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sábado, 27 de enero de 2024

 


EL SUEÑO COMUNITARIO

Si para nosotros dormir solos o con la pareja es la costumbre normal, para Richard the Lion Heart(Ricardo Corazón de León), un guerrero de siete suelas, bravo entre los bravos, ir a la cama con su antiguo enemigo, Philip II(Felipe II), con quien luego forjó una amistad, se consideró un acto de confianza y hermandad. Estamos a finales del siglo XII y comienzos del XIII, en la que el sueño comunitario era una práctica habitual: 

Durante miles de años, era completamente normal tumbarse en la cama cada noche junto a amigos, colegas, parientes (incluida toda la familia o vendedores ambulantes. Cuando estaban de viaje, la gente se encontraba habitualmente tumbada junto a una antigua tradición(The Lost ancient practice of communal sleep, BBC Future).


Dado que era frecuente viajar, las posadas albergaban en sus cuartos a personas de diversa procedencia social. Algo así como un hostal moderno, con olores, costumbres y ruidos diversos:

Alrededor de 1590, una pequeña ciudad de Hertfordshire se hizo famosa por el Great Bed of Ware...Este formidable mueble de roble, que mide 2,7 m de alto, 3,3 de ancho y 3,4 de profundidad, presenta elaboradas  tallas de leones  y sátiros envueltos en cortinas casi teatrales de rojo y amarillo. Habría estado disponible para que los viajeros lo compartieran. Según la leyenda, en 1689 durmieron allí 26 carniceros y sus esposas, en total 52 personas, para hacer una apuesta(BBC).


Un investigador refiere un testimonio muy particular:

Kirch se topó con el relato de un observador sobre la estricta disposición de las posiciones para dormir en una casa irlandesa a principios del siglo XIX. La hija mayor siempre dormía junto a la pared mas alejada de la puerta, seguida por sus hermanas en orden de edad ascendente, luego la madre, el padre y los hijos, también en orden de edad. Finalmente los extraños, "ya fuera el buhonero ambulante, el sastre o el mendigo" dormían al final donde estaban mas alejados de las mujeres de la familia. Esta práctica se conocía como "cerdo"(BBC).

Hoy, tiempo de individualismo exacerbado, se acostumbra entre parejas, sobre todo en el primer mundo, a dormir en cuartos separados. Los diseños de las casas han replanteado la distribución de los espacios para acoger esta tendencia, que muy seguramente se impondrá en nuestro medio. Aunque sospecho que crece tanto la población del mundo que llegará el día en que la costumbre del sueño comunitario vuelva a ser la norma, con la novedad de que los ronquidos y otros ruidos se verán amenizados por el reflejo de las pantallas del celular- o cualquier otro aparato parecido-.


sábado, 20 de enero de 2024

 




LA QUÍMICA DE LO BELLO

Solía pensar que la pintura al aire libre era una actividad tan antigua como la existencia de comunidades milenarias. La lectura de "La Química de lo bello", de Déborah García Bello me mostró otra realidad: "Esa imagen bucólica  de artistas pintando al aire libre no fue posible hasta el siglo XIX. Que Manet y otros impresionistas pudiesen pintar sus obras en el exterior fue gracias a un avance tecnológico: el tubo de aluminio. Esos tubos eran análogos a los actuales tubos  de pintura al óleo. El aire no entra en contacto con la pintura y se cierran herméticamente permitiendo que esta se pueda usar durante varios días sin que se estropee. Renoir decía que sin estos cubos no habría existido ningún Monet ni ningún Cézanne".

Cuando contemplamos una obra de arte, solemos pasar por alto la conexión entre el producto y los materiales usados. Para Déborah García, "la historia de la pintura se podría contar a través de la ciencia de sus herramientas. Desde los recipientes que Rembrandt utilizaba en el siglo XVII para conservar sus pinturas al óleo, pasando por los tubos que sirvieron a los impresionistas para pintar a la intemperie a finales del siglo XIX, hasta el acrílico de los muralistas mexicanos y su influencia en el expresionismo abstracto en el siglo XX".


Mi relación con la química ha sido de indiferencia al punto de tener que habilitarla-recuperar se dice hoy- en grado sexto(undécimo). Desconozco la razón por la cual esta asignatura me causaba desazón  y reconozco hoy que sin la química no sería posible nuestra existencia. A medida que leía el libro de Déborah un nuevo panorama se instalaba en mi pobre percepción del arte.  

Miro con curiosidad a una abuela con sus dos nietas de tres años en la cocina. Preparan un alimento y dialogan. Allí, en el reducido espacio de la cocina, mezclan, cortan, pican, fríen. Los olores se posesionan del lugar y un aroma nuevo enciende el apetito. La química y el amor de la abuela, en conjunción, arrojan aprendizajes y afectos que perdurarán por siempre en la memoria de las niñas.


La química del amor y el aprendizaje.