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sábado, 2 de marzo de 2024



RASTRO DE PAPEL

Ha muerto el abuelo. Honras fúnebres, duelo. Viene un momento especial: "luego, cuando desmontamos su casa,  en ese proceso de que cada uno se llevase una alfombra, un cuadro o un libro, de repente vimos esas cartas y yo dije: Esto es lo que quiero. Un rastro de papel que deja una vida". Esas cartas se volvieron una novela, "No volverán tus ojos a mirarme" , de Marta Barrio.

A lo largo de la existencia, los seres humanos dejamos rastros de nuestro paso por ella; una casa en la que cada rincón guarda momentos memorables, en la que cada espacio ha sido apropiado de manera particular por quienes la habitan; un sillón en el que se tejieron pensamientos diversos; un traje capaz de desencadenar deseos, un jardín con la facultad de transportarnos a paraísos terrenales; un libro, muchos libros, cargados de aventuras, de sorpresas; un disco, los discos empapados de melodías provocadoras. Rastros todos que nos explican y otorgan sentido a nuestras vidas. 


Los rastros de papel, anotaciones urgentes, formularios para llenar,  mensajes domésticos, textos educativos, cartas de amor, dibujos, fotografías. Yo conozco y he dejado  rastros de papel por  senderos intrincados.  Rastros que constituyen mi mapa existencial, cambiante y siempre cargado de anhelos. Sé bien que muchas cartas fueron guardadas en el fondo de un baúl, encaletadas para evitar ser confiscadas. Cada carta plasmaba un mensaje esperanzador, una promesa. Cada carta evidenciaba emociones, sensaciones, dudas. 

Los rastros de papel plasman el deseo de trascender, de atrapar los momentos tristes o iluminantes de la vida. En ese acto se pretende otorgarle el carácter de absoluto a nuestras acciones. "Te amo" es una proclama cargada de deseo de eternidad. Sobre el papel se imprimen los deseos, las emociones que el tiempo se encarga de cambiar. Visto desde el paso implacable del tiempo, quedan el papel amarillo, las letras borrosas y el recuerdo. 

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