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sábado, 21 de marzo de 2026

 


DEL COLLAGE URBANO AL MONOCULTIVO DEL CUERPO

Cuando se camina en una ciudad, lo que más sorprende es la variedad de rostros  y cuerpos, de atuendos, de ritmos  al caminar. Todo un collage etnodiverso  que nos enseña la riqueza de lo diferente. No obstante, se impone a ritmo frenético la idea de un cuerpo perfecto, único, por lo que el gimnasio asume las funciones de ecosistema total. "Castarcelas cuenta que es normal que muchos pasen el día aquí, entre sala de fitness, piscina, spa, cafetería y la zona de terraza y las pistas de pádel (" Todo sucede en  el gimnasio, el nuevo centro de las relaciones sociales, Xavi Sancho, El País).

Subyugados por la obsesión de los cuerpos perfectos, muchos jóvenes y adultos ejecutan el ritual cotidiano que producirá el milagro de transformarlos y convertirlos en reflejo de un modelo único, cuyo rasgo mas destacado es el individualismo ferviente. Todo un catalogo que va "desde la pasión por la salud hasta la obsesión por el cuerpo perfecto, pasando por el choque generacional, el individualismo o la gestión de la soledad pospandémica". Y añado un nuevo componente: la obsesión por las mascotas. 

No hay duda de que el gimnasio implica dedicación, esfuerzo, salud, "pero tiene sus riesgos. El gimnasio se convierte en un ecosistema total, donde todo gira alrededor de la misma idea de éxito corporal. Desaparecen los límites entre salud y productividad y el cuerpo empieza a vivirse como una máquina que nunca debe parar. Hay socialización, sí, pero también mucho escaparate y mucha mirada externa, dice Alcocer". 

La socialización que se estila en los gimnasios carece del componente solidario. Allí- en la sala de fitness, piscina, spa, cafetería, zona de terraza y pistas de pádel- predomina el espíritu del logro personal que se mide por las formas corporales atléticas fijadas de antemano por la publicidad. Cada vez mas se impone el individualismo como forma suprema de la existencia y los fracasos se atribuyen a la falta de criterio, imaginación, creatividad y emprendimiento del individuo. Adiós a las luchas colectivas para adquirir o reclamar derechos. Adiós a la existencia que reclama la diversidad, el gusto por la calle, el aire libre. 

Quizá por eso conviene volver a caminar la ciudad sin prisa, dejar que los cuerpos distintos nos recuerden que no estamos hechos para el molde sino para el encuentro. Tal vez allí, en la calle abierta y no en la máquina cerrada, podamos recuperar la respiración común que el gimnasio intenta uniformar.



sábado, 7 de marzo de 2026





¿POR QUÉ HACEMOS LO QUE HACEMOS?

 ¿Podemos aseverar que el pasado no existe y que es posible vivir siempre en un presente sin nexos con el pasado? La lectura de "POR QUE HACEMOS LO QUE HACEMOS", del psicólogo social y autoridad mundial en la mente inconsciente, John Bargh, parece desmentir esta idea. "El instinto fundamental de la seguridad física es un poderoso legado de nuestro pasado evolutivo y ejerce una influencia constante sobre la mente, respondiendo a la vida moderna a menudo de maneras sorprendentes(como por ejemplo, influyendo sobre tu voto político)".

I. El pasado evolutivo

Sabido es que una estrategia infaltable en las campañas políticas consiste en promover la idea del miedo, miedo al cambio social, lo que nos hace mas conservadores. Un estudio de la universidad de California realizó un seguimiento a un grupo de niños de cuatro años durante 20 años "para ver qué actitudes políticas tomaban al llegar a la juventud. Los investigadores midieron los niveles de miedo e inhibición de los niños a la edad de cuatro años y luego, dos décadas después, evaluaron sus actitudes políticas. Y los que habían mostrado mas miedo e inhibición a los cuatro años tendían a sostener actitudes conservadoras a los veintitrés".

Menciona Bargh que durante la campaña electoral de 2016, "Trump calificaba habitualmente a sus rivales políticos de "asquerosos" (la vez mas famosa, cuando Hilary Clinton llegó unos segundos tarde a su podio durante un debate televisado con Bernie Sanders, porque tuvo que ir al servicio)". El asco es una emoción que procura evitar la enfermedad y los gérmenes. El asco y la fobia a los gérmenes son componentes altamente adaptativos de nuestra necesidad de estar a salvo, de protegernos a nosotros mismos y a nuestra familia de la enfermedad". Así pues, nuestras actitudes políticas están influenciadas por nuestro pasado evolutivo.

II.  El presente oscuro:  los automatismos.

Si el pasado oscuro es biológico, el presente oscuro es cognitivo. Aquí operan los sesgos, los hábitos, las rutinas mentales que creemos propias pero que funcionan como programas automáticos. El ser humano contemporáneo vive convencido de que decide, pero la mayor parte del tiempo simplemente responde.

El priming(proceso por el cual un estímulo previo —una palabra, una imagen, un olor, un tono emocional— activa redes inconscientes de memoria que influyen en cómo interpretamos o respondemos a estímulos posteriores) , los heurísticos( Un heurístico es un atajo mental que el inconsciente utiliza para tomar decisiones rápidas sin analizar toda la información disponible. Son reglas simples que funcionan la mayor parte del tiempo, pero que también generan sesgos),  la presión social, la economía de la atención: todo ello configura un paisaje donde la libertad se vuelve un espejismo amable. Compramos sin saber por qué, opinamos sin haber pensado, reaccionamos antes de haber sentido. El presente oscuro es el reino del piloto automático, ese modo de existencia donde la conciencia llega tarde a su propia vida.

Y sin embargo, es también el territorio donde aún es posible intervenir: desautomatizar, cuestionar, ralentizar, abrir un espacio entre estímulo y respuesta. El presente oscuro es oscuro, sí, pero no impenetrable.

III. El Futuro Oscuro: cuando el inconsciente se vuelve externo
El futuro oscuro no es una profecía apocalíptica, sino una advertencia: las fuerzas que antes residían en nuestro interior ahora se externalizan en sistemas tecnológicos capaces de anticipar, modelar y dirigir nuestra conducta. Si el pasado oscuro era biológico y el presente oscuro psicológico, el futuro oscuro es tecnológico.
Los algoritmos aprenden nuestros patrones mejor que nosotros mismos. Las plataformas predicen deseos que aún no hemos formulado. La personalización extrema crea burbujas que moldean identidades enteras. La vigilancia pasiva convierte cada gesto en dato, y cada dato en una oportunidad de influencia.
El riesgo no es que las máquinas nos dominen, sino que deleguemos en ellas la parte más frágil y preciosa de la vida humana: la capacidad de elegir. El futuro oscuro es la posibilidad de que la autonomía se vuelva un lujo, una rareza, una excentricidad. 

El pasado oscuro nos pide reconocer la fuerza de lo ancestral.

El presente oscuro nos exige vigilar nuestros automatismos.

El futuro oscuro nos obliga a defender la agencia humana en un mundo de predicción.