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lunes, 28 de febrero de 2011



CORRER EL TUPIDO VELO



Leo delirante la reseña de Rosa Montero sobre la biografía de José Donoso, "CORRER EL TUPIDO VELO", escrita por Pilar Donoso, su hija adoptiva. Escrita diez años después de la muerte de sus padres, descubre un mundo lleno de desdichas y amor. "Para redactarlo, Leyó los diarios de su padre y de su madre" cuenta Montero. Y en ese proceso de lectura, "...en cada página, sin darme cuenta, me encontré también conmigo. tuve que reestructurarme una y mil veces frente a lo allí escrito, ante el desconcierto, el dolor, el amor, el odio..." escribe Pilar Donoso.

El relato describe situaciones extremas en la vida de sus padres y la de ella: " Mi madre comenzaba a tomar muy temprano y mezclaba el alcohol con Valium, por lo que a las ocho de la noche caía inconsciente a su cama. Mi padre prefería no ver o no hacerse cargo del problema y permanecía en el altillo hasta lo más tarde posible". Y comenta que su padre confiesa haber golpeado a su madre "con fuerza y prolongación...pero luego se quedaba lleno de culpa y de arrepentimiento".

Relata Pilar que su padre "no tiene seguro de vida, ni retiro, ni capital, ni rentas fijas mensuales. vive en una constante zozobra económica". Y escribe en su diario frases duras contra su hija: "Pilarcita, eternamente limitada de mente".

A pesar de la dureza de los testimonios y la crudeza de las descripciones, señala Montero que "...hay algo tan puro, tan verdadero y tan profundo en el trabajo de Pilar que el libro no iresulta en absoluto indiscreto o indecente en sus revelaciones. Antes al contrario: todo cuanto se dice está contado en sordina, con minúsculas, en las antípodas del sensacionalismo". Y concluye Montero:

Al final, el retrato que emerge de los personajes de este libro, pese a sus errores, sus egoísmos y excesos es el de un puñado de buenas personas intentando sobrevivir a la desdicha. (CORRER EL TUPIDO VELO es una declaración de amor escrita sobre el abismo).
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jueves, 24 de febrero de 2011



ALEXSANDAR HEMON


Alexsandar HemOn visitó Chicago en 1992. A punto de regresar a su amada Sarajevo, se decretó el estado de sitio en Bosnia por lo que debió permanecer en Estados Unidos. Desde entonces, reside en Chicago con su mujer y sus tres hijas. Autor de LA CUESTIÓN DE BRUNO, EL HOMBRE DE NINGUNA PARTE, PROYECTO LÁZARO, AMOR Y OBSTÁCULOS, ha recibido elogiosos comentarios de la crítica europea. Babelia publicó una entrevista al escritor bosnio el pasado sábado 19 de febrero. Su lectura me causó grata impresión y pasaré ahora a referirme a algunas de sus opiniones.

La guerra, a pesar de parecernos una anomalía en la vida de las sociedades, ha sido el factor decisivo a la hora de definir fronteras, imponer la hegemonía de un país, región, etnia o de una alianza de naciones sobre otras, reconfigurar los valores y la ideología imperantes, y transformar de manera profunda el significado de las relaciones humanas, tanto en lo colectivo como en lo individual: "la guerra es la fragmentación; tu vida, y la de tus amigos y parientes queda hecha añicos", dice Hemón.

La guerra afecta y cambia las identidades, desplaza implacable a los seres humanos: "la guerra ha barrido muchas cosas y mi Bosnia ya no existe". Antes, escenario multicultural donde convivieron cristianos, judíos y musulmanes, convertida luego en campo de exterminio de aquellos que compartieron el pan y el vino. Surgiendo de lo más recóndito, aparecieron los fanatismos largamente relegados y de nuevo convertidos en motor de la vida.

-¿Qué pasa cuando uno abandona a su país?- pregunta la periodista.
-Pierde para siempre la sensación de estar en su casa- responde Hemón.
-¿No la puede recuperar en otra parte?-
-Nunca. Es una metáfora de lo que es la vida: uno no recupera nunca más la sensación de comodidad que tenía en su infancia cuando vivía en casa de sus padres. Una vez te has ido, permaneces a la intemperie.-

Muchas comunidades localizadas en geografías ignoradas de Colombia han sufrido la ignominia del desplazamiento, las masacres y la indiferencia generalizada. Poblaciones que se han levantado al lado de los ríos, en selvas y llanuras, en montañas silenciosas, hasta que algunos deciden que allí hay riquezas sin explotar y comienza la tragedia. Dice Hemon: "tu casa es un lugar donde tu acento no resulta extraño". Para millones de desplazados en Colombia, el acento se ha perdido.

En el último libro de relatos de Hemon, "Amor y Obstáculos", cuenta Zgustova en la entrevista
que " uno de sus protagonistas, un refugiado bosnio, muere de un disparo nada más llegar a Sarajevo. Lo matan para robarle su cámara fotográfica". La idea idílica del retorno ha perdido vigencia. Para Hemón, "los refugiados de antes, los que no podían volver a casa, tenían a quien odiar- a los dictadores, al totalitarismo- y a quien amar-a su tierra, la víctima-.Podían conservar el ideal dentro de ellos: en tu país el sol brilla más, las manzanas son más dulces.En cambio ahora todo está más confuso, no hay buenos y malos claramente dibujados. Por eso cuesta trabajo decidir si uno debe vivir en el extranjero o volver a vivir en su tierra".

Hemón, quien ha sido llamado " el escritor del siglo XXI", cree con respecto a la literatura que "El testimonio de la experiencia humana hecho literatura es la manera más profunda y más completa de explicar la historia". En momentos de agitación e incertidumbre, la literatura nos recuerda que somos seres hechos de tiempo, de dolor y de esperanza.















Publicó Babelia en su edición del pasado sábado 19 de febrero una entrevista a ALEXSANDAR HEMON, escritor bosnio, nacido en Sarajevo en 1964. Autor de "La Cuestión de Bruno","El hombre de ninguna parte", "Proyecto Lázaro" , "Amor y Obstáculos".

sábado, 19 de febrero de 2011


¡ UNA CERVEZA, POR FAVOR!


-Una cerveza- pide la mujer en la tienda de Arnulfa. Con disimulo la miro. Sesenta años tal vez, delgada, canosa y de voz enérgica. Luce un vestido sencillo, de pliegues. Toma la cerveza y su rostro se transforma. Bebe un sorbo largo, descansa y arranca para el siguiente. Cuatro enviones y la cerveza desaparece de la botella. Saca de un monedero un billete arrugado y unas monedas, paga, da las gracias y se va. ¿Vivirá con algún hombre? ¿tendrá familia? No lo sé. Le pregunto a Alejandra. Ella tampoco lo sabe.

Arnulfa me dice que la mujer viene una vez a la semana a tomarse su cerveza. El deleite en su rostro me sorprende. Cada sorbo parece brindarle un placer exquisito, silencioso. No habla mientras bebe su Aguila. Sólo su cara expresa la dulce y gozosa alegría, el inmenso placer que recorre su cuerpo, la provocación de las burbujas en su lengua. Se despide y no sé adónde va. Tal vez a su casa y me pregunto qué dirá su familia, si la tiene. -De aquí arranca para otra tienda-me comenta Arnulfa. La miro y ella continúa- a beberse otra cerveza-. Una en cada tienda, como si una sola cerveza fuera la medida exacta para el placer momentáneo. ¿Cuántas tiendas recorrerá la mujer?

Curioso periplo etílico, sin compañía ni música. ¿Qué cosas pensará esta mujer? No es el despecho el motivo. Tal vez no ha escuchado la queja machista del ranchero que canta : por`ai dejé la botella/donde me bebí tu amor/alguien se quedó con ella/pero yo pa`que la quiero/ si ya me bebí lo mejor.

Dichosa esta mujer que hace uso de su sagrado derecho a beber sin compañía, y que hace del recorrido un ejercicio placentero cuyo fin supremo consiste en apurar con deleite el líquido de cebada.¡ salud!

lunes, 14 de febrero de 2011






CARAMELO

Cerca de donde vivo funciona un salón de belleza regentado por una pazuna emprendedora, Juanita, quien ha logrado hacer de su local uno de los más apetecidos en Guaduas. Cada vez que paso por allí, hago lo que a Carrasquilla le encantaba: ojear sin descanso el lugar. Me ha parecido que los salones de belleza son espacios donde la mujer realiza un ejercicio extraordinario, doblemente encantador: el cuidado de su figura, deleite sinigual en el que los afeites, tinturas , cremas y demás potajes transforman a las clientas en seres esplendorosos, como salidos de una historia de hadas; Y la suprema dicha, el parloteo desaforado, en medio de la catarsis de espuma, del cual brotan historias fantásticas, crónicas del diario vivir, sazonadas con el picante de la ironía y el dardo- a veces cruel-. Hay en esos lugares un ambiente de sosiego, un júbilo exaltado y la caricia perenne de las palabras que remodelan los universos de quienes los habitan de manera transitoria.

Cuando vi la película CARAMELO, me pareció que las historias que allí se cuentan, en un país , Líbano, y una ciudad, Beirut, reflejan la sensibilidad humana que subyace en cada situación. No importa que se viva en un país con predominio musulmán y minoría cristiana. El deseo, la soledad,la lusión, la vejez, la solidaridad atormentan por igual a unos y a otros. Cuatro mujeres comparten su trabajo en un salón de belleza y los diálogos y los silencios nos aproximan al prontuario personal de cada una de ellas: Layale mantiene una relación con un hombre casado, por lo que sus encuentros se realizan al pie de un puente abandonado; Misrine, musulmana a punto de casarse, sufre porque antes de su futuro marido hubo otro; Rima, lesbiana que un día descubre la afinidad con una mujer casada, dueña de una hermosa cabellera negra y larga; Janale, actriz que se niega a envejecer y pretende hacer creer a los demás que todavía le llega la menstruación. Y una quinta mujer, Rose, modista entrada en años y a cargo de su hermana mayor, Lilie, deschavetada y por la cual decide romper con una relación amorosa a punto de comenzar.


Las vivencias y las palabras que las modelan logran construir un mundo tan rico y complejo, que nos hace pensar que aún en los hechos más simples se viven epopeyas invisibles, muchas veces convertidas en " una sórdida crónica policial"(que dijera Borges). Caramelo es una película delicada, sutil como un encaje, que nos obliga a pensar en nuestras vidas y las de los que nos rodean.

Escucho risas en el local de Juanita. Me detengo junto a una de las ventanas del local y pongo atención a la historia que se narra, tan parecida a alguna de las que se muestran en CARAMELO.

sábado, 12 de febrero de 2011




OMAR KHEYYAM


A mediados del siglo XI, tres amigos persas realizan un pacto: Quien triunfe primero, deberá velar por los otros dos. Hassan el Sabbah, Nizam al Mulk y Omar Kheyyam, jóvenes imbuidos por el deseo de alcanzar la sabiduría y la ciencia, se convierten en discípulos del imán Novassak en la ciudad de Naishapur. Pasa el tiempo y Nizam alcanza el grado de secretario y visir del sultán Alp Arlan, "el león", así que Hassan y Omar deciden recordarle el compromiso hecho años atrás.

A Hassan le concede su amigo un importante cargo en la Corte, pero pronto entra en conflicto por las constantes intrigas en las que se ve envuelto, así que es retirado de su cargo. Decide Hassan retirarse a las montañas del sur del Caspio. Allí organiza una banda de delincuentes que azota la región. Su crueldad y sevicia aterrorizan a los habitantes de la región. De su nombre se deriva la palabra ASESINO.

Omar Kheyyam solicitó a su amigo una pensión con el fin de dedicarse en su ciudad natal al estudio de la astronomía, las matemáticas y la poesía. En las noches, en compañía de sus amigos, disfrutaba de la música, la danza y el vino. Sus estudios le permitieron participar en la reforma del calendario y aportó de manera significativa en diversas disciplinas científicas. Fue autor de la colección poética denominada RUBAIYAT.

Murió en Naishipur en el año 1123.


Leer la poesía de Kheyyan implica reflexionar sobre el sentido de la existencia, el vacío de doctrinas religiosas cuya fuerza radica en los miedos que son capaces de generar, sin aportar respuestas que conduzcan a la paz de los seres humanos.

levántate y olvida este efímero mundo.
Alégrate; aprovecha cada instante de gozo.
Si Natura, mujer al fin, fuese constante,
¿no te habría llegado de ser querido el turno?



El tiempo sólo se neutraliza viviendo el presente:


El tiempo, inexorable, va fluyendo. ¿Qué ha sido
De Bagdad y de Balk? Un leve roce puede
matar la rosa. Bebe, y al mirar las estrellas
medita en las culturas que se tragó el desierto.


Si lo efímero es la verdad que atraviesa nuestras vidas, entonces



¡Vino! Lo creó Dios. Es de las más hermosas
muestras de su poder. ¿Quién será entonces el tonto
que lo desprecie? ¿A qué privarnos de él si es bueno?
Si es malo, ¿qué bellaco será el que lo ha creado?

Así que



No renuncies al vino mientras sea posible.
¡Cuántas lamentaciones seguirían! La rosa
entreabre su ropaje y canta alegre el pájaro.
¿Crees este momento propicio a la renuncia?


Y a aquel que pretende encontrar las respuestas esenciales de la vida ...


Tú presumes de sabio, mas pasado y futuro
Te atormentan.Entre ambos quisieras un remanso
de paz. Créeme: cambia toda esta locura
por un vaso de vino donde ahogar tu impotencia