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martes, 28 de junio de 2011








EL SUEÑO DEL CELTA

A Roger Casement, los relatos de historias de los grandes navegantes le encendieron su imaginación de niño. Su padre, Roger C., capitán del Tecer Regimiento de Dragones ligeros del ejército británico con sede en la India, le narraba las aventuras de esforzados ingleses que ampliaban las fronteras de la civilización occidental en Africa y Asia. Su imaginación volaba al escuchar las peripecias de esforzados aventureros que abrían caminos ignotos y favorecían la ampliación del comercio en condiciones adversas.

Roger nació en Dublín, el 1 de septiembre de 1864. Su padre lo educó con la idea de que él pertenecía a la Irlanda británica, el Ulster. Su madre, Anne, a pesar de haberse convertido al protestantismo, continuó siendo católica. A su muerte, Roger y sus tres hermanos fueron a vivir con su tío abuelo paterno, John, en el Ulster. A los quince años, Roger se trasladó a Liverpool, donde consiguió trabajo en la misma compañía marítima donde había trabajado su tío: la Elder Dempster Line.

Retraído y consagrado a su labor, pensaba Roger que "Llevar al Africa productos europeos e importar las materias primas que el suelo africano producía, era, más que una operación mercantil, una empresa a favor de pueblos detenidos en la prehistoria, sumidos en el canibalismo y la trata de esclavos". Luego de realizar tres viajes a Africa Occidental, cumplidos sus veinte años de edad, renuncia a su cargo y se va al Africa.

Comienza de esta manera la historia fascinante de un hombre que a través de su mirada crítica, va a descubrir la realidad dolorosa de un continente expoliado y sometido a a las ambiciones de
países y empresas colonialistas. Mario Vargas Llosa la narra en su libro "el sueño del celta", relato vital que plasma la biografía de un hombre apasionado y atormentado para quien el colonialismo es la verdadera plaga de la humanidad, y lucha para que a través de sus denuncias se acabe con los atropellos de que son víctimas los habitantes del Congo belga, donde murieron cerca de 10 millones de nativos por las políticas criminales del rey Leopoldo II. Es la época de la explotación del caucho, material fundamental para el desarrollo de la industria.

Casement no sólo descubre a Europa la tragedia congolesa. También denuncia la explotación que la Casa Arana, de capital mayoritario británico, realiza en el Perú. Por encargo de la Corona británica, elabora un informe sobre las atrocidades cometidas contra los indígenas del Amazonas, con personajes funestos-Julio C. Arana- que mutilan, azotan, marcan y asesinan con sevicia a los nativos peruanos.

La desilusión que sufre Casement por la política colonial de los países europeos-en especial Inglaterra- fortalece su idea de ver a Irlanda libre de los lazos coloniales británicos. Inicia entonces un proceso de asimilación de los valores y la cultura de Irlanda, a la par con su vinculación a personas y grupos que luchan por su independencia. Concibe el celta la idea de apoyar a Alemania en la primera guerra mundial para que esta le brinde apoyo y se pueda atacar con éxito a las tropas británicas. Detenido, es condenado y ahorcado en Londres en 1916.

La novela, escrita en tercera persona, relata la vida de un hombre obsesionado por la independencia de su país, beligerante a la hora de denunciar ante el mundo los horrores del colonialismo y agobiado por su homosexualismo. Vargas Llosa utiliza los recursos del relato clásico, sin experimentaciones de ninguna clase, y la historia atrapa desde la primera línea.

Recomiendo la lectura de este libro fascinante.

































sábado, 25 de junio de 2011





UNA JORNADA CULTURAL EN GUADUAS




Leo con atención sobre la arremetida del partido republicano en Estados Unidos contra derechos fundamentales de la sociedad, basado en el principio de que lo privado debe predominar sobre lo público, por lo que el estado se mira como un enemigo al que hay que arrinconar. Y observo imágenes que pensé deberían corresponder a países del tercer mundo-familias viviendo en la calle, miles de personas haciendo cola para reclamar un plato de sopa, protestas de trabajadores a quienes se les han suprimido sus derechos, persecución a inmigrantes-. Hace algunos años el gobierno argentino entró en furia contra un periódico por haber publicado la foto de unos niños que asaban una rata para comérsela. El escándalo fue mayúsculo . Y en la tierra de las grandes conquistas sociales, un hombre se hizo encarcelar para poder tener derecho a la asistencia médica, que en EE:UU. cuesta montones. ¡Cómo nos parecemos en estos tiempos de neoliberalismo!

La propaganda de las grandes corporaciones ha sido eficaz promoviendo la idea de que los causantes de las miserias humanas son las personas sin iniciativa. Sea usted como Bill Gates, nos dicen sin sonrojarse los adalides de la nueva sociedad. Hablar de derechos pasó a ser un discurso anacrónico y la verdadera hermandad se alcanza en las redes sociales, donde las personas sí tienen reconocimiento.

Converso con algunos exalumnos del Samper que han emigrado a Bogotá a estudiar carreras universitarias. Me seduce su discurso, tan ligado a las nuevas tecnologías, los nuevos sentidos del goce y la rumba, la plasticidad con que asumen las interacciones sociales. Cuando los temas entran al campo de luchas y reivindicaciones, siento que mi discurso se mueve sobre arenas movedizas. La fascinación que ejercen las tecnologías ocupa una parte central de sus vidas y sospecho que estamos ante el advenimiento de nuevas maneras de vivir lo público. Creo que ante el panorama desolador de la pérdida del bienestar social, sólo los jóvenes están en capacidad de generar resistencia a las políticas instigadas desde las altas esferas del poder global con estrategias novedosas y cambiantes. La nostalgia de las formas de organización política tradicional sólo encubren el reclamo de un nicho de poder que se pierde inexorablemente.

En estos días viví con alegría un encuentro muy particular en la Fundación Antonio Romero Guzmán. Por sugerencia de Alejandra, mi mujer, organizamos un evento denominado LA FIESTA DEL LIBRO. RINCONES DEL SABER PARA COMPARTIR. Al realizar la convocatoria para la organización, respondió un número elevado de personas, casi todas de estrato uno y dos. Como hormiguitas, adecuaron los sitios, los decoraron y durante ocho horas compartieron la palabra y la lectura con los asistentes al evento.Un grupo de estudiantes del colegio Samper me acompañó y apoyó en la organización.También hubo venta de productos artesanales y alimenticios. En horas de la noche se llevó a cabo una velada cultural, con danza, música, teatro y poesía. ¡Tan hermoso ver a personas humildes dedicando un tiempo valioso a la preparación de un evento que sólo les reporta la satisfacción de disfrutar la cultura, de propiciar el encuentro de personas que gozan con el arte, las artesanías, la culinaria!

Cuando suceden asuntos como los que he descrito, siento que los jóvenes poseen las habilidades suficientes para reivindicar derechos básicos de los seres humanos. A su modo, con la inteligencia y la sensibilidad que les da el moverse como peces en el agua en estas sociedades globalizadas, elaboran formas de resistencia que hacen que la vida adquiera nuevas perspectivas. Y la integración con los adultos es tan rica en intercambios cuando existen deseos de plasmar experiencias estéticas y sociales .


Al compartir la experiencia cultural con personas de todas las edades en la fundación Romero ratifiqué una convicción personal: las actividades de integración alrededor del arte, la danza, la música, la palabra generan afecto y solidaridad, brindan a las personas un momento de comunión y alborozo, taza de café humeante que nos aviva pensamientos gratos.














jueves, 16 de junio de 2011




DE VIAJES Y LENGUAS

Cuando viajamos a alguna región o país donde se habla un idioma distinto del propio, aparece una barrera infranqueable que impide la comunicación plena, esa suerte de LOST IN TRANSLATION que aparte de los múltiples malentendidos niega la posibilidad de comprender en profundo las sutilezas de las interacciones, costumbres y tendencias de una cultura.

Cuando el avión desciende y se vislumbran las montañas, el mar y la ciudad, la curiosidad nos asedia. Esa ciudad, tantas veces vista en el cine y en la tele, descrita en tantos libros y hablada tantas veces surge ante nuestros ojos, abigarrada, desordenada, nuestros ojos quieren verlo todo, sentirlo todo y de repente, el idioma: mensajes incomprensibles, frases que nos parecen ruido, allí una mujer dice algo a su niño, las personas pasan raudas y el sinfín de sonidos nos confunde.

A medida que nos adentramos en la ciudad surgen ante nuestros ojos arquitecturas novedosas, sistemas de transporte peculiares, bazares, mercados donde se ofrecen productos desconocidos y aparece el deseo de hacer preguntas, de dialogar sin pausa, son tantas las cosas que se quieren saber y de nuevo ese idioma que no hablamos nos cierra la posibilidad de conocer de primera fuente razones, descripciones, opiniones. Acudimos entonces al inglés-eso creemos- y la cuestión empeora: Ese señor que nos responde-en inglés, se supone-entona las frases con un ritmo y un acento tan extraño que quedamos fríos,no entendemos, las manos se convierten en nuestras aliadas, una que otra palabra o frase comprendemos y al final comprobamos que no nos hemos comunicado bien. Y reconocemos que nuestro inglés debe parecerle a esa persona una lluvia de piedras, gracias al gusto obsesivo del idioma español por golpear todas las sílabas-colombienglish-.

Temprano en la mañana nos sentamos en una cafetería a mirar a las personas que caminan con paso presuroso hacia el metro o la estación del bus. ¿Tendrán las mismas preocupaciones y afanes nuestros? ¿Hablarán de cosas parecidas a las nuestras? ¿ Gozarán con cosas semejantes a las nuestras?

Cuando leemos un haiku traducido del inglés o del francés sabemos que parte de su esencia se ha perdido porque las lenguas poseen particularidades que las hacen distintas y en el proceso de volcar ese poema a nuestra lengua forzamos su esencia para ajustarlo a un continente de topografías diferentes. Igual sucede con el viaje. Rozamos la superficie de un mundo que está ahí, sin lograr adentrarnos de verdad en las profundidades y vericuetos de las culturas vistas.

Un idioma extranjero semeja aquellos senderos que al inico del camino parecen conducirnos sin problemas al lugar del destino. Poco a poco, el follaje se acrecienta, el camino se borra, surgen precipicios inesperados, el monte parece devorarnos, cada paso es una encrucijada. Confiamos tanto en las palabras, que nos sentimos desolados sin ellas. Aquella mujer que viste muy elegante y que nos mira con desdén, ¿qué diablos hará de su vida? ¿será su voz una cascada ruidosa o su semblante es máscara que oculta un torrente de ternura?

Martín Amis, a propósito de Christopher Hitchens, a quien llama "...uno de los retóricos más intimidantes que el mundo ha visto", señala que "la mayoría de nosotros reinamos sobre un caos de vestigios de piedad y prejuicios, inhibiciones casi subliminales, tabúes e instintos de manada, algunos antiguos y otros dinámicamente contemporáneos.." (El malpensante no. 120). Las barreras idiomáticas nos impiden traspasar, cuando viajamos, la puerta de la habitación en la que se acomoda ese caos.

Para quien no domina la lengua del país al cual se viaja, la visita parece un bote en el mar, ignorante del mundo que se desenvuelve en el fondo marino. Y sin embargo, qué regocijo el arribar a una tierra nueva y extasiarse con lo que nuestros ojos descubren a cada momento.

Un bocado de la fruta, un esbozo del cuadro.







viernes, 10 de junio de 2011




EL TRAVIESO EOLO



Cuando el viento se apodera de los lugares y la brisa corre libre y golpea nuestros rostros, un sentimiento de extrañeza nos invade y nos separa de la normalidad. Por un instante nos sentimos más cercanos a la naturaleza, aspiramos con mayor intensidad el aire y observamos el mundo con lentes despojados de tantas ataduras. Las montañas proyectan por el sol majestuoso que las acaricia unas tonalidades brillantes que con solo mirarlas nos tornan alegres, con la sencillez que tienen los momentos de mayor goce. Han cesado las lluvias un poco y los días aclaran más temprano.

El viento, "bello extranjero sin el cual no puedes vivir-que dijo la Yourcenar-ha regresado con bríos luego de meses de lluvias. Tímido al comienzo, ha comenzado a desplegar sus alas y como carece de buenos modales, despoja de sus hojas a los árboles, arranca techos cuando está de mal humor y obliga a las mujeres a guardar sus faldas. Alvaro Cunqueiro, el polígrafo gallego relata en su hermoso libro VIAJES IMAGINARIOS Y REALES que los vientos tienen su casa, y prueba de ello es "...lo acontecido en la antiguedad en Grecia, en Turios, donde un día apareció en la ciudad, en la espaciosa bahía, una flota enemiga. Los turienses llamaron al viento Norte, el cual compareció fidelísimo y violento, dispersó las naves en las que valientes guerreros se disponían a saltar a la playa y a atacar la ciudad. Los de Turios, agradecidos, hicieron al viento Norte- a aquel viento Norte camarada- polites, conicudadano suyo, y le regalaron una casa y unas tierras de labor. y el viento, fati¡gado de vagabundear, se quedaría allí para siempre, sembrador de trigo y recolector de olivas".

Los que habitamos entre montañas apenas conocemos algunos ejemplares de vientos, los menos macizos. De vez en cuando logran causar daños, parecidos a los de un infante. En otras regiones, como en las dos Costas y en las islas, tienen sus habitantes que lidiar con vientos de verdad, torbellinos,huracanes, tornados y vendavales, que causan daños severos. Por supuesto, los vientos son generosos la mayor parte del año, y nada más agradable que recibir la brisa que desciende de La Sierra Nevada de Santa Marta. Igual ocurre con la caricia helada de los páramos.

Cuando los vientos se desmadran, quisiéramos tener el poder de los vikingos, de quienes cuenta Cunqueiro que "sabían adormecer los vientos con una magia en la que entraban cantos de pájaros, pero en ningún lugar he encontrado detallado el asunto. En cambio, los pilotos de los califas de Bagdad conocieron en el Índico, más allá de Trapobana, a ricos príncipes que tenían vientos como esclavos, y que les cobraban un tanto en oro por tener a sus fieles sujetos, como perro con cadena, mientras las naves árabes iban y venían de Especieria". Y seguimos con Cunqueiro. Para los chinos, todos los nueve vientos , cinco continentales y nueve marinos que recorren su geografía"...andan por el cuerpo humano como soplos, siendo muy compleja la técnica que permite sujetarlos...Cada viento suelto en el cuerpo produce determinada enfermedad, que cura tan pronto el viento maléfico es "atado". Los nudos que atan los vientos se consiguen a la vez con medicinas, con palabras y con determinados movimientos del cuerpo, a veces vedaderas danzas".

Los poetas aman los vientos. Uno, JOSÉ MANUEL ARANGO, que me parece tiene influencia de la poesía japonesa, enlaza de manera sutil dos momentos:

Con qué furiosa alegría
estalla la rosa,
sola en la punta de su vara
junto al muro,
y amarilla,¡amarilla!

rodeada de una penumbra
malva-

Qué gozo ebrio
hay en el paso
de la desconocida
que cruza el puente
con el viento en la cara,
el pelo en el viento, y la sonrisa delicadamente
feroz-


Un amigo me contó en noche de tragos que cuando conoció a quien es hoy su mujer, solía susurrarle al viento palabras amorosas dedicadas a su amada. Yo le pregunte a ella si sabía lo que hacía su enamorado. Me miró fijamente y me dijo: en aquellas tardes cuando la nostalgia pega duro me acercaba al río y atendía a su eco. El viento delicado se me acercaba y yo escuchaba el canto optimista de mi hombre. Así paliaba su ausencia.

Una de
las sensaciones más bellas la da la tarde pasada bajo un palo de mango, acariciados por la brisa fresca que agita las ramas, el aroma del tinto se escapa de la cocina y las palabras danzan al vaivén del viento.



sábado, 4 de junio de 2011




SEDUCCIÓN Y PODER

Observo con atención los encuentros de chicos y chicas del colegio. A primera vista, parece que la delicadeza y la sutileza de la conquista han sido reemplazadas por formas despojadas del "halo romántico" que tanto gusta a muchos adultos. A medida que amplío la observación y atiendo a los detalles, reconozco un conjunto de tácticas amorosas que se despliegan a todas horas, palabras hilvanadas en un texto amoroso para un destinatario oculto, un dulce ofrecido con rubor al otro que transporta la secreta esperanza de un "sí", ciertas miradas que son tarjetas de mensajes anhelantes, el ritmo seductor del andar cuando se desea llamar la atención de alguien.

No sé si conquista y seducción son palabras hermanas. Una semeja el paso arrollador de un guerrero; la otra, una suerte de sortilegio que encanta y embelesa. Cierto mohín coqueto, una mirada abrasadora, el toque sutil de una mano, la sonrisa que embriaga.

A propósito de la seducción, Elaine Sciolino, periodista estadounidense escribió un artículo delicioso-creo que en el New York Times- titulado OPERATION SEDUCTION. La escritora trata de comprender un comportamiento muy francés, la seduction:

...la seducción está fuertemente atada a lo que elfrancés llama plaisir- el arte de crear y brindar placer de todas las clases-. Los franceses son maestros orgullosos en este campo, para su propia gratificación y como una herramienta útil para seducir a otros. Ellos han creado y perfeccionado maneras placenteras para pasar un rato:perfumes para oler, jardines para pasear, vinos para beber, objetos de belleza para observar, conversaciones para compartir.

Como todas las cosas humanas, esta mirada ha recibido la réplica de otros periodistas, para quienes algunos comportamientos de franceses poderosos rondan el código penal- acoso sexual en el trabajo, aprovechamiento de condiciones jerárquicas para obtener favores sexuales- siempre en complicidad con los medios de comunicación, que consideran un asunto privado el comportamiento sexual de las élites.

¡Hasta que estalló la bomba! Dominique Klaus Khan, presidente del fondo Monetario Internacional es acusado en Nueva York de intento de violación a la mucama de un hotel de la ciudad. Aparecen entonces voces de mujeres francesas que denuncian atropellos en el trabajo por cuenta de hombres acosadores amparados por su poder y jerarquía, abusos de poder que condicionan la libertad sexual de las mujeres. ¿Podrá Francia seguir aceptando que la vida privada es un derecho inalienable, superior a la exposición pública de la vida de quienes validados en el poder abusan de las mujeres? Difícil cuestión.

En igualdad de condiciones, la seducción adquiere sentido, posee un valor especial. Danza aérea que se despliega en el cielo, fino velo que aviva el deseo, encantamiento sinigual. Gestos, palabras y silencios se confabulan para el intercambio amoroso. Cuando se inicia el despliegue de sutilezas el cuerpo se pone en alerta, los sentidos se avivan, el corazón late apresurado. La seducción es un camino desconocido, una ruta azarosa que nos conduce al destino, precipicio o lecho de rosas.


En "El pagador de promesas", esa joya del cine brasileño, una mujer que acompaña desde el nordeste brasileño a su marido, quien ha decidido pagar una promesa cargando una cruz por parajes desérticos hasta la ciudad de Bahía, cae seducida por un chulo profesional que la deslumbra con su apariencia, la palabra y el ambiente deslumbrante de una ciudad inmensa, distinta del paraje miserable del cual ella proviene. Aquí la novedad juega a favor del seductor, elección que conduce a la derrota final. El poder que acompaña en muchas ocasiones a la seducción hace de ella un ejercicio descarnado de una batalla librada con armas no convencionales, las que otorga el dinero y la jerarquía- Pelea de toche con guayaba madura-.


Cuando se asciende de El Fresno a Letras temprano en la mañana y la trompa del bus se empina y el motor parece gemir ante el esfuerzo, la bruma invade los espacios y por un momento sentimos la inmensidad del universo, el misterio de la vida y la sorpresa ante el paisaje eternamente verde, comprendo que la seducción es esa niebla sutil que nos enreda y enloquece.