¿Hay acaso mueble mas acogedor que la cama? Pasamos la mitad de la vida durmiendo y vale la pena rendirle un homenaje al artefacto que lo hace posible. Decimos cama y nos trasladamos al paraíso. Luego de arduas jornadas, acostarse y adentrarse en el universo onírico constituye el placer excelso.
La intimidad encuentra en la cama el medio ideal para recorrer los pasadizos secretos de nuestra mente. Allí se vive un proceso que nos alienta a mirarnos sin los adornos del mundo exterior. Tendidos cuan largos somos, sentimos un delicado calor que nos lleva a la duermevela y luego al sueño profundo. como la mente no descansa, los sueños se encargan de poner en la pantalla los miedos, deseos, anhelos y rabias que nos mueven despiertos.
Todos los municipios de Colombia deberían erigir, en vez de estatuas a héroes dudosos, monumentos a las camas.
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