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sábado, 29 de agosto de 2026

 


LA ARRACACHA

Existen alimentos que carecen del pedigrí de otros: uno de esos, la acarracacha. Sin embargo, según la Biblioteca Digital Agropecuaria de Colombia, "la arracacha es considerada el cultivo mas antiguo de América y tiene su origen  en la región andina al sur de Ecuador. Desde allí, su cultivo se extendió hacia otras zonas de los Andes y llegó también a paises como Brasil y algunas regiones de Centroamérica( ¿Para qué sirve la arracacha?, La Huerta, El País).

De la misma  familia  botánica que el apio, el perejil yla zanahoria, posee una raíz de diferentes colores: blanca, amarilla(yema de huevo), y morada. Durante la época colonial, la arracacha fue el espesante obligado del ajiaco; luego, se comenzó a reemplazarla por la papa criolla, aunque en asuntos de sabores, el que produce la arracacha es insuperable.

Elemento central  del ajiaco,  también aparece en recetas  como la chicha de arracacha, la arracacha frita, y el rallado de arracacha, preparado con miel de caña. En las cocinas de Cundinamarca y Boyaca, su dulzura define el carácter del ajiaco; en Antioquia, la variedad blanca acompaña sancochos y caldos campesinos.

Ha sido ella una presencia constante en la historia de los pueblos andinos. Parte del sistema agrícola indígena, se convirtió luego  en puente de contacto con la cultura española.Con la independencia de las  repúblicas andinas, resistió los cambios sociales y económicos y hoy es objeto de interés de grandes cocineros que descubren sabores nuevos en diálogo con otros  productos.

La arracacha, al igual que la papa, es una metáfora de la cultura andina: humilde, resistente, paciente, profundamente ligada al territorio. Una raíz que se hunde en la historia del continente y emerge, gloriosa, para deleitar nuestros paladares.

Que nunca nos falte un buen ajiaco en la mesa.

sábado, 22 de agosto de 2026


ELOGIO DE LA MEMORIA

Cuenta Irene Vallejo en "El Infinito en un Junco" que un día se celebraba un concurso de poesía en Alejandría:

El rey eligió a seis personajes ilustres de la ciudad como jueces literarios. Faltaba uno mas para conseguir un número impar, y alguien deslizó el nombre de Aristófanes. Los siete escucharon recitar a los petas pero, mientras los demás aplaudían, Aristófanes se limitaba a callar con gesto inexpresivo. Dejó deliberar a los otros sin mezclarse en la discusión. Solo al final pidió que le permitieran hablar, para decir que todos los concursantes menos uno eran farsantes. Selevantó, entró en los pórticos de la biblioteca de Alejandría y, utilizando solo su memoria, extrajo una montaña de rollos de distinas estanterías. Alli estaban, palabra por palabra,  recónditos, los poemas que los escritores tramposos habían  saqueado. Los ladrones de palabras no puderon engañar a Aristófanes.  para él, cada verso era tan inconfundible como un rostro, y recordaba su lugar en los anaqueles igual que otros conocen el puesto de una estrella en el cielo nocturno.

El personaje era Aristófanes de Bizancio (ca. 257 a.c.-ca. 180 a.c.)[ el memorioso, a quien el rey de Egipto nombró, ante tamaña demostración, director de la biblioteca de Alejandría.  

Pero, ¿qué es la memoria? La memoria, en términos sencillos y acordes con la neurociencia actual, es la capacidad del cerebro para transformar lo que vivimos en conexiones que podemos volver a activar. No guarda información como un archivo: la reconstruye cada vez que la usamos. Es un proceso vivo que permite aprender, pensar, decidir y reconocernos como quienes somos. Ella es la base de la identidad personal, organiza el conocimiento, permite el aprendizaje, es la base de la memoria de trabajo, base de la creatividad y la imaginación y arquitectura invisible del pensamiento.

La memoria es una especie de cámara que reconsruye desde el presente la dinámica de los acontecimientos individuales y colectivos. Ella activa aquellas partes que consideramos especiales en nuestras vidas: los recuerdos de la infancia, el primer amor, los miedos, los fracasos, las ilusiones. Todo como reconstrucción, al punto de que, a veces, la memoria, como la IA cuando no sabe la respuesta, se la inventa.

La memoria no es un vestigio del pasado: es una disciplina del mundo interior. Una manera de permanecer despiertos. Quizá por eso Aristófanes, con su prodigiosa capacidad de recordar, no solo descubrió a los ladrones de versos: también nos recordó que la memoria es una forma de lucidez. Y que, sin ella, el pensamiento sería un cielo sin estrellas.

domingo, 26 de julio de 2026



ELJARDÍN INTERIOR Y LOS MUROS DEL DESEO

Existe una tentación ineludible que nos habita: la de formar parte del mundo  de personajes cuyas vidas nos parecen atractivas y singulares. Sus viviendas, sus pertenencias, sus estilos de vida se convierten en obsesión al querer parecernos a seres cuya existencia- así sentimos- poseen un aura, una magia de la cual queremos extraer el jugo que nos hará iguales. 

 Escribe Irene Vallejo en El Infinito en un Junco:

En este punto, recuerdo El jardín de los finzi- Contini en la novela de Giorgio Bassani. La he leído y releído muchas veces , y creo que es uno de mis libros favoritos. La gran mansión de los judíos ricos de Ferrara, con su jardín, la pista de tenis y los altos muros que la rodean, representa ese lugar donde quieres ser admitido, pero, cuando te invitan, te sientes un advenedizo inseguro.No perteneces a ese mundo, por muy enamorado de él que estés. Te dejarán entrar durante un solo verano encantado, disfrutar de largos partidos de tenis, explorar el jardín, caer en la red del deseo, pero las puertas volverán a cerrarse. Y ese espacio quedará unido para siempre a tu melancolía. Casi todos nosotros, en algún momento de la vida, hemos espiado desde fuera un jardín de los Finzi-Contini. Para Ptolomeo, era Atenas. Con la memoria herida por la ciudad inalcanzable, fundó el Museo de Alejandría.


Miramos siempre a nuestro alrededor; ansiamos encontrar modelos sólidos que nos motiven a parecernos a ellos- o por lo menos, a disfrutar por un instante de un modelo que resume poder, seducción, riqueza. Esa tentación constante a ser reconocido por alguien a quien consideramos mejor que nosotros.  Por un instante, pertenecemos al jardín de los Finzi-Contini. Luego, regresamos al escalafón asignado por dioses caprichosos, injustos.

En busca de reconocimiento, llenamos nuestras identidades con prototipos inalcanzables. Tal vez sea el siguiente relato el ejemplo sublime de que la identidad verdadera va mas allá de las apariencias:

 Imagina un perro que lleva veinte años esperando. Imagina que aparece un mendigo. Imagina que el mendigo baja la mano para acariciarlo. Imagina que el perro levanta la cabeza y gime de alegría. Emite un gruñido grave y el perro expira. Imagina que el mendigo entra, justo después, a un palacio entre lágrimas, «con el mayor esfuerzo de autocontrol que jamás había necesitado». Imagina que respira hondo, se serena y se recompone. Y, luego, encorvándose de nuevo como un mendigo, gira el pesado anillo de bronce de la puerta y entra en el que, un día, fue su palacio.


El perro es Argos. Y el mendigo, Odiseo(Reseña de la obra Odisea, de Stephen Fry).

La mayor riqueza no está en los jardines ajenos, sino en el alivio que ofrece el jardín interior: ese espacio sin adornos donde la identidad se reconoce a sí misma sin necesidad de espejos prestados.


sábado, 13 de junio de 2026


LLEGÓ EL MUNDIAL DE FÚTBOL

Deambulo por una calle bogotana y observo gente aglomerada  en una esquina: un grupo de personas compra e intercambia monas  del álbum del  mundial de fútbol 2026. Me detengo a observar con curiosidad el fervor de los compradores, la variedad de edades, su entusiasmo,  espontaneidad y alegría, pocas veces vista en una ciudad que es fría no solo en su clima sino en su talante.

No hay en el mundo una actividad tan llena de pasión, generadora de odios y amores extremos, que congrega a millones de adeptos, que atraviesa todas las fronteras y crea incontables fanaticadas para quienes un partido sin goles es como un domingo sin sol, que dijera alguien. Por el fútbol suceden encuentros que terminan en hermandades eternas, odios y rencillas en las que muchas veces se juegan la vida hinchas energúmenos, se acaban matrimonios, se desatan guerras; el fútbol pone a soñar a muchos padres de familia que sueñan con ver a su hijo vistiendo la camiseta de algún club profesional, y muchos hinchas  ahorran y empeñan sus propiedades para asistir a un mundial. 

Leo en el país una crónica acerca de un árbitro ecuatoriano a quien se le murió su mamá  el día anterior a pitar un partido. Él, abatido, decidió pitar el encuentro: hubo un minuto de silencio, los hinchas aplaudieron al árbitro, los jugadores lo abrazaron y se inició el partido. En una parte del encuentro, el árbitro le anuló un gol al equipo local y los hinchas le gritaban con rabia: "huérfano de puta" a quien unos minutos antes habían rodeado con tanto cariño. Cosas del fútbol.

Soy un seguidor incondicional de algunas ligas y disfruto mucho los partidos que se transmiten por tv. Creo que pocas emociones se igualan  a las que genera el fútbol y creo que no hay nada más glorioso que un picadito en un potrero o en una calle de pueblo o de barrio. Ser hincha de un equipo es la muestra mas poderosa de fidelidad y amor incondicional. Sin embargo, el fútbol ha tomado rumbos deplorables: convertido en mercancía al servicio de multinacionales, domestica el entusiasmo de los hinchas y convierte el deporte mas bello del planeta en un asunto comercial de alto turmequé. Seguro estoy de que en unos pocos años el fútbol será propiedad de empresarios norteamericanos en alianza con los multimillonarios del Medio oriente. Y a pagar se dijo.

Llegó el mundial y no queda otro camino que adorarlo: vibrar, gozar  y sufrir con el equipo de Colombia.


sábado, 6 de junio de 2026


           

PEPE, EL FLAUTISTA DE GUADUAS

Hace algún tiempo alguien ironizó una publicación del maestro Julio Valenzuela mencionando al Tonto Pepe, ese personaje que durante décadas formó parte deL paisaje cotidiano de Guaduas. Al leer el comentario, volvió a mí su figura: la caña convertida en flauta, la partitura el concierto ambulante que ofrecía, lloviera o tronara, siempre a la misma hora. Lamento no tener una fotografía suya. ¿Qué sonidos alimentaban su cabeza? ¿Qué aires compondría Pepe mientras caminaba por calles y carreras del municipio? ¿Cuál era su historia de vida?

Las palabras tienen su época, su carga moral y su filo. “Tonto”, “loco”: etiquetas que la sociedad ha usado para nombrar —y a veces expulsar— a quienes no encajan en su idea de normalidad. No son exclusivas de Guaduas; pertenecen a la historia de todas las ciudades.

La antropóloga Silvana Bermúdez Claros reconstruyó la vida de cinco mujeres bogotanas —La Loca Margarita, Pacha Muelas, Valentina Sombreros, Mauricia y la Loca Benita— que entre la segunda mitad del siglo XIX y la primera del XX "deambularon por la capital en aparente estado de locura. Viudas, víctimas de la violencia o trastocadas por una pérdida, caminaron desnudas, gritaron consignas liberales o hablaron de sexualidad libremente"(El País). Sus recorridos, trazados en mapas antiguos, revelan no solo sus trayectorias, sino la manera en que la ciudad las miraba y las temía. Igual que a Pepe.

                                  

En aquella época, la respuesta institucional era el encierro: asilos, lobotomías, castigos disfrazados de tratamiento, sobre todo para mujeres pobres. "Hoy los diagnósticos han cambiado, pero persisten las heridas: el 62% de las personas deprimidas son mujeres, y la pobreza, el cansancio y la soledad siguen siendo factores de riesgo. Ya no se habla de locura, sino de ansiedad y depresión, las enfermedades mentales más comunes en la Bogotá contemporánea"(El País).

Decía que las palabras tienen su momento. Algunas desaparecen; otras regresan con nuevos sentidos. Y algunas, como “loco”, se resignifican cuando miramos de cerca la vida de quienes las cargaron. Pepe merece formar parte de la memoria de aquellos tiempos, no como un personaje pintoresco, sino como un ciudadano de pleno derecho. Con gusto le otorgaría la orden de ciudadano ilustre: nos mostró que más allá de cualquier valoración de normalidad, encontró en la música una forma de expresar su mundo, uno que —les aseguro— no estaba tan lejos del de quienes nos consideramos normales.

Gracias, Pepe, por otorgarle alegría a nuestra villa. Por recordarnos que la locura es, a veces, una manera distinta de intentar comprender este mundo. Por enseñarnos que la música puede ser una forma de libertad, un modo de habitar la vida cuando la vida no sabe cómo nombrarnos.

La foto de Guaduas es de Wilson René Diavanera.

sábado, 30 de mayo de 2026

“El arte de janguear: fiesta, viento y libertad”

 

EL ARTE DE JANGUEAR: FIESTA, VIENTO Y LIBERTAD

¿Qué es el jangueo? : "irte de fiesta, sí, pero también encontrarte con tus amigos en el bar de la esquina, en un chinchorro, sin rumbo ni planes concretos. Probablemente termines perreando al ritmo de reguetón y  dembow: no sin antes haber jugado una partida de billar o tirarte una que otra bailadita de salsa con algún desconocido" (La ley del jangueo: noches puertorriqueñas en Madrid y Barcelona, Nuria net, El País).

La palabra forma parte del habla puertorriqueña, adaptada del inglés "hang out", y adoptada en otros países. Janguear es, sencillamente, dejarte llevar por el viento, el corazón dispuesto y el ánimo libre. Un encuentro sin formalidades, un rato para compartir sin rigideces. Una rumba como debe ser, sin tanto protocolo.


En Colombia tenemos: "rumbiar", "parrandiar", "juerguiar", "fiestiar", con la terminación del habla y no de la escritura. Fiestas en las que la gente "se alza la bata",  goza, coquetea,  baila, ríe y  canta. Encuentros en los que el cuerpo asume el estado de placidez necesario para vibrar con la palabra, la música y el baile. El verdadero momento en el que nos desprendemos del yugo de las obligaciones y nos dejamos llevar por el aire festivo de la rumba.

Algo misterioso, espiritual tiene la fiesta. Un aire burlón, sensaciones disparadas, vocación de risa, emociones que nos conducen al paraíso terrenal. Allí la música nos eleva a dimensiones planetarias, nos descubre la alegría contenida que no cabe en el cuerpo y que nos motiva a janguear.

sábado, 23 de mayo de 2026

 


EL LADRILLO

Dice la canción: "yo tengo ya la casita/ que tanto te prometí/ tan  llena de margaritas/ para ti, para ti". La canción se llama "Ahora seremos felices" y expresa la alegría de poseer un lugar donde dar rienda suelta al amor. Hoy, tener una casita se ha convertido en pesadilla.  A la lucha  por conseguir la casita se suma el de poder conservarla  por los costos, los  impuestos, la gentrificación y el avance de los urbanizadores voraces. El ladrillo, "convertido en el mayor depósito de riqueza del planeta, se ha transformado en el principal motor de Exclusión" (El País). 

 El derecho a tener una vivienda se cambió por la  vivienda como activo económico:" De un lado, es la mayor reserva de riqueza del planeta. El parque inmobiliario mundial (viviendas, activos comerciales y terrenos agrícolas) alcanzó a comienzos de 2025 los 341 billones de euros, de los que 249 billones corresponden solo a la vivienda, según la consultora internacional Savills. La cifra multiplica casi por veinte el valor de todo el oro extraído en la historia y supera con holgura la suma de las Bolsas mundiales y la deuda global" (El País). 


Se derrumban los derechos sociales, se impone el discurso del mas fuerte y la fragilidad de la vida adquiere tonalidades grises. La vivienda como tal se ha convertido en fortaleza- para quien quiere asegurar su capital-, en resguardo- para quien ve la vivienda como protección, refugio-; amenazante, la espada que pende de las cabezas de propietarios menores, terror de los que alquilan viviendas, tesoro para inversionistas y urbanizadores.


Yo valoro el ingenio de quien ha escogido el ladrillo como símbolo civilizatorio de la humanidad. No hay otro elemento que recoja en tan pequeño espacio las veleidades, sufrimientos, alegrías,esperanzas y tristezas humanas. Ladrillo que abriga y despoja, ladrillo que protege y golpea, verdolaga de barro, cemento y agua que se extiende soberana brindando cobijo y arrasando el verde del planeta. Un asentamiento humano que se traduce en dinero, ambición y exterminio. De la casa como caracol que lleva en sus espadas el cobijo hemos convertido la vivienda en castigo de Sísifo, condenado a cargar por siempre una roca enorme a sus espaldas.

Cierto que no hay  nada mas imprescindible para alcanzar niveles de bienestar que la vivienda. Espacio de afecto y calor, guarida para soñar y amar. Una lucha contemporánea se orienta a exigir que la vivienda sea un derecho fundamental de la humanidad. Y que se busque siempre el respeto por los bosques, las fuentes de agua limpia, el aire puro. 

Ah, se me ocurre que hay otra palabra que expresa bien a la sociedad contemporánea: PLÁSTICO.

sábado, 16 de mayo de 2026

 

¿EN DÓNDE TE UBICAS?

¿En qué puesto te ubicabas cuando ibas a la escuela, al colegio, a la universidad o al técnico? ¿quién o qué establece el orden? Eso se preguntó Juan José Millás, escritor español y me pareció formidable. Así que intenté recordar cómo me había comportado al respecto. 

Del bachillerato recuerdo que en los primeros años solía sentarme en los últimos puestos. Una decisión basada en el poco gusto por el estudio; en los dos últimos años, siempre en primera fila. En la universidad, dependía de la clase a la que asistiera; en primaria, creo que allí influía el profesor, quien decidía la ubicación. Lo cierto es que en todos lo niveles, los mas fuertes se hacían atrás, por lo que yo debía ocupar los primeros lugares.


Curiosa pregunta que nos enseña mucho sobre lo que significa ocupar un puesto en un entorno determinado. En un salón de clase se establecen jerarquías,  normas e intereses que determinan el orden. Desde la estatura hasta la imposición del profesor, pasando por los criterios subyacentes de los estudiantes que dividen el salón entre rebeldes- los de atrás- y los sumisos y comelibros- los de adelante-; Se busca estar cerca del amigo, de la chica o el chico que nos gusta; lejos del bravucón, del insoportable; Se cambia de sitio a medida que se establecen nuevos acuerdos, relaciones. 

 Extraña la manera como solemos ubicarnos en los lugares: en un concierto, estar en zonas privilegiadas junto al escenario; en un estadio, donde se ubica la barra del equipo; en los templos, depende del grado de atención puesta en el ritual; en un acto solemne, es la jerarquía social la que establece el orden. La ubicación depende de tantos factores y las reacciones y comportamientos obedecen al lugar que ocupemos.


Dicho lo anterior, el puesto que ocupamos en un lugar depende del rango social, de la supremacía física y económica, de intereses de orden sentimental, amistoso; En una fiesta, buscamos lugares que nos ubiquen junto a nuestros parces. Y a medida que esta transcurre, vamos girando, girando de acuerdo con los propósitos de cada momento.

Las acciones humanas dependen , entre otros factores, del lugar que ocupemos en el espacio. Vivir en el sur o en el norte de una ciudad significa pertenecer a una jerarquía que divide los espacios y les otorga distinción. Decir sur implica no pertenecer a una clase social alta. Decir alta quiere decir estar en una posición dominante. El bajo mundo es  guarida de malandrines.



sábado, 2 de mayo de 2026

 


¿A QUÉ HORAS DESAYUNAS?

¿Te gustaría desayunar arroz, sopa, miso y pescado al desayuno? ¿Y qué tal  Dosa, idli, chai, paratha como en la India? ¿o congee, bollos al vapor y té como en China? ¿o comer abundante en la cena como los estadounidenses? Horarios y preparaciones varían de acuerdo con los países y regiones, nos cuenta Alessandro Barbero en su libro "Cuándo se come aquí? Breve historia cultural del horario de las comidas", en el que "invita a reflexionar sobre el sentido del tiempo vinculado a la comida como una expresión cultural y social"(Entrevista de Sara Cucala, El País).

Era costumbre en el campo colombiano empezar la jornada de trabajo a las 4 o 5 de la mañana, así que para arrancar el día se tomaba café o carajillo (café con aguardiente), un primer desayuno, frugal y a las 8 o 9 de la mañana el desayuno completo, que incluía caldo, huevos o carne, arepa y otros alimentos propios de la región. Almuerzo, onces a las 4 p.m. En la noche se estilaba una cena a las 6 y otra a las 8 p.m. Hoy poco queda de esa costumbre y aplicamos mejor el dicho: desayunar como rey, almorzar como príncipe y cenar como pordiosero.


El desarrollo del capitalismo ha impuesto hábitos propios de la cultura estadounidense: la hamburguesa es la reina a la hora del lunch. Pregunta Cucala: " Tomemos la hamburguesa como ejemplo de la proliferación del fast food. No importa a qué clase social pertenezcas, todos comemos o hemos comido alguna vez una hamburguesa; Sin embargo, ¿el acto de comer una hamburguesa puede definir la política, la economía y la cultura de una sociedad?  

Barbero: Claro que sí, en la medida en que la hamburguesa es un producto y un símbolo de la cultura estadounidense, y su difusión mundial es una señal de la hegemonía cultural de EE UU. Después, se podría objetar que también encontramos pizza y kebab en todas partes, y eso no significa que exista una hegemonía cultural italiana o turca; sin embargo, la hegemonía cultural estadounidense en los siglos XX y XXI es un fenómeno en sí mismo, único hasta ahora en la historia, y, en ese sentido, el fast food también ocupa un lugar único.

Las migraciones  influyen en las costumbres alimenticias: "Los inmigrantes han llevado por todo el mundo los restaurantes étnicos y han acostumbrado a todos a relativizar sus propios hábitos alimentarios. Es decir, hoy todos sabemos que existen formas de comer distintas a las que hemos aprendido desde pequeños, y hemos aprendido a apreciarlas, mientras que antes era normal que quien entraba en contacto con hábitos alimentarios diferentes los encontrara horribles y los rechazara con asco; y esto es una novedad en la historia humana (Barbero).

Hemos visto en Colombia la profusión de negocios de comida regentados por migrantes venezolanos y poco a poco se van imponiendo gustos: las arepas, el arroz con fríjol negro. En Guaduas, las arepas mas deliciosas las preparaba "la negrita", cordobesa con una facultad única para hacer de este alimento toda una experiencia de los sentidos: al cogerla con las manos, el calor y el olor  llenaban el ambiente; morderlas y disfrutar de esa mezcla sabia de queso y harina de maíz. Hoy, en muchos lugares del país, la comida mexicana, la italiana, la japonesa, la peruana y otras se han incorporado al repertorio culinario nacional. 

Pregunta Cucala sobre la sobremesa, ese momento para dialogar después de comer. Para Barbero, " En el momento en que el asalto del capitalismo llegó también a los hogares y a la vida familiar, el predominio de la economía hizo olvidar todo lo demás, y cada persona empezó a ser valorada exclusivamente por su eficiencia en el trabajo. Es mi generación la que lo ha perdido todo: mi padre iba a la oficina por la mañana, volvía a casa a comer en familia y luego regresaba a la oficina por la tarde. Puede que no le quedara tiempo para el happy hour, pero creo que la vida familiar era mucho más sólida y feliz cuando se vivía así".

Comer despacio, disfrutar el encuentro, saborear con placer los manjares son reivindicaciones políticas encaminadas a hacer de los encuentros un momento de solaz, de risas, de intercambio de chismes. Este mundo  tan complejo, se vive con mayor gusto si reivindicamos el derecho al ocio, a la pausa, al compartir en familia y con amigos.

viernes, 24 de abril de 2026



 EL DEBER SER

No podemos quejarnos: gracias a las redes sociales, tenemos hoy un sinfín de expertos en todos los campos que nos orientan sobre cómo educar a los niños, cómo reparar relaciones rotas, cómo ejercitar nuestro cuerpo, cómo preparar un alimento, cómo vivir cien años, cómo aplicar técnicas infalibles para alcanzar el orgasmo, cómo comer de manera sana, etc. Todo apunta a redefinir nuestras metas, a adquirir los hábitos necesarios para alcanzar la felicidad. El deber ser.

Sometidos por la tiranía de las nuevas formas de interactuar, chicos y adultos son sometidos a la intervención de influencers, los que determinan el ser a través de las redes sociales. Un deber ser que se experimenta en el presente continuo y se sufre como futuro. Por ejemplo, los padres de familia menores de cuarenta años navegan por aplicaciones que les enseñan cómo criar a sus hijos, cómo educarlos, cómo responder a sus sensibilidades y emociones.  El aprender del error, el permitir a los niños actuar de manera espontánea en el juego, en los encuentros con otros ha sido proscrito por los nuevos psicólogos virtuales. Y si bien es cierto que una conversación amplia sobre estos asuntos es necesaria, la actual está determinada por el consumo: comprar como requisito para educar.

Ha sido una constante el dilema entre el ser y el deber ser. Van de la mano y forman parte del proceso ineludible para desenvolverse en el mundo. Lo curioso es que la escuela y la familia han perdido protagonismo en este asunto. Con niños y adolescentes formados en el la manigua de las redes sociales, la autoridad de los padres y la de la escuela perdió relevancia. Hoy influye mas un niño de 7 años que pontifica sobre la alimentación, el ocio, la moda que lo que pueden hacer padres y maestros. Y la paradoja estriba en que los adultos también son influenciados por otros gurúes que dan cátedra sobre lo habido y por haber.

Siento  necesaria una revolución contra  los empresarios tecnológicos y sus propósitos de convertirnos en zombies tecnologizados. Una revolución que demande una legislación para limitar la dictadura de las redes sociales, que rechace la propensión de las redes a convertir el odio en la nueva forma de interactuar, en rechazar a los políticos que en vez de mejoras sociales se dedican a los fake news y lo mas importante, en estimular formas de interacción que nos acerquen al goce por los ambientes verdes, el consumo básico y el respeto por todas las formas de vida que habitan el planeta. Es decir, una tecnología al servicio del mundo, mas allá de lo humano para dar cabida a la diversidad planetaria.

Todo depende de la rebeldía individual y colectiva  ante la presencia apabullante de las redes.

sábado, 18 de abril de 2026



 LAS Y LOS ERUDITOS

Son pocos los eruditos. Y si pensamos en un pueblo pequeño como Guaduas, nada qué hacer. Por supuesto, ¿quién es un erudito? Pienso en Marguerite Yourcenar, formada en casa en lenguas clásicas, historia y literatura, políglota y autora de obras como "Memorias de Adriano"; realizó múltiples viajes, y fue una autodidacta que abarcó no solo a Grecia y  Roma,  sino a culturas de Europa oriental. Fue la primera mujer en pertenecer a la academia francesa. En Colombia, pienso en Nicolás Gómez Dávila: Autodidacta radical, formado en bibliotecas privadas, lenguas clásicas y tradiciones filosóficas europeas.Leía en latín, griego, alemán, francés, inglés e italiano, y lo hacía con la naturalidad con que otros hojean el periódico. Su obra —los Escolios a un texto implícito— es un destilado de siglos de pensamiento, escrito con una densidad que solo se logra desde una vida de estudio silencioso. Su biblioteca personal, de más de 30.000 volúmenes, no era un adorno: era su mundo.

  Erudito es entonces, alguien cuya vida está  dedicada al conocimiento. Alguien capaz de acumular y sedimentar información para convertirla en creación. Erudito no es el intelectual pretencioso.  Recuerdo en Guaduas a Carlos Díaz Padilla, verdadero erudito, conocedor como pocos de literatura, arte, política, economía y derecho. Fue, además, y ese es su valor, un divulgador exquisito de todo lo que pasaba por su cabeza e influyó en un grupo de jóvenes que aprendieron de su mano la belleza de la lectura, la reflexión y el intercambio de ideas.

Todavía existen, aunque su papel como figuras relevantes, han perdido peso. El cerebro universal contenido en internet nos ha convertido de la noche a la mañana en portadores de bolsillo de la cultura universal. De la memoria alojada en el cerebro a la biblioteca total contenida en un celular o computador.  Prodigio si los hay, magia contenida en algoritmos, realización del sueño de la biblioteca universal de Borges.

Se ha convertido la memoria en  asunto frágil. No es necesario esforzarse para recordar. Allí está la información, lista para ser usada. Pero falta el calor humano. No reclamo la presencia de  eruditos. Apenas aspiro a dialogar con alguien a quien le atraiga la belleza que surge de las conexiones que la memoria, la sensibilidad y la enciclopedia tejen para generar nuevos mundos. 


Tal vez nos acercamos a un mundo donde pensar sea un oficio inútil. Que mientras viva, tenga yo la dicha de aprender de seres para quienes el conocimiento representa la imaginación, el juego, la creación. 



sábado, 11 de abril de 2026

 


COCINANDO AFECTO

¿De dónde procede, qué  origina el amor y la nostalgia por la familia, por aquellos lugares de la infancia que nos causan nostalgia, por los olores y sabores que invaden  los rincones  de la casa? Yo creo conocer uno, doy fe de su existencia: la cocina.

Tengo presente una imagen imborrable: la abuela prepara las arepas para el desayuno; a su lado, la nieta, siguiendo las enseñanzas de la experta cocinera. Moler, mezclar, asar dan origen a un alimento inseparable de los hábitos alimenticios de millones de personas. Se dialoga, se ejerce la enseñanza práctica y se transmite una herencia colmada de afecto. Lo he visto muchas veces: niños, niñas, chicos y chicas escuchando atentos las instrucciones de una mujer para quien cocinar y enseñar es amar. 

Pasa el tiempo, los chicos crecen, se van. No del todo. Llevan con ellos el recuerdo, el olor y el sabor de un alimento que es argamasa para construir el nido de afecto que nos acompaña siempre. Allí está la imagen de esa mujer paciente, llena de sabiduría culinaria que convierte los alimentos en elíxir amoroso.

Debo decir en aras de la objetividad, que la cocina ha encarnado un símbolo opresivo: la reclusión de las mujeres al ámbito doméstico, la ausencia de reconocimiento de derechos laborales y la imposición del mundo patriarcal, que concibe el hogar como el lugar propio de las mujeres. Hoy han cambiado un poco estas condiciones: hombres que cocinan y asumen las tareas domésticas como uno de sus deberes con la familia. Ymuchos de los encuentros familiares suceden por la pericia culinaria de los hombres.


La mañana es mañana si temprano, cuando canta el gallo y asoman los primeros rayos solares, un olor inconfundible penetra todos los lugares: el café, servido en tazas, ritual primero que nos da aliento y energía para arrancar el día. En horas de la tarde, cuando las sombras cubren los restos de luz solar, sentados en bancas y sillas, afuera en el corredor  o en la sala, familia y amigos sorben su café y resumen los acontecimientos del día. 

La cocina representa el altar donde se oficia el acto mas sublime: la preparación de los alimentos, adobado con las conversaciones que son lecciones de moral y ética, burlas y censuras, expresiones  de amor y ternura, regaños y juegos. Allí se condensa la savia que nutre la vida en familia. Allí se prepara el equipaje para el largo o corto viaje por la vida. Entre cortar, mezclar, hervir, servir, afloran los relatos que son el condimento esencial de toda preparación. Palabras que se cortan, se mezclan y se sirven para alimentar el alma.


viernes, 3 de abril de 2026

 


ESCUELAS BAJO FUEGO: LA INFANCIA COMO TERRITORIO DE GUERRA

6.30 a.m. Niñas y niños yendo a sus escuelas y colegios, temprano en la mañana, con su morral de ilusiones, la brisa tempranera y el sol que celebra el nuevo día. Una nube gris se cierne sobre el firmamento: la guerra, sin importar el motivo, despoja a las comunidades de su alegría. Hombres armados, desprovistos de compasión, disparan sus armas.  Los asesinos alardean de su eficacia. Los políticos disculpan el hecho. Los medios justifican la matanza. 

Cuenta Juan Carlos Bayona:

El sábado es el primer día de la semana laboral y escolar para el islam y el viernes, que es el día santo, el último. El pasado sábado 28 de febrero, los Estados Unidos e Israel bombardearon la escuela primaria femenina Shajare Tayyebeh, en Minab, en el sur de Irán, una ciudad cerca del estrecho de Ormuz. Era el primer día de la guerra (Escuela, Juan Carlos Bayona, El Espectador).


En Colombia, muchas comunidades de zonas periféricas sufren el acoso de grupos armados y asistir a la escuela es un acto de valor. Los centros escolares carecen de protección y las clases son interrumpidas con frecuencia por los ruidos de las armas. Una situación permanente que muestra la degradación de la existencia de tantas comunidades en el mundo.

¿De verdad valoramos a los niños? Sí, en el papel, No, en la realidad. Esos locos bajitos representan los momentos esplendorosos de una comunidad, pues son los niños los poetas que tiñen de color los días y con sus juegos y risas otorgan aliento y fortaleza a las  familias. 

Diría que el mejor termómetro para medir  la riqueza de un país consiste en observar la manera como se cuida a los niños. Las sonrisas infantiles alumbran la existencia de las comunidades y garantizan un ambiente de justicia social.

sábado, 21 de marzo de 2026

 


DEL COLLAGE URBANO AL MONOCULTIVO DEL CUERPO

Cuando se camina en una ciudad, lo que más sorprende es la variedad de rostros  y cuerpos, de atuendos, de ritmos  al caminar. Todo un collage etnodiverso  que nos enseña la riqueza de lo diferente. No obstante, se impone a ritmo frenético la idea de un cuerpo perfecto, único, por lo que el gimnasio asume las funciones de ecosistema total. "Castarcelas cuenta que es normal que muchos pasen el día aquí, entre sala de fitness, piscina, spa, cafetería y la zona de terraza y las pistas de pádel (" Todo sucede en  el gimnasio, el nuevo centro de las relaciones sociales, Xavi Sancho, El País).

Subyugados por la obsesión de los cuerpos perfectos, muchos jóvenes y adultos ejecutan el ritual cotidiano que producirá el milagro de transformarlos y convertirlos en reflejo de un modelo único, cuyo rasgo mas destacado es el individualismo ferviente. Todo un catalogo que va "desde la pasión por la salud hasta la obsesión por el cuerpo perfecto, pasando por el choque generacional, el individualismo o la gestión de la soledad pospandémica". Y añado un nuevo componente: la obsesión por las mascotas. 

No hay duda de que el gimnasio implica dedicación, esfuerzo, salud, "pero tiene sus riesgos. El gimnasio se convierte en un ecosistema total, donde todo gira alrededor de la misma idea de éxito corporal. Desaparecen los límites entre salud y productividad y el cuerpo empieza a vivirse como una máquina que nunca debe parar. Hay socialización, sí, pero también mucho escaparate y mucha mirada externa, dice Alcocer". 

La socialización que se estila en los gimnasios carece del componente solidario. Allí- en la sala de fitness, piscina, spa, cafetería, zona de terraza y pistas de pádel- predomina el espíritu del logro personal que se mide por las formas corporales atléticas fijadas de antemano por la publicidad. Cada vez mas se impone el individualismo como forma suprema de la existencia y los fracasos se atribuyen a la falta de criterio, imaginación, creatividad y emprendimiento del individuo. Adiós a las luchas colectivas para adquirir o reclamar derechos. Adiós a la existencia que reclama la diversidad, el gusto por la calle, el aire libre. 

Quizá por eso conviene volver a caminar la ciudad sin prisa, dejar que los cuerpos distintos nos recuerden que no estamos hechos para el molde sino para el encuentro. Tal vez allí, en la calle abierta y no en la máquina cerrada, podamos recuperar la respiración común que el gimnasio intenta uniformar.



sábado, 7 de marzo de 2026





¿POR QUÉ HACEMOS LO QUE HACEMOS?

 ¿Podemos aseverar que el pasado no existe y que es posible vivir siempre en un presente sin nexos con el pasado? La lectura de "POR QUE HACEMOS LO QUE HACEMOS", del psicólogo social y autoridad mundial en la mente inconsciente, John Bargh, parece desmentir esta idea. "El instinto fundamental de la seguridad física es un poderoso legado de nuestro pasado evolutivo y ejerce una influencia constante sobre la mente, respondiendo a la vida moderna a menudo de maneras sorprendentes(como por ejemplo, influyendo sobre tu voto político)".

I. El pasado evolutivo

Sabido es que una estrategia infaltable en las campañas políticas consiste en promover la idea del miedo, miedo al cambio social, lo que nos hace mas conservadores. Un estudio de la universidad de California realizó un seguimiento a un grupo de niños de cuatro años durante 20 años "para ver qué actitudes políticas tomaban al llegar a la juventud. Los investigadores midieron los niveles de miedo e inhibición de los niños a la edad de cuatro años y luego, dos décadas después, evaluaron sus actitudes políticas. Y los que habían mostrado mas miedo e inhibición a los cuatro años tendían a sostener actitudes conservadoras a los veintitrés".

Menciona Bargh que durante la campaña electoral de 2016, "Trump calificaba habitualmente a sus rivales políticos de "asquerosos" (la vez mas famosa, cuando Hilary Clinton llegó unos segundos tarde a su podio durante un debate televisado con Bernie Sanders, porque tuvo que ir al servicio)". El asco es una emoción que procura evitar la enfermedad y los gérmenes. El asco y la fobia a los gérmenes son componentes altamente adaptativos de nuestra necesidad de estar a salvo, de protegernos a nosotros mismos y a nuestra familia de la enfermedad". Así pues, nuestras actitudes políticas están influenciadas por nuestro pasado evolutivo.

II.  El presente oscuro:  los automatismos.

Si el pasado oscuro es biológico, el presente oscuro es cognitivo. Aquí operan los sesgos, los hábitos, las rutinas mentales que creemos propias pero que funcionan como programas automáticos. El ser humano contemporáneo vive convencido de que decide, pero la mayor parte del tiempo simplemente responde.

El priming(proceso por el cual un estímulo previo —una palabra, una imagen, un olor, un tono emocional— activa redes inconscientes de memoria que influyen en cómo interpretamos o respondemos a estímulos posteriores) , los heurísticos( Un heurístico es un atajo mental que el inconsciente utiliza para tomar decisiones rápidas sin analizar toda la información disponible. Son reglas simples que funcionan la mayor parte del tiempo, pero que también generan sesgos),  la presión social, la economía de la atención: todo ello configura un paisaje donde la libertad se vuelve un espejismo amable. Compramos sin saber por qué, opinamos sin haber pensado, reaccionamos antes de haber sentido. El presente oscuro es el reino del piloto automático, ese modo de existencia donde la conciencia llega tarde a su propia vida.

Y sin embargo, es también el territorio donde aún es posible intervenir: desautomatizar, cuestionar, ralentizar, abrir un espacio entre estímulo y respuesta. El presente oscuro es oscuro, sí, pero no impenetrable.

III. El Futuro Oscuro: cuando el inconsciente se vuelve externo
El futuro oscuro no es una profecía apocalíptica, sino una advertencia: las fuerzas que antes residían en nuestro interior ahora se externalizan en sistemas tecnológicos capaces de anticipar, modelar y dirigir nuestra conducta. Si el pasado oscuro era biológico y el presente oscuro psicológico, el futuro oscuro es tecnológico.
Los algoritmos aprenden nuestros patrones mejor que nosotros mismos. Las plataformas predicen deseos que aún no hemos formulado. La personalización extrema crea burbujas que moldean identidades enteras. La vigilancia pasiva convierte cada gesto en dato, y cada dato en una oportunidad de influencia.
El riesgo no es que las máquinas nos dominen, sino que deleguemos en ellas la parte más frágil y preciosa de la vida humana: la capacidad de elegir. El futuro oscuro es la posibilidad de que la autonomía se vuelva un lujo, una rareza, una excentricidad. 

El pasado oscuro nos pide reconocer la fuerza de lo ancestral.

El presente oscuro nos exige vigilar nuestros automatismos.

El futuro oscuro nos obliga a defender la agencia humana en un mundo de predicción.











sábado, 28 de febrero de 2026

 


MEMORIA SAMPERINA: UN LECTOR Y SEÑOR DIGNO DE ADMIRACIÓN

Hace muchos años, leí con fruición "Memorias de Adriano", de Marguerite Yourcenar. Lo leí de un tirón, absorto ante la riqueza de ideas y de historias que pasaban ante mis ojos; además, lo subrayé y escribí muchas anotaciones en las márgenes del libro. No podía contenerme: el libro me entregaba reflexiones sobre el poder, el amor, la vejez, la política, la guerra que nunca había escuchado. Un día, un colega del colegio Samper, al oírme hablar de Adriano, me dijo que quería leerlo. "Por supuesto,  pero está subrayado y con muchas anotaciones" , le dije. "No importa", me respondió. A las pocas semanas me lo devolvió. "¿Cómo le pareció? " pregunté. "Formidable", me respondió:  Y añadió: " Y disfruté a la par  sus anotaciones". Caramba, ha sido el homenaje mas bello que me han hecho en mi vida en tratándose de lecturas. Ese lector  se llamaba Álvaro Acevedo, amigo y colega de muchos años.

A Álvaro se lo puede describir con imágenes: siempre arribaba al colegio a las 6:30 a.m. A esa hora, abría el periódico El Tiempo, sentado en su escritorio. Luego de leer aquello que le interesaba, se disponía a resolver el crucigrama, asunto que era "pan comido", pues en cuestión de cinco minutos completaba los cuadros. Su porte, su elocuencia, lo hacían digno de admiración de alumnos y maestros. Alguna vez quise molestarlo, corcharlo preguntándole sobre literatura, medieval. Burlador burlado: me dio una cátedra erudita de autores y obras . Tenga pa' que chupe.


Poseía el don del buen maestro. Creativo, riguroso. Y severo. Nadie se ponía de ruana sus clases. Metódico, ejercía la sabiduría del maestro justo.  Famoso era su ademán de rascarse el cuello y soltar un "jeje" cuando alguien en su clase quería pasarse de listo. Amó el Samper y su mejor aporte fue su constancia, su disciplina, su responsabilidad. No solo dominaba  las matemáticas: la historia, el arte, la música eran parcelas en las que Álvaro descubría la belleza y la profundidad del conocimiento humano.

 Fervoroso escucha del tango, me enseñó sobre cantantes y canciones que escucho igual ahora con  deleite. Tardes y noches de farra en la cancha de tejo Tropicana, en  los duelos tejísticos, rematados con charlas deliciosas en las que su palabra no solo nos enriquecía sino que motivaba tremendos debates al calor de unos buenos aguardientes.

Su mayor tesoro era su familia. No escatimaba esfuerzos para responder a las demandas hogareñas. A mí me encantaba su estricto sentido del deber y el amor familiar. 

Oh, capitán, mi capitán,  cuánto lo extraño.



sábado, 21 de febrero de 2026




LA SEDUCCIÓN

Cambian las costumbres: la seducción formaba parte de las estrategias de conquista amorosa y era paso obligado para el éxito amoroso. Con la irrupción del movimiento Me too, seducir se convierte en una expresión del poder hegemónico del macho, elemento central del catálogo patriarcal. Una actriz francesa muy famosa reivindicó la seducción como el juego necesario para lograr la conquista. Quién dijo miedo. Rayos y centellas le llovieron.

Cada acto o movimiento de protesta posee el rasgo de lo extremo. La conquista amorosa se convierte en un acuerdo en el que se establecen las reglas y se delimita lo posible. Antes que miradas cargadas de deseo, un memorando con lo que se puede o no hacer en el encuentro. Menos gestos y actitudes libidinosas y mas precisión sobre los límites y las barreras.


Adiós cine francés, adiós literatura erótica, adiós arte de la conquista. Expresar el deseo, desplegar los artilugios de la conquista son causales de un proceso penal. Por supuesto, no excuso la intrusión agresiva y violenta que confunde el deseo con el acoso. Reclamo, por el contrario, el derecho a explayar todas las tácticas que avivan el eros. Los ojos, las sonrisas, la ropa, las poses son parte del ritual que nos convierte en homos eroticus. Un instante en el que las emociones alcanzan el máximo punto de ebullición y los cuerpos se metamorfosean en órganos candentes. Escribió Byung - Chul Hang:

Si pienso filosóficamente sobre el beso, eso no fue un beso, porque él la besó y ella no, eso es violencia. Pero el problema es que todo este movimiento Me Too era bueno. Ir contra la violencia sexual es bueno. Pero ahora este movimiento contra la violencia sexual se ha convertido en violencia.  Ha destruido el eros, ha destruido la seducción. Conozco a muchas actrices, muy independientes, y a muchas feministas que rechazan este Me Too porque destruye la seducción”(Entrevista de Josefa Elola a Byung Chul Hang, El País).


Válida es la lucha contra el patriarcalismo, el acoso, la violencia en contra de la mujer. Deplorable convertir el juego erótico en delito. La seducción, el coqueto, la conquista son expresiones ligadas al instinto, al deseo animal de aparearse. Potenciadas por la cultura, estas tácticas convierten la seducción en arte amoroso.

Listo estoy para ser juzgado por leyes tan taxativas y rigurosas. Prefiero el cepo a perder el encanto de una mirada, de una sonrisa seductora, de un gesto, de un contoneo  que invita a perderse por los pasadizos que conducen al placer. ¿Habrá acto mas libre y grato?