evitamos  a toda costa que nuestros secretos se ventilen a la luz pública. La vergüenza se apodera sin remedio de nuestra alma y por millonésima vez las hienas se dan un festín. Sin embargo, algo ha cambiado. De negar y evadir nuestros pecados a asumirlos con la frescura que ofrecen las redes sociales. La timidez, el pudor han sido arrojados al precipicio y la nueva imagen exhibe la desfachatez como nueva forma de representación.



Ha caído la máscara. Empieza la función.

sábado, 23 de marzo de 2024

 


EL AZAR Y EL SENTIDO

El archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa, la duquesa Sofía, fueron invitados por el general Potiorek a la inauguración de un hospital en Sarajevo, Bosnia, a pesar de haber recibido amenazas de un grupo de conspiradores. 

Uno de los conspiradores intentó asesinarlo lanzando una granada, pero ésta no estalló a tiempo y el automóvil que llevaba al archiduque se salvó. El acontecimiento, sin embargo, alertó a la seguridad, y estos debieron abandonar el plan previamente diseñado. Uno de los conspiradores, se fue a un café, probablemente a comer un sandwich, cuando vio girar en la esquina al automóvil con el archiduque, la duquesa y el General Potiorek.

El chofer dobló a la derecha, pero Potiorek consideró que por ese camino habría demasiado tráfico y sería muy peligroso, por lo que hizo detener el automóvil y dar marcha atrás para ir por otro camino. El auto se apagó y demoró en dar arranque, lo que permitió al conspirador Gavrilo Princip, que veía la escena desde el café, acercarse y dispararle al archiduque. Este asesinato, como sabemos, provocó la crisis que desembocó en l a Primera Guerra MUNDIAL (univisión).


Este hecho, como tantos que suceden a diario, nos ilustra sobre las contingencias que rodean a nuestras vidas. Una joven sale de su casa al colegio, dispuesta a tomar las clases de ese día. Toma el bus que la conducirá al plantel educativo y durante el trayecto se produce una colisión del bus con otro vehículo.  La joven muere. Conclusión: estamos sujetos a tantos hechos que por comodidad llamamos fortuitos, que aquellas cosas que damos por ser el resultado de un plan, de un orden, son el resultado de los infinitos cruces de tantas variables, imposibles de atrapar. 

Por otra parte:

Quizá nunca somos muy conscientes de la manera en la que nuestras acciones y nuestras omisiones cambian el decurso de la historia. Cada acto y cada omisión configuran, de una vez y para siempre, el destino común de la humanidad. Por eso sostenía Merly- Ponty que ningún acto estaba desprovisto de sentido. "No hay una palabra ni un gesto humanos, siquiera habituales o distraídos, que no tengan una significación.  Creyendo haberme callado a  causa del cansancio, creyendo tal ministro haber dicho solamente una frase de circunstancia, resulta que mi silencio o su palabra toman un sentido, puesto que mi cansancio o el recurso a una fórmula hecha en modo alguno son fortuitos: expresan cierto desinterés, y por ende, cierta toma de posición frente a la situación...Por estar en el mundo estamos condenados al sentido; y nada podemos decir que no tome un nombre en la historia. 


Somos seres sujetos a la convivencia, al intercambio colectivo. Lo que pensamos en soledad, en silencio, adquiere nuevas connotaciones cuando se visibiliza. Vuela el ave y traza senderos nuevos, los que no podemos predecir. Lanzamos mensajes que se transforman al contacto con el viento, con la luz. Somos seres "condenados al sentido".

Todos nuestros actos, gestos, palabras y silencios causan impacto en los demás.  De ellos depende su interpretación,  y las respuestas a  una palabra ligera pueden ocasionar reacciones inesperadas, desde un grito, una decepción hasta una riña, una guerra. 

sábado, 16 de marzo de 2024


FILOSOFÍA  A LA CARTA

Hace ya bastante tiempo era un asunto infaltable, en medio del calor de las reuniones, escuchar, de la voz de un declamador enternecido, varios poemas considerados el summun de la lírica, entre ellos "Reír llorando", de Juan de Dios Peza, político y poeta mexicano. Garrick, el personaje del poema, era un héroe popular: "Era el mas gracioso de la tierra y el mas feliz" y era tal su encanto que "víctimas del spleen, los altos lores/ en sus noches mas negras y pesadas/iban a ver al rey de los actores/ y cambiaban su spleen en carcajadas".

  Un día llega al consultorio de un médico "un hombre de mirar sombrío:/ Sufro, le dijo, un mal tan espantoso/ como esta palidez del rostro mío". El  médico le aconseja viajar, leer, amar a una mujer, pero el hombre señala que todo eso ha hecho; así que el médico saca la fórmula infalible: "Tomad por receta este consejo:/ solo viendo a Garrick podréis curaros/¿A Garrick?/ Sí, a Garrick...la mas remisa/ y austera sociedad le busca ansiosa; / todo aquel que lo ve, muere de risa:/tiene una gracia artística asombrosa". El hombre, , desolado, responde:

"Así- dijo el enfermo- no me curo;/ ¡Yo soy Garrick!...Cambiadme la receta".


Si Garrick hubiera vivido en esta época, yo podría aconsejarle para su tedio de la vida, una consulta filosófica, de la mano de profesionales del pensamiento. Esta práctica ha ganado fuerza en muchos lugares:

El pasado diciembre, la revista The New Yorker publicó un reportaje acerca de una profesión que ha operado durante años en la sombra: la consulta filosófica. Es tal como suena: un cliente se presenta en la consulta de un filósofo y le cuenta sus dudas existenciales. El desarrollo de la sesión varía significativamente según el consultor elegido. No trata problemas de salud mental, sino que ayuda al paciente a reflexionar sobre cuestiones filosóficas profundas, como el sentido de la vida, la ética o la libertad (Daniel Soufi, El País).


A mí me causa mucho interés esta nueva oferta profesional, pues las dudas existenciales nos acompañan a todo momento: ¿De dónde venimos? ¿hay vida después de la muerte?¿existe Dios?  ¿lograremos armonizar nuestra vida como especie con las otra especies? ¿se acabarán el racismo, el sexismo, la pobreza, o seguiremos como especie privilegiando los derechos de unos pocos? ¿existen la felicidad, el amor eterno?  ¿qué es la amistad? ¿existen la justicia, el libre albedrío?

Asistimos al consultorio del médico sin problema, conscientes de la importancia de recibir ayuda profesional. Igual deberíamos confiar en los psicólogos y otros profesionales que atienden dolencias no del cuerpo sino del alma, entendiendo que lo que molesta a uno repercute en el otro.  Listo estoy a asistir a una consulta con el filósofo/ filósofa para adentrarme en los meandros de la existencia e interpretar y revisar los fundamentos que dan sentido a mi vida. 

sábado, 9 de marzo de 2024

 


METÁFORAS Y VIDA

Somos sujetos sometidos al poder de las metáforas. Cada hecho o circunstancia se convierte en imagen cargada de sentidos que refleja las pulsiones mas recónditas. Somos "guerreros", nos "armamos de coraje", "estamos en la flor de la vida". "tocamos el cielo con las manos", "los precios están por las nubes", " nos tragamos las palabras", " nos ponemos las pilas", "perra", "zorra".(Medium, Teresa Baena).

Nuria Labari reflexiona sobre el hate sex político, el de sentirse atraído sexualmente por alguien a quien odiamos: " la primera reflexión que merece el "hate sex" político es lo cerca que están el lenguaje de la pasión amorosa del de la guerra. El deseo es así "conquista", "posesión", "sometimiento", "rendición", "dominación". Hasta el punto de que, cuando hablamos de seducir, podríamos estar pensando en reducir (Nuria Labari, El País).


Imaginamos, comprendemos y cuestionamos el mundo con metáforas elaboradas desde nuestra condición humana: perspectivas patriarcales, bélicas, solidarias, individualistas, místicas, científicas, sexistas, comunitarias. La lengua se reviste de una capa de imágenes con las cuales interpretamos el mundo.

Ha planteado Mariano Sigman el valor de resignificar las palabras, de otorgarles sentidos nuevos, de abordar desde perspectivas novedosas la interacción comunicativa. Resignificar las metáforas equivale a  balancearnos en el trapecio, listos a dar el salto preciso para atrapar las manos de quien nos espera en lo alto. Las metáforas, convertidas en lugares comunes, requieren de un tratamiento nuevo. 

Y de una persona capaz de intentar ser otro, diferente. 

sábado, 2 de marzo de 2024



RASTRO DE PAPEL

Ha muerto el abuelo. Honras fúnebres, duelo. Viene un momento especial: "luego, cuando desmontamos su casa,  en ese proceso de que cada uno se llevase una alfombra, un cuadro o un libro, de repente vimos esas cartas y yo dije: Esto es lo que quiero. Un rastro de papel que deja una vida". Esas cartas se volvieron una novela, "No volverán tus ojos a mirarme" , de Marta Barrio.

A lo largo de la existencia, los seres humanos dejamos rastros de nuestro paso por ella; una casa en la que cada rincón guarda momentos memorables, en la que cada espacio ha sido apropiado de manera particular por quienes la habitan; un sillón en el que se tejieron pensamientos diversos; un traje capaz de desencadenar deseos, un jardín con la facultad de transportarnos a paraísos terrenales; un libro, muchos libros, cargados de aventuras, de sorpresas; un disco, los discos empapados de melodías provocadoras. Rastros todos que nos explican y otorgan sentido a nuestras vidas. 


Los rastros de papel, anotaciones urgentes, formularios para llenar,  mensajes domésticos, textos educativos, cartas de amor, dibujos, fotografías. Yo conozco y he dejado  rastros de papel por  senderos intrincados.  Rastros que constituyen mi mapa existencial, cambiante y siempre cargado de anhelos. Sé bien que muchas cartas fueron guardadas en el fondo de un baúl, encaletadas para evitar ser confiscadas. Cada carta plasmaba un mensaje esperanzador, una promesa. Cada carta evidenciaba emociones, sensaciones, dudas. 

Los rastros de papel plasman el deseo de trascender, de atrapar los momentos tristes o iluminantes de la vida. En ese acto se pretende otorgarle el carácter de absoluto a nuestras acciones. "Te amo" es una proclama cargada de deseo de eternidad. Sobre el papel se imprimen los deseos, las emociones que el tiempo se encarga de cambiar. Visto desde el paso implacable del tiempo, quedan el papel amarillo, las letras borrosas y el recuerdo.