Cambian las costumbres: la seducción formaba parte de las estrategias de conquista amorosa y era paso obligado para el éxito amoroso. Con la irrupción del movimiento Me too, seducir se convierte en una expresión del poder hegemónico del macho, elemento central del catálogo patriarcal. Una actriz francesa muy famosa reivindicó la seducción como el juego necesario para lograr la conquista. Quién dijo miedo. Rayos y centellas le llovieron.
Cada acto o movimiento de protesta posee el rasgo de lo extremo. La conquista amorosa se convierte en un acuerdo en el que se establecen las reglas y se delimita lo posible. Antes que miradas cargadas de deseo, un memorando con lo que se puede o no hacer en el encuentro. Menos gestos y actitudes libidinosas y mas precisión sobre los límites y las barreras.
Si pienso filosóficamente sobre el beso, eso no fue un beso, porque él la besó y ella no, eso es violencia. Pero el problema es que todo este movimiento Me Too era bueno. Ir contra la violencia sexual es bueno. Pero ahora este movimiento contra la violencia sexual se ha convertido en violencia. Ha destruido el eros, ha destruido la seducción. Conozco a muchas actrices, muy independientes, y a muchas feministas que rechazan este Me Too porque destruye la seducción”(Entrevista de Josefa Elola a Byung Chul Hang, El País).
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