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sábado, 17 de junio de 2023




PASAR POR LA VIDA


Pasar por la vida tratando de acercarse a los remansos que  ofrece un río agitado, atrapar esos momentos en que la luz vespertina nos ofrece una sensación de plenitud, aterrarnos frente a lo que llamamos presente y futuro, ilusionarnos- y caer- con las promesas de redención y bienestar que ventilan políticos y predicadores, pasar por la vida. 

Pasar por la vida intentando mejorar las circunstancias sociales, aferrarse a la familia como un refugio seguro, apostarle al amor, sufrir las penas de las rupturas y los desamores, convertir 90 minutos en una epifanía nacida de un balón de fútbol, lanzarse a las aguas revueltas de la red y asumir la virtualidad como una nueva forma de crear las conexiones de amistad, de goce, desentrabar las amarras de los oficios de todos los días, soñar con paraísos y planear ese refugio en el que por fin seremos.



 Pasar por la vida soportando las rabias, las decepciones, las envidias, pasar por la vida despojándonos por momentos de las máscaras de las convenciones sociales, pasar por la vida en una perpetua interrogación. 

Dice Juan Villoro que lo único que no debemos perder en la vejez es la admiración por lo que hacen otros, los demás;  la admiración es un signo de la vitalidad. Reconocer que después de andar y desandar caminos, de elevar y adorar a ídolos con pies de barro, solo valen la pena los justos que menciona Borges :




 Los Justos 


Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.


sábado, 10 de junio de 2023

 



LOS BESOS

¿Desde cuándo empezaron los  humanos a besarse? ¿Es una práctica cultural o está arraigada en nuestros genes? De acuerdo con dos investigadores daneses, "la primera mención al beso, una mención subida de tono, aparece en el llamado cilindro de Barton, un texto mitológico escrito en sumerio hace entre 4350 y 4500 años "y dice: 

Aquellos días son ciertamente lejanos. Aquellas noches son en verdad noches lejanas. Aquellos años son ciertamente años lejanos. La tormenta rugió, los relámpagos destellaron. En la zona sagrada de la ciudad de Nippur, la tormenta rugía, los   relámpagos centelleaban. El cielo habló con la tierra. La tierra habló con el cielo. Con la diosa Gran-Buena Señora -del -Cielo, la hermana del dios Enlil, con Ninhursag, con la Gran-Buena-Señora- del-Cielo, la hermana mayor de Enlil, Con Ninhursag, tuvo relaciones sexuales. Él la besó. El semen de siete mellizos él embarazo en su vientre (Los primeros besos se registraron en Mesopotamia hace 4.500 años, Miguel Ángel Criado, Materia, El País).


De acuerdo con la bióloga Sophie Lund Rasmussen, "los estudios en bonobos y los chimpancés han demostrado que ambas especias se besan, lo que puede sugerir que la práctica de besar es un comportamiento fundamental en los humanos, y eso explicaría por qué se puede encontrar en todas las culturas" Materia,(El País).  Besarse es uno de los hábitos mas arraigados en la sociedad, llave segura para los encuentros sexuales, forma de expresión de cariño,  solidaridad, comunicación y poder. Judas sella su traición con un beso. Son los besos el inicio de los momentos tórridos en las escenas eróticas. Se besa a los hijos, a la madre, nos saludamos con un beso y ni siquiera el COVID  ha sido capaz de desterrar esta expresión cariñosa. 

En los cuentos de hadas, el epílogo sucede con un beso que es el comienzo de una relación destinada a durar para siempre. Y la canción de Juan Legido dice que "la española cuando besa, es que besa de verdad". Por supuesto, " un beso de amor, no se lo dan a cualquiera".  


Hay en los besos una conexión misteriosa que agita los sentidos; se besa y se huele el aliento, se transmite la saliva; el beso es el interruptor que prende la fiesta. El cuerpo todo es receptáculo de los besos y cada persona tiene su zona donde es mayor la excitación. Por supuesto, los otros besos se despojan del calor de la pasión sexual: son besos  de otra factura, cargados de emociones profundas, los que dan  la madre, el hijo, el abuelo, la abuela, la amiga, el amigo. 

sábado, 3 de junio de 2023

Las manos




LAS MANOS

Éramos 80 maestros de diversos lugares del planeta. El salón estaba repleto. Un concierto de lenguas semejaba una babel contemporánea. El maestro de ceremonias habló y un traductor nos comunicó en inglés el mensaje. Un grupo de alumnas del colegio de bachillerato en no recuerdo cuál prefectura de Tokio se disponía a danzar para los profesores visitantes. 

Primero, las venias. Chicas sonrientes, cada una portando un abanico. Comienza la música, suave, como una brisa del bosque. Los pies se mueven en pasos cortos y los brazos se extienden y realizan movimientos delicados, sutiles. Las manos, esas manos, nos transmiten mensajes de bondad y armonía. Esas manos.



En el siglo pasado, hasta los años ochenta, artesanos de la guadua elaboraban sus canastos para la venta, a la orilla de la carretera en Guaduas. Canastos de un entramado fuerte que eran utilizados para cargar el mercado. Los motivos, discretos, le añadían a la guadua un colorido alegre. A mí me fascinaba la habilidad de hombres y mujeres sentados elaborando este producto, con la paciencia propia de quienes realizan actividades de esta clase.                                                                                                            

Las manos. ¿Acaso hay instrumento mas complejo para producir belleza, desde la danza hasta la filigrana? El pintor con su pincel realiza trazos finos que se convierten en mensajes para  deleite de  todos; El latonero transforma las abolladuras del vehículo en superficie perfecta; el panadero hace de la harina la provocación de las papilas gustativas; el músico usa sus manos para transmitirnos el lenguaje universal que nos reconcilia con la vida; la maestra dirige los trazos vacilantes de los  niños y los introduce en el universo de los signos; la madre acaricia el rostro de su hijo y una cascada de emociones se desprende e impregna el ambiente.  Las manos.


Hay manos que hieren, que matan que roban, que golpean. Esas, las que gobiernan el mundo. Las que no soportan la bondad y están listas para descargar el bofetón. Son cadenas pesadas, tormento devastador. 

Me quedo con las manos amorosas, las de mujeres que apenas despunta la luz de la mañana se levantan a armar las empanadas, las arepas para vender, las que barren las calles, recogen la basura, preparan el desayuno a sus hijos. 


Manos como una danza japonesa. 

sábado, 20 de mayo de 2023



TARDE DE CINE

La madre toma de la mano a su hija casi adolescente   y se dirige a la sala de cine del barrio. Ambas, peinadas como si el viento hubiese sido el peluquero borracho, sus vestidos de colores y sonrisas para saludar a doña Gracia, a don Tomás, para evadir a los piropeadores ociosos de la esquina. Ella sabe que en realidad cumple una cita con su amor de siempre, ese hombre cuyos labios la acarician en las noches silenciosas de junio. Marcelo, Marcelo, musita y su pensamiento vuela hacia Roma. 

Madre e hija  juegan a atrapar la brisa juguetona que enreda sus cabellos, ladean sus cabezas, agitan sus manos  olorosas a perfume. Y sonríen. Entran a la sala de cine y al apagarse las luces, emerge en la pantalla el hombre, deseable, fresco, evadiendo las trampas de la seducción que otra, en la pantalla, le tiende. 


Termina la función y se dirigen al puesto de frutas de Pachito. Mango, patilla y  mandarina. ¡Qué delicia! Luego, el paseo final: al puerto. Ella camina y el viento la saluda, le agita sus faldas y la melena se alborota. La mujer se convierte en patilla, en mango, en mandarina. Ella no es Remedios la bella, así que no sube al cielo.  Levita apenas unos centímetros del suelo, los suficientes para ocasionar un revolcón en el mar. Suben las olas y en cada movimiento, peces multicolores saltan y saludan a la mujer. 

Llegan a su casa. Humilde, limpia y acogedora. Es hora de quitarse las galas. De ponerse la bata de algodón, de dar de comer al gato. ¿Qué sería Marcelo en su casa? ¿generoso, colaborador, amoroso?  ¿Patán, violento, flojo? . Ella se siente suficiente para vivir, para compartir, cuidar y amar a su hija. Marcelo sería apenas un ratico, un momento que pasa.

sábado, 13 de mayo de 2023

 


CAMBIOS, DUDAS Y ATARDECERES SOLEADOS

Con  frecuencia repasamos nuestras vidas, retornamos a los recuerdos que nos acompañan siempre, a las dudas que surgen por el camino. Y nos hacemos preguntas y nos cuestionamos. Alba Lucía Mera, periodista y escritora, escribe: 

Pienso cuántas generaciones han protagonizado las historias que pudieran contarnos, las escenas amorosas, las peleas, las conversaciones secretas, los sufrimientos y las angustias. Ese tiempo que no tuvieron de gozar un atardecer soleado, sentir la arena de una playa en los pies descalzos, esas voces que jamás escucharon porque siempre tenían prisa de otras cosas, esos besos que nunca dieron porque había que llegar a tiempo a otra parte. Esa esclavitud del reloj, esa impaciencia, esas rabias acumuladas, esas vidas que no vivieron porque vivieron las ajenas. Reunidos, algunos ya en sillas de ruedas, otros con la bala de oxígeno al lado para poder respirar, otros ya incontinentes y temblorosos, unidos a un catéter(Y el mundo sigue girando, El Espectador).

Expresa Aura Lucía el permanente malestar de vivir, ese vacío y la ansiedad por encontrar un puerto seguro, una rutina placentera. Por sentirnos plenos en un mundo y unas circunstancias cambiantes, sujetas a vaivenes y tremores que pululan sin pausa. Nuestro cerebro nos pone cada cierto tiempo frente a nosotros mismos y surge el deseo de  encontrar una fórmula para la depresión y la ansiedad. Un remedio definitivo que nos acerque al paraíso, espacio del fin de las contradicciones. Lo dice la periodista:

Acabar ese afán de dinero y cosas materiales y encontrar cada día que resucitemos el valor de las cosas intangibles, las que jamás mueren, la alegría, la generosidad, el perdón, la compasión, el amor incondicional, el respeto, la ternura.

Sucede  en ocasiones, una reunión de amigos, una charla. Alguien habla y nos plantea una perspectiva nueva acerca de la mejor manera de vivir. Por un momento nos sentimos flotando en una esfera celestial, el aire pleno y el corazón lleno de emoción. Así es, pensamos. Necesitamos un cambio radical en nuestra manera de asumir la vida, nuestras relaciones. Luego, pasado un tiempo, aquello que nos remeció ha pasado a un segundo plano. ¿Por qué?

Dejemos que sea Emily Dickinson, la poeta estadounidense quien nos ofrezca una respuesta:

Nuestras vidas son Suizas./ ¡Tan serenas, tan frías! Hasta que-alguna tarde-/ los Alpes descuidan sus cortinas/  y podemos mirar mas lejos.

¡Italia está del otro lado!/ Mientras que-como guardias-/los Alpes solemnes,/los sirénicos Alpes/ ¡se interponen siempre!

 ¿Entonces no cambiamos o cambiamos muy poco? Claro que cambiamos a medida que pasa el tiempo. Esa es nuestra condición. Algunos cambios demandan actitudes radicales; por ejemplo, modificar nuestras valoraciones con respecto a la mujer, a la educación de los niños, al cuidado del medio, al consumo de alimentos, al respeto a la comunidad LGBTI. Entre lo que somos y lo que anhelamos, hay distancias grandes, no insalvables. 

Todo cambio implica nuevos retos, confrontaciones, contradicciones. Suiza e Italia como dos hermanas siamesas. Lo importante consiste en atreverse a cambiar.

sábado, 29 de abril de 2023

 


UN CAFÉ CON LIBRO, POR FAVOR 

Los libreros son una especie de magos y alquimistas, dedicados a producir encantamientos envueltos en páginas de libros y revistas, a crear las condiciones para descubrir la piedra filosofal de la existencia. Cada día que pasa reducen su número y llegará el día en que para encontrar uno sea necesario penetrar en las profundidades del averno. Ya lo dijo Charles Simic,  el gran poeta serbio, a propósito de la poesía: 

El tiempo de los poetas menores se acerca. Adiós Whitman, Dickinson, Frost. bienvenidos ustedes, cuya fama nunca llegará mas allá de su familia mas cercana y tal vez uno o dos buenos amigos reunidos después de la cena alrededor de una jarra feroz de vino tinto... mientras los niños mueren de sueño y se quejan por el ruido que estás haciendo mientras hurgas en los closets buscando tus viejos poemas,  temeroso de que tu esposa los haya tirado en la última limpieza de primavera. 


Dado que pertenezco a la estirpe de los soñadores, hemos imaginado con algunos amigos, montar una librería en Guaduas a la que llamaremos "La madriguera". Soñadores de vieja data, ingenuos hasta los tuétanos, urdidores de complots para robar estrellas, son algunos de los títulos que nos acompañan. Será un negocio muy particular, dado que conocemos las angustias de quienes imaginan hacer dinero montando una heladería en la Antártica. 

El ambiente del lugar lo pintará el arcoíris. Luz, color y un poco de sombra. Habrá una sección de libros para niños. otra, de clásicos y una, de novedades. Los muebles, mullidos, pues sabemos que algunos posibles visitantes combinan  la lectura con los ronquidos. Para ellos, una cobija. 


Habrá, por supuesto, música. Dada nuestra condición cavernaria, escucharemos ritmos diversos, provenientes de nuestros mapas sonoros: Estados Unidos, Inglaterra, Brasil, África, Cuba, sin duda; Colombia, siempre. Boleros, que forman parte de la canasta familiar. Bienvenido el reguetón cuando haya público juvenil. Y los músicos que con sus ritmos nos transportan al país de la ensoñación y el goce.

Habrá jornadas para escuchar a propios y extraños. Relatos de vida, poetas, narradores, artistas, científicos, niñas y niñas hablando de libros. Los viernes, ¿qué tal sesiones de música y poesía? Claro que no pueden faltar las bebidas espirituosas, eso sí, medidas para evitar tusas y despechos. Estos males  tendrán cabida en jornadas en las que reinterpretaremos el olvido, el abandono, el engaño; del dolor a la risa. 

invitaremos a lectoras de cartas, cigarrillo, posos de chocolate y café, I ching y  tarot a que desplieguen su talento arcano desentrañando las rutas misteriosas de la vida, los pliegues del destino, las paradojas de la existencia. Velas rojas. 


Invitamos a posibles socios a vincularse a esta empresa quijotesca, cuyas ganancias se verán reflejadas en sonrisas. De lo otro, del vil metal, muy poco.


sábado, 22 de abril de 2023

HISTORIA DE AMOR

 ¿Que le atraía de ese hombre tan ajeno a las locuras y el desenfreno de otros? En la Bogotá de los ochenta, en medio del fragor de los atentados y el miedo a las bombas, ella, María Fernanda Ramírez, filósofa egresada de la Universidad Nacional de Colombia, partidaria del amor libre, fumadora de mariguana, rebelde total, suspiraba por Egidio Zapata, natural de Santa Marta, conservador de tiempo completo,  de habla pausada y de pocas sonrisas. 

A María Fernanda-  Mafe-, le encantaban los actos irreverentes, las posturas radicales: desafiar a la policía en una manifestación, sentarse en un café repleto de hombres, coquetear con varios, besarse con un recién conocido, bañarse desnuda, cuestionar a sus maestros y fumarse un porro en medio de una fiesta familiar. Egidio, tan medido, tan bien puesto, adoraba las corbatas, los trajes de paño, iba a misa los domingos y su aventura mayor consistía en ir los diciembres a visitar a su mamá en Pescadito.


Cuando Mafe conoció a Egidio en una fiesta, la sorprendió ese hombre de gestos y actos tan mesurados. Por supuesto, se rio de él, le tomó el pelo e intentó amacizarlo mientras bailaban un vallenato, él, tan pésimo bailarín, ella, tan diestra; cómo era posible, pensaba, que todo un costeño fuera tan inútil en actos tan sencillos y esenciales en la vida. Ni modo.

Un día terminaron en un motel. Fue, en realidad, un secuestro, una detención ilegal. Ella, tan curtida en las artes amatorias; él, torpe, asustadizo, nada comparable con los homo eroticus tan desparpajados y libres en la cama. La conmovió su ternura, su timidez, su ausencia de vanidad. 


Un día, Egidio decidió regresar a su tierra. Añoraba las olas del mar, el jugo de tamarindo y los vecinos de Pescadito. Mafe, rabiosa, lo insultó. Se rio de sus ropas, de sus silencios, de su incompetencia en la cama. "Un inútil sin mas gloria que mirar como un pendejo lo que pasa a su alrededor". 

Enamorarse, pensaba Mafe muchos años después, consiste en sentir lo que existe mas allá de lo evidente, aquello que trasciende el marco de la normalidad, un encantamiento que nos descubre la belleza presente en cada ser humano. La verdadera belleza.