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sábado, 30 de mayo de 2026

“El arte de janguear: fiesta, viento y libertad”

 

EL ARTE DE JANGUEAR: FIESTA, VIENTO Y LIBERTAD

¿Qué es el jangueo? : "irte de fiesta, sí, pero también encontrarte con tus amigos en el bar de la esquina, en un chinchorro, sin rumbo ni planes concretos. Probablemente termines perreando al ritmo de reguetón y  dembow: no sin antes haber jugado una partida de billar o tirarte una que otra bailadita de salsa con algún desconocido" (La ley del jangueo: noches puertorriqueñas en Madrid y Barcelona, Nuria net, El País).

La palabra forma parte del habla puertorriqueña, adaptada del inglés "hang out", y adoptada en otros países. Janguear es, sencillamente, dejarte llevar por el viento, el corazón dispuesto y el ánimo libre. Un encuentro sin formalidades, un rato para compartir sin rigideces. Una rumba como debe ser, sin tanto protocolo.


En Colombia tenemos: "rumbiar", "parrandiar", "juerguiar", "fiestiar", con la terminación del habla y no de la escritura. Fiestas en las que la gente "se alza la bata",  goza, coquetea,  baila, ríe y  canta. Encuentros en los que el cuerpo asume el estado de placidez necesario para vibrar con la palabra, la música y el baile. El verdadero momento en el que nos desprendemos del yugo de las obligaciones y nos dejamos llevar por el aire festivo de la rumba.

Algo misterioso, espiritual tiene la fiesta. Un aire burlón, sensaciones disparadas, vocación de risa, emociones que nos conducen al paraíso terrenal. Allí la música nos eleva a dimensiones planetarias, nos descubre la alegría contenida que no cabe en el cuerpo y que nos motiva a janguear.

sábado, 23 de mayo de 2026

 


EL LADRILLO

Dice la canción: "yo tengo ya la casita/ que tanto te prometí/ tan  llena de margaritas/ para ti, para ti". La canción se llama "Ahora seremos felices" y expresa la alegría de poseer un lugar donde dar rienda suelta al amor. Hoy, tener una casita se ha convertido en pesadilla.  A la lucha  por conseguir la casita se suma el de poder conservarla  por los costos, los  impuestos, la gentrificación y el avance de los urbanizadores voraces. El ladrillo, "convertido en el mayor depósito de riqueza del planeta, se ha transformado en el principal motor de Exclusión" (El País). 

 El derecho a tener una vivienda se cambió por la  vivienda como activo económico:" De un lado, es la mayor reserva de riqueza del planeta. El parque inmobiliario mundial (viviendas, activos comerciales y terrenos agrícolas) alcanzó a comienzos de 2025 los 341 billones de euros, de los que 249 billones corresponden solo a la vivienda, según la consultora internacional Savills. La cifra multiplica casi por veinte el valor de todo el oro extraído en la historia y supera con holgura la suma de las Bolsas mundiales y la deuda global" (El País). 


Se derrumban los derechos sociales, se impone el discurso del mas fuerte y la fragilidad de la vida adquiere tonalidades grises. La vivienda como tal se ha convertido en fortaleza- para quien quiere asegurar su capital-, en resguardo- para quien ve la vivienda como protección, refugio-; amenazante, la espada que pende de las cabezas de propietarios menores, terror de los que alquilan viviendas, tesoro para inversionistas y urbanizadores.


Yo valoro el ingenio de quien ha escogido el ladrillo como símbolo civilizatorio de la humanidad. No hay otro elemento que recoja en tan pequeño espacio las veleidades, sufrimientos, alegrías,esperanzas y tristezas humanas. Ladrillo que abriga y despoja, ladrillo que protege y golpea, verdolaga de barro, cemento y agua que se extiende soberana brindando cobijo y arrasando el verde del planeta. Un asentamiento humano que se traduce en dinero, ambición y exterminio. De la casa como caracol que lleva en sus espadas el cobijo hemos convertido la vivienda en castigo de Sísifo, condenado a cargar por siempre una roca enorme a sus espaldas.

Cierto que no hay  nada mas imprescindible para alcanzar niveles de bienestar que la vivienda. Espacio de afecto y calor, guarida para soñar y amar. Una lucha contemporánea se orienta a exigir que la vivienda sea un derecho fundamental de la humanidad. Y que se busque siempre el respeto por los bosques, las fuentes de agua limpia, el aire puro. 

Ah, se me ocurre que hay otra palabra que expresa bien a la sociedad contemporánea: PLÁSTICO.

sábado, 16 de mayo de 2026

 

¿EN DÓNDE TE UBICAS?

¿En qué puesto te ubicabas cuando ibas a la escuela, al colegio, a la universidad o al técnico? ¿quién o qué establece el orden? Eso se preguntó Juan José Millás, escritor español y me pareció formidable. Así que intenté recordar cómo me había comportado al respecto. 

Del bachillerato recuerdo que en los primeros años solía sentarme en los últimos puestos. Una decisión basada en el poco gusto por el estudio; en los dos últimos años, siempre en primera fila. En la universidad, dependía de la clase a la que asistiera; en primaria, creo que allí influía el profesor, quien decidía la ubicación. Lo cierto es que en todos lo niveles, los mas fuertes se hacían atrás, por lo que yo debía ocupar los primeros lugares.


Curiosa pregunta que nos enseña mucho sobre lo que significa ocupar un puesto en un entorno determinado. En un salón de clase se establecen jerarquías,  normas e intereses que determinan el orden. Desde la estatura hasta la imposición del profesor, pasando por los criterios subyacentes de los estudiantes que dividen el salón entre rebeldes- los de atrás- y los sumisos y comelibros- los de adelante-; Se busca estar cerca del amigo, de la chica o el chico que nos gusta; lejos del bravucón, del insoportable; Se cambia de sitio a medida que se establecen nuevos acuerdos, relaciones. 

 Extraña la manera como solemos ubicarnos en los lugares: en un concierto, estar en zonas privilegiadas junto al escenario; en un estadio, donde se ubica la barra del equipo; en los templos, depende del grado de atención puesta en el ritual; en un acto solemne, es la jerarquía social la que establece el orden. La ubicación depende de tantos factores y las reacciones y comportamientos obedecen al lugar que ocupemos.


Dicho lo anterior, el puesto que ocupamos en un lugar depende del rango social, de la supremacía física y económica, de intereses de orden sentimental, amistoso; En una fiesta, buscamos lugares que nos ubiquen junto a nuestros parces. Y a medida que esta transcurre, vamos girando, girando de acuerdo con los propósitos de cada momento.

Las acciones humanas dependen , entre otros factores, del lugar que ocupemos en el espacio. Vivir en el sur o en el norte de una ciudad significa pertenecer a una jerarquía que divide los espacios y les otorga distinción. Decir sur implica no pertenecer a una clase social alta. Decir alta quiere decir estar en una posición dominante. El bajo mundo es  guarida de malandrines.



sábado, 2 de mayo de 2026

 


¿A QUÉ HORAS DESAYUNAS?

¿Te gustaría desayunar arroz, sopa, miso y pescado al desayuno? ¿Y qué tal  Dosa, idli, chai, paratha como en la India? ¿o congee, bollos al vapor y té como en China? ¿o comer abundante en la cena como los estadounidenses? Horarios y preparaciones varían de acuerdo con los países y regiones, nos cuenta Alessandro Barbero en su libro "Cuándo se come aquí? Breve historia cultural del horario de las comidas", en el que "invita a reflexionar sobre el sentido del tiempo vinculado a la comida como una expresión cultural y social"(Entrevista de Sara Cucala, El País).

Era costumbre en el campo colombiano empezar la jornada de trabajo a las 4 o 5 de la mañana, así que para arrancar el día se tomaba café o carajillo (café con aguardiente), un primer desayuno, frugal y a las 8 o 9 de la mañana el desayuno completo, que incluía caldo, huevos o carne, arepa y otros alimentos propios de la región. Almuerzo, onces a las 4 p.m. En la noche se estilaba una cena a las 6 y otra a las 8 p.m. Hoy poco queda de esa costumbre y aplicamos mejor el dicho: desayunar como rey, almorzar como príncipe y cenar como pordiosero.


El desarrollo del capitalismo ha impuesto hábitos propios de la cultura estadounidense: la hamburguesa es la reina a la hora del lunch. Pregunta Cucala: " Tomemos la hamburguesa como ejemplo de la proliferación del fast food. No importa a qué clase social pertenezcas, todos comemos o hemos comido alguna vez una hamburguesa; Sin embargo, ¿el acto de comer una hamburguesa puede definir la política, la economía y la cultura de una sociedad?  

Barbero: Claro que sí, en la medida en que la hamburguesa es un producto y un símbolo de la cultura estadounidense, y su difusión mundial es una señal de la hegemonía cultural de EE UU. Después, se podría objetar que también encontramos pizza y kebab en todas partes, y eso no significa que exista una hegemonía cultural italiana o turca; sin embargo, la hegemonía cultural estadounidense en los siglos XX y XXI es un fenómeno en sí mismo, único hasta ahora en la historia, y, en ese sentido, el fast food también ocupa un lugar único.

Las migraciones  influyen en las costumbres alimenticias: "Los inmigrantes han llevado por todo el mundo los restaurantes étnicos y han acostumbrado a todos a relativizar sus propios hábitos alimentarios. Es decir, hoy todos sabemos que existen formas de comer distintas a las que hemos aprendido desde pequeños, y hemos aprendido a apreciarlas, mientras que antes era normal que quien entraba en contacto con hábitos alimentarios diferentes los encontrara horribles y los rechazara con asco; y esto es una novedad en la historia humana (Barbero).

Hemos visto en Colombia la profusión de negocios de comida regentados por migrantes venezolanos y poco a poco se van imponiendo gustos: las arepas, el arroz con fríjol negro. En Guaduas, las arepas mas deliciosas las preparaba "la negrita", cordobesa con una facultad única para hacer de este alimento toda una experiencia de los sentidos: al cogerla con las manos, el calor y el olor  llenaban el ambiente; morderlas y disfrutar de esa mezcla sabia de queso y harina de maíz. Hoy, en muchos lugares del país, la comida mexicana, la italiana, la japonesa, la peruana y otras se han incorporado al repertorio culinario nacional. 

Pregunta Cucala sobre la sobremesa, ese momento para dialogar después de comer. Para Barbero, " En el momento en que el asalto del capitalismo llegó también a los hogares y a la vida familiar, el predominio de la economía hizo olvidar todo lo demás, y cada persona empezó a ser valorada exclusivamente por su eficiencia en el trabajo. Es mi generación la que lo ha perdido todo: mi padre iba a la oficina por la mañana, volvía a casa a comer en familia y luego regresaba a la oficina por la tarde. Puede que no le quedara tiempo para el happy hour, pero creo que la vida familiar era mucho más sólida y feliz cuando se vivía así".

Comer despacio, disfrutar el encuentro, saborear con placer los manjares son reivindicaciones políticas encaminadas a hacer de los encuentros un momento de solaz, de risas, de intercambio de chismes. Este mundo  tan complejo, se vive con mayor gusto si reivindicamos el derecho al ocio, a la pausa, al compartir en familia y con amigos.

viernes, 24 de abril de 2026



 EL DEBER SER

No podemos quejarnos: gracias a las redes sociales, tenemos hoy un sinfín de expertos en todos los campos que nos orientan sobre cómo educar a los niños, cómo reparar relaciones rotas, cómo ejercitar nuestro cuerpo, cómo preparar un alimento, cómo vivir cien años, cómo aplicar técnicas infalibles para alcanzar el orgasmo, cómo comer de manera sana, etc. Todo apunta a redefinir nuestras metas, a adquirir los hábitos necesarios para alcanzar la felicidad. El deber ser.

Sometidos por la tiranía de las nuevas formas de interactuar, chicos y adultos son sometidos a la intervención de influencers, los que determinan el ser a través de las redes sociales. Un deber ser que se experimenta en el presente continuo y se sufre como futuro. Por ejemplo, los padres de familia menores de cuarenta años navegan por aplicaciones que les enseñan cómo criar a sus hijos, cómo educarlos, cómo responder a sus sensibilidades y emociones.  El aprender del error, el permitir a los niños actuar de manera espontánea en el juego, en los encuentros con otros ha sido proscrito por los nuevos psicólogos virtuales. Y si bien es cierto que una conversación amplia sobre estos asuntos es necesaria, la actual está determinada por el consumo: comprar como requisito para educar.

Ha sido una constante el dilema entre el ser y el deber ser. Van de la mano y forman parte del proceso ineludible para desenvolverse en el mundo. Lo curioso es que la escuela y la familia han perdido protagonismo en este asunto. Con niños y adolescentes formados en el la manigua de las redes sociales, la autoridad de los padres y la de la escuela perdió relevancia. Hoy influye mas un niño de 7 años que pontifica sobre la alimentación, el ocio, la moda que lo que pueden hacer padres y maestros. Y la paradoja estriba en que los adultos también son influenciados por otros gurúes que dan cátedra sobre lo habido y por haber.

Siento  necesaria una revolución contra  los empresarios tecnológicos y sus propósitos de convertirnos en zombies tecnologizados. Una revolución que demande una legislación para limitar la dictadura de las redes sociales, que rechace la propensión de las redes a convertir el odio en la nueva forma de interactuar, en rechazar a los políticos que en vez de mejoras sociales se dedican a los fake news y lo mas importante, en estimular formas de interacción que nos acerquen al goce por los ambientes verdes, el consumo básico y el respeto por todas las formas de vida que habitan el planeta. Es decir, una tecnología al servicio del mundo, mas allá de lo humano para dar cabida a la diversidad planetaria.

Todo depende de la rebeldía individual y colectiva  ante la presencia apabullante de las redes.

sábado, 18 de abril de 2026



 LAS Y LOS ERUDITOS

Son pocos los eruditos. Y si pensamos en un pueblo pequeño como Guaduas, nada qué hacer. Por supuesto, ¿quién es un erudito? Pienso en Marguerite Yourcenar, formada en casa en lenguas clásicas, historia y literatura, políglota y autora de obras como "Memorias de Adriano"; realizó múltiples viajes, y fue una autodidacta que abarcó no solo a Grecia y  Roma,  sino a culturas de Europa oriental. Fue la primera mujer en pertenecer a la academia francesa. En Colombia, pienso en Nicolás Gómez Dávila: Autodidacta radical, formado en bibliotecas privadas, lenguas clásicas y tradiciones filosóficas europeas.Leía en latín, griego, alemán, francés, inglés e italiano, y lo hacía con la naturalidad con que otros hojean el periódico. Su obra —los Escolios a un texto implícito— es un destilado de siglos de pensamiento, escrito con una densidad que solo se logra desde una vida de estudio silencioso. Su biblioteca personal, de más de 30.000 volúmenes, no era un adorno: era su mundo.

  Erudito es entonces, alguien cuya vida está  dedicada al conocimiento. Alguien capaz de acumular y sedimentar información para convertirla en creación. Erudito no es el intelectual pretencioso.  Recuerdo en Guaduas a Carlos Díaz Padilla, verdadero erudito, conocedor como pocos de literatura, arte, política, economía y derecho. Fue, además, y ese es su valor, un divulgador exquisito de todo lo que pasaba por su cabeza e influyó en un grupo de jóvenes que aprendieron de su mano la belleza de la lectura, la reflexión y el intercambio de ideas.

Todavía existen, aunque su papel como figuras relevantes, han perdido peso. El cerebro universal contenido en internet nos ha convertido de la noche a la mañana en portadores de bolsillo de la cultura universal. De la memoria alojada en el cerebro a la biblioteca total contenida en un celular o computador.  Prodigio si los hay, magia contenida en algoritmos, realización del sueño de la biblioteca universal de Borges.

Se ha convertido la memoria en  asunto frágil. No es necesario esforzarse para recordar. Allí está la información, lista para ser usada. Pero falta el calor humano. No reclamo la presencia de  eruditos. Apenas aspiro a dialogar con alguien a quien le atraiga la belleza que surge de las conexiones que la memoria, la sensibilidad y la enciclopedia tejen para generar nuevos mundos. 


Tal vez nos acercamos a un mundo donde pensar sea un oficio inútil. Que mientras viva, tenga yo la dicha de aprender de seres para quienes el conocimiento representa la imaginación, el juego, la creación. 



sábado, 11 de abril de 2026

 


COCINANDO AFECTO

¿De dónde procede, qué  origina el amor y la nostalgia por la familia, por aquellos lugares de la infancia que nos causan nostalgia, por los olores y sabores que invaden  los rincones  de la casa? Yo creo conocer uno, doy fe de su existencia: la cocina.

Tengo presente una imagen imborrable: la abuela prepara las arepas para el desayuno; a su lado, la nieta, siguiendo las enseñanzas de la experta cocinera. Moler, mezclar, asar dan origen a un alimento inseparable de los hábitos alimenticios de millones de personas. Se dialoga, se ejerce la enseñanza práctica y se transmite una herencia colmada de afecto. Lo he visto muchas veces: niños, niñas, chicos y chicas escuchando atentos las instrucciones de una mujer para quien cocinar y enseñar es amar. 

Pasa el tiempo, los chicos crecen, se van. No del todo. Llevan con ellos el recuerdo, el olor y el sabor de un alimento que es argamasa para construir el nido de afecto que nos acompaña siempre. Allí está la imagen de esa mujer paciente, llena de sabiduría culinaria que convierte los alimentos en elíxir amoroso.

Debo decir en aras de la objetividad, que la cocina ha encarnado un símbolo opresivo: la reclusión de las mujeres al ámbito doméstico, la ausencia de reconocimiento de derechos laborales y la imposición del mundo patriarcal, que concibe el hogar como el lugar propio de las mujeres. Hoy han cambiado un poco estas condiciones: hombres que cocinan y asumen las tareas domésticas como uno de sus deberes con la familia. Ymuchos de los encuentros familiares suceden por la pericia culinaria de los hombres.


La mañana es mañana si temprano, cuando canta el gallo y asoman los primeros rayos solares, un olor inconfundible penetra todos los lugares: el café, servido en tazas, ritual primero que nos da aliento y energía para arrancar el día. En horas de la tarde, cuando las sombras cubren los restos de luz solar, sentados en bancas y sillas, afuera en el corredor  o en la sala, familia y amigos sorben su café y resumen los acontecimientos del día. 

La cocina representa el altar donde se oficia el acto mas sublime: la preparación de los alimentos, adobado con las conversaciones que son lecciones de moral y ética, burlas y censuras, expresiones  de amor y ternura, regaños y juegos. Allí se condensa la savia que nutre la vida en familia. Allí se prepara el equipaje para el largo o corto viaje por la vida. Entre cortar, mezclar, hervir, servir, afloran los relatos que son el condimento esencial de toda preparación. Palabras que se cortan, se mezclan y se sirven para alimentar el alma.


viernes, 3 de abril de 2026

 


ESCUELAS BAJO FUEGO: LA INFANCIA COMO TERRITORIO DE GUERRA

6.30 a.m. Niñas y niños yendo a sus escuelas y colegios, temprano en la mañana, con su morral de ilusiones, la brisa tempranera y el sol que celebra el nuevo día. Una nube gris se cierne sobre el firmamento: la guerra, sin importar el motivo, despoja a las comunidades de su alegría. Hombres armados, desprovistos de compasión, disparan sus armas.  Los asesinos alardean de su eficacia. Los políticos disculpan el hecho. Los medios justifican la matanza. 

Cuenta Juan Carlos Bayona:

El sábado es el primer día de la semana laboral y escolar para el islam y el viernes, que es el día santo, el último. El pasado sábado 28 de febrero, los Estados Unidos e Israel bombardearon la escuela primaria femenina Shajare Tayyebeh, en Minab, en el sur de Irán, una ciudad cerca del estrecho de Ormuz. Era el primer día de la guerra (Escuela, Juan Carlos Bayona, El Espectador).


En Colombia, muchas comunidades de zonas periféricas sufren el acoso de grupos armados y asistir a la escuela es un acto de valor. Los centros escolares carecen de protección y las clases son interrumpidas con frecuencia por los ruidos de las armas. Una situación permanente que muestra la degradación de la existencia de tantas comunidades en el mundo.

¿De verdad valoramos a los niños? Sí, en el papel, No, en la realidad. Esos locos bajitos representan los momentos esplendorosos de una comunidad, pues son los niños los poetas que tiñen de color los días y con sus juegos y risas otorgan aliento y fortaleza a las  familias. 

Diría que el mejor termómetro para medir  la riqueza de un país consiste en observar la manera como se cuida a los niños. Las sonrisas infantiles alumbran la existencia de las comunidades y garantizan un ambiente de justicia social.

sábado, 21 de marzo de 2026

 


DEL COLLAGE URBANO AL MONOCULTIVO DEL CUERPO

Cuando se camina en una ciudad, lo que más sorprende es la variedad de rostros  y cuerpos, de atuendos, de ritmos  al caminar. Todo un collage etnodiverso  que nos enseña la riqueza de lo diferente. No obstante, se impone a ritmo frenético la idea de un cuerpo perfecto, único, por lo que el gimnasio asume las funciones de ecosistema total. "Castarcelas cuenta que es normal que muchos pasen el día aquí, entre sala de fitness, piscina, spa, cafetería y la zona de terraza y las pistas de pádel (" Todo sucede en  el gimnasio, el nuevo centro de las relaciones sociales, Xavi Sancho, El País).

Subyugados por la obsesión de los cuerpos perfectos, muchos jóvenes y adultos ejecutan el ritual cotidiano que producirá el milagro de transformarlos y convertirlos en reflejo de un modelo único, cuyo rasgo mas destacado es el individualismo ferviente. Todo un catalogo que va "desde la pasión por la salud hasta la obsesión por el cuerpo perfecto, pasando por el choque generacional, el individualismo o la gestión de la soledad pospandémica". Y añado un nuevo componente: la obsesión por las mascotas. 

No hay duda de que el gimnasio implica dedicación, esfuerzo, salud, "pero tiene sus riesgos. El gimnasio se convierte en un ecosistema total, donde todo gira alrededor de la misma idea de éxito corporal. Desaparecen los límites entre salud y productividad y el cuerpo empieza a vivirse como una máquina que nunca debe parar. Hay socialización, sí, pero también mucho escaparate y mucha mirada externa, dice Alcocer". 

La socialización que se estila en los gimnasios carece del componente solidario. Allí- en la sala de fitness, piscina, spa, cafetería, zona de terraza y pistas de pádel- predomina el espíritu del logro personal que se mide por las formas corporales atléticas fijadas de antemano por la publicidad. Cada vez mas se impone el individualismo como forma suprema de la existencia y los fracasos se atribuyen a la falta de criterio, imaginación, creatividad y emprendimiento del individuo. Adiós a las luchas colectivas para adquirir o reclamar derechos. Adiós a la existencia que reclama la diversidad, el gusto por la calle, el aire libre. 

Quizá por eso conviene volver a caminar la ciudad sin prisa, dejar que los cuerpos distintos nos recuerden que no estamos hechos para el molde sino para el encuentro. Tal vez allí, en la calle abierta y no en la máquina cerrada, podamos recuperar la respiración común que el gimnasio intenta uniformar.



sábado, 7 de marzo de 2026





¿POR QUÉ HACEMOS LO QUE HACEMOS?

 ¿Podemos aseverar que el pasado no existe y que es posible vivir siempre en un presente sin nexos con el pasado? La lectura de "POR QUE HACEMOS LO QUE HACEMOS", del psicólogo social y autoridad mundial en la mente inconsciente, John Bargh, parece desmentir esta idea. "El instinto fundamental de la seguridad física es un poderoso legado de nuestro pasado evolutivo y ejerce una influencia constante sobre la mente, respondiendo a la vida moderna a menudo de maneras sorprendentes(como por ejemplo, influyendo sobre tu voto político)".

I. El pasado evolutivo

Sabido es que una estrategia infaltable en las campañas políticas consiste en promover la idea del miedo, miedo al cambio social, lo que nos hace mas conservadores. Un estudio de la universidad de California realizó un seguimiento a un grupo de niños de cuatro años durante 20 años "para ver qué actitudes políticas tomaban al llegar a la juventud. Los investigadores midieron los niveles de miedo e inhibición de los niños a la edad de cuatro años y luego, dos décadas después, evaluaron sus actitudes políticas. Y los que habían mostrado mas miedo e inhibición a los cuatro años tendían a sostener actitudes conservadoras a los veintitrés".

Menciona Bargh que durante la campaña electoral de 2016, "Trump calificaba habitualmente a sus rivales políticos de "asquerosos" (la vez mas famosa, cuando Hilary Clinton llegó unos segundos tarde a su podio durante un debate televisado con Bernie Sanders, porque tuvo que ir al servicio)". El asco es una emoción que procura evitar la enfermedad y los gérmenes. El asco y la fobia a los gérmenes son componentes altamente adaptativos de nuestra necesidad de estar a salvo, de protegernos a nosotros mismos y a nuestra familia de la enfermedad". Así pues, nuestras actitudes políticas están influenciadas por nuestro pasado evolutivo.

II.  El presente oscuro:  los automatismos.

Si el pasado oscuro es biológico, el presente oscuro es cognitivo. Aquí operan los sesgos, los hábitos, las rutinas mentales que creemos propias pero que funcionan como programas automáticos. El ser humano contemporáneo vive convencido de que decide, pero la mayor parte del tiempo simplemente responde.

El priming(proceso por el cual un estímulo previo —una palabra, una imagen, un olor, un tono emocional— activa redes inconscientes de memoria que influyen en cómo interpretamos o respondemos a estímulos posteriores) , los heurísticos( Un heurístico es un atajo mental que el inconsciente utiliza para tomar decisiones rápidas sin analizar toda la información disponible. Son reglas simples que funcionan la mayor parte del tiempo, pero que también generan sesgos),  la presión social, la economía de la atención: todo ello configura un paisaje donde la libertad se vuelve un espejismo amable. Compramos sin saber por qué, opinamos sin haber pensado, reaccionamos antes de haber sentido. El presente oscuro es el reino del piloto automático, ese modo de existencia donde la conciencia llega tarde a su propia vida.

Y sin embargo, es también el territorio donde aún es posible intervenir: desautomatizar, cuestionar, ralentizar, abrir un espacio entre estímulo y respuesta. El presente oscuro es oscuro, sí, pero no impenetrable.

III. El Futuro Oscuro: cuando el inconsciente se vuelve externo
El futuro oscuro no es una profecía apocalíptica, sino una advertencia: las fuerzas que antes residían en nuestro interior ahora se externalizan en sistemas tecnológicos capaces de anticipar, modelar y dirigir nuestra conducta. Si el pasado oscuro era biológico y el presente oscuro psicológico, el futuro oscuro es tecnológico.
Los algoritmos aprenden nuestros patrones mejor que nosotros mismos. Las plataformas predicen deseos que aún no hemos formulado. La personalización extrema crea burbujas que moldean identidades enteras. La vigilancia pasiva convierte cada gesto en dato, y cada dato en una oportunidad de influencia.
El riesgo no es que las máquinas nos dominen, sino que deleguemos en ellas la parte más frágil y preciosa de la vida humana: la capacidad de elegir. El futuro oscuro es la posibilidad de que la autonomía se vuelva un lujo, una rareza, una excentricidad. 

El pasado oscuro nos pide reconocer la fuerza de lo ancestral.

El presente oscuro nos exige vigilar nuestros automatismos.

El futuro oscuro nos obliga a defender la agencia humana en un mundo de predicción.











sábado, 28 de febrero de 2026

 


MEMORIA SAMPERINA: UN LECTOR Y SEÑOR DIGNO DE ADMIRACIÓN

Hace muchos años, leí con fruición "Memorias de Adriano", de Marguerite Yourcenar. Lo leí de un tirón, absorto ante la riqueza de ideas y de historias que pasaban ante mis ojos; además, lo subrayé y escribí muchas anotaciones en las márgenes del libro. No podía contenerme: el libro me entregaba reflexiones sobre el poder, el amor, la vejez, la política, la guerra que nunca había escuchado. Un día, un colega del colegio Samper, al oírme hablar de Adriano, me dijo que quería leerlo. "Por supuesto,  pero está subrayado y con muchas anotaciones" , le dije. "No importa", me respondió. A las pocas semanas me lo devolvió. "¿Cómo le pareció? " pregunté. "Formidable", me respondió:  Y añadió: " Y disfruté a la par  sus anotaciones". Caramba, ha sido el homenaje mas bello que me han hecho en mi vida en tratándose de lecturas. Ese lector  se llamaba Álvaro Acevedo, amigo y colega de muchos años.

A Álvaro se lo puede describir con imágenes: siempre arribaba al colegio a las 6:30 a.m. A esa hora, abría el periódico El Tiempo, sentado en su escritorio. Luego de leer aquello que le interesaba, se disponía a resolver el crucigrama, asunto que era "pan comido", pues en cuestión de cinco minutos completaba los cuadros. Su porte, su elocuencia, lo hacían digno de admiración de alumnos y maestros. Alguna vez quise molestarlo, corcharlo preguntándole sobre literatura, medieval. Burlador burlado: me dio una cátedra erudita de autores y obras . Tenga pa' que chupe.


Poseía el don del buen maestro. Creativo, riguroso. Y severo. Nadie se ponía de ruana sus clases. Metódico, ejercía la sabiduría del maestro justo.  Famoso era su ademán de rascarse el cuello y soltar un "jeje" cuando alguien en su clase quería pasarse de listo. Amó el Samper y su mejor aporte fue su constancia, su disciplina, su responsabilidad. No solo dominaba  las matemáticas: la historia, el arte, la música eran parcelas en las que Álvaro descubría la belleza y la profundidad del conocimiento humano.

 Fervoroso escucha del tango, me enseñó sobre cantantes y canciones que escucho igual ahora con  deleite. Tardes y noches de farra en la cancha de tejo Tropicana, en  los duelos tejísticos, rematados con charlas deliciosas en las que su palabra no solo nos enriquecía sino que motivaba tremendos debates al calor de unos buenos aguardientes.

Su mayor tesoro era su familia. No escatimaba esfuerzos para responder a las demandas hogareñas. A mí me encantaba su estricto sentido del deber y el amor familiar. 

Oh, capitán, mi capitán,  cuánto lo extraño.



sábado, 21 de febrero de 2026




LA SEDUCCIÓN

Cambian las costumbres: la seducción formaba parte de las estrategias de conquista amorosa y era paso obligado para el éxito amoroso. Con la irrupción del movimiento Me too, seducir se convierte en una expresión del poder hegemónico del macho, elemento central del catálogo patriarcal. Una actriz francesa muy famosa reivindicó la seducción como el juego necesario para lograr la conquista. Quién dijo miedo. Rayos y centellas le llovieron.

Cada acto o movimiento de protesta posee el rasgo de lo extremo. La conquista amorosa se convierte en un acuerdo en el que se establecen las reglas y se delimita lo posible. Antes que miradas cargadas de deseo, un memorando con lo que se puede o no hacer en el encuentro. Menos gestos y actitudes libidinosas y mas precisión sobre los límites y las barreras.


Adiós cine francés, adiós literatura erótica, adiós arte de la conquista. Expresar el deseo, desplegar los artilugios de la conquista son causales de un proceso penal. Por supuesto, no excuso la intrusión agresiva y violenta que confunde el deseo con el acoso. Reclamo, por el contrario, el derecho a explayar todas las tácticas que avivan el eros. Los ojos, las sonrisas, la ropa, las poses son parte del ritual que nos convierte en homos eroticus. Un instante en el que las emociones alcanzan el máximo punto de ebullición y los cuerpos se metamorfosean en órganos candentes. Escribió Byung - Chul Hang:

Si pienso filosóficamente sobre el beso, eso no fue un beso, porque él la besó y ella no, eso es violencia. Pero el problema es que todo este movimiento Me Too era bueno. Ir contra la violencia sexual es bueno. Pero ahora este movimiento contra la violencia sexual se ha convertido en violencia.  Ha destruido el eros, ha destruido la seducción. Conozco a muchas actrices, muy independientes, y a muchas feministas que rechazan este Me Too porque destruye la seducción”(Entrevista de Josefa Elola a Byung Chul Hang, El País).


Válida es la lucha contra el patriarcalismo, el acoso, la violencia en contra de la mujer. Deplorable convertir el juego erótico en delito. La seducción, el coqueto, la conquista son expresiones ligadas al instinto, al deseo animal de aparearse. Potenciadas por la cultura, estas tácticas convierten la seducción en arte amoroso.

Listo estoy para ser juzgado por leyes tan taxativas y rigurosas. Prefiero el cepo a perder el encanto de una mirada, de una sonrisa seductora, de un gesto, de un contoneo  que invita a perderse por los pasadizos que conducen al placer. ¿Habrá acto mas libre y grato?

sábado, 14 de febrero de 2026



EL REGRESO DE ULISES

Un ejemplo  de la manera como cambian las interpretaciones de los clásicos lo señala Máriam Martínez Bascuñan en su reseña de la película "El regreso de Ulises"(EL PAÍS): El héroe que regresa a Ítaca después de 10 años de guerra y 10 de peripecias en su viaje de vuelta;  el guerrero debe retomar el trono, ahuyentar a los pretendientes de Penélope, su mujer, quien lo ha esperado pacientemente evadiendo el cerco de asedio de hombres que anhelan desposarla y posesionarse de su reino; y el reencuentro  con su hijo, Telémaco.       

A esta mirada se opone el cuestionamiento del enfoque feminista: ¿Es en verdad un ser pasivo la mujer que cada día debe rechazar el asedio de hombres obsesionados con posesionarse de su cuerpo para tomar el poder? ¿ Es pasiva una mujer que resiste con astucia los intentos de ser sometida a los deseos de sus pretendientes? 


La mirada sobre Ulises pone en jaque la interpretación de la crítica acerca de la restauración del poder. Han transcurrido 20 años desde cuando el héroe de Ítaca partió a Troya; a su regreso, un orden alterado por la codicia de los pretendientes de Penélope volverá a su curso normal tras su regreso. El cuestionamiento obedece a que ha sido la violencia la que ha marcado el ejercicio de poder de Ulises. Penélope ha resistido a las pretensiones de los hombres y al volver Ulises ella vuelve a ser la súbdita de su marido. El regreso al orden significa el retorno del poder incuestionado de Ulises y la sumisión de Penélope, vuelta a ejercer el rol de mujer subordinada en un mundo patriarcal.

Penélope ha resguardado su reino, mantenido su dignidad intacta, protegido a su hijo y rechazado el ansia de dominio de los hombres sobre su cuerpo y sus deseos. ¿Qué habrá pensado Penélope al ver a Ulises tras 20 años de ausencia?  Ulises es otro, no es el mismo hombre que partió a la guerra y que cree que su reino ha permanecido en estado latente aguardando su retorno. El poder concebido por Ulises niega el carácter rebelde de Penélope, asume la hegemonía masculina como el designio eterno de manejo del poder. 


Este caso nos evidencia la riqueza que cabe en los textos: el lector aporta sensibilidad, enciclopedia; el texto está allí, para ser interpretado por seres que viven en un tiempo determinado. De esta manera se suceden las múltiples lecturas que en cada periodo enriquecen su comprensión.

El héroe de la Odisea es Penélope, nos dice Máriam.

sábado, 7 de febrero de 2026

 


MELANFORIA

Una emoción para viajar sin haber viajado

Hay lugares que nos habitan antes de que los habitemos. Ciudades que despiertan en nosotros una nostalgia inexplicable, como si hubiéramos caminado sus calles en otra vida o en un sueño que no recordamos del todo. Esa sensación —mitad bruma, mitad latido— aparece a veces sin aviso: basta una melodía, un acorde, una voz.

A esa emoción la llamo MELANFORIA: melancolía + euforia ( fora, llevar).

La alegría de ser transportados hacia un lugar que nunca hemos pisado, pero que, de algún modo, ya forma parte de nuestra memoria.

Vivimos rodeados de geografías imaginadas. Cada día, cientos de personas sueñan con paraísos que solo conocen por fotografías, relatos o películas. Y sin embargo, esos lugares adquieren ciudadanía en nuestro cerebro: se vuelven íntimos, familiares, casi propios. A mí me ocurre con La Habana, con Londres, con Río de Janeiro. En mi mente camino por pubs donde jóvenes celebran la noche, escucho el son cubano que se derrama por las calles, tomo un café porteño mientras escucho conversaciones eruditas, admiro la elegancia de una chica en Ipanema o la danza rosada de los delfines amazónicos.

La música es el pasaporte que activa ese viaje.

Amy Winehouse me guía por Londres; la bossa nova me pasea por Brasil; el son me transporta en alfombra mágica por el Caribe. Cada ritmo abre una puerta, cada voz ilumina una esquina del mundo. Y dos mujeres, Lucibela y Cesária Évora, rompen toda rigidez en mi corazón: desde Cabo Verde me enseñan que la música no solo nos lleva lejos, sino hacia adentro.

Porque la melanforia no es solo un desplazamiento imaginario.

Es una forma de reconocer que también  estamos hechos de lugares que no hemos vivido.

Que nuestra identidad está tejida con geografías afectivas, con músicas que nos adoptan, con ciudades que nos sueñan antes de que podamos soñarlas.

Quizá viajar —de verdad o en la imaginación— sea siempre esto: descubrir el paisaje íntimo que nos habita.

sábado, 31 de enero de 2026



LA CAMA

¿Hay acaso mueble mas acogedor que la cama? Pasamos la mitad de la vida durmiendo y vale la pena rendirle un homenaje al artefacto que lo hace posible. Decimos cama y nos trasladamos al paraíso. Luego de arduas jornadas, acostarse y adentrarse en el universo onírico constituye el placer excelso.

La intimidad encuentra en la cama el medio ideal para recorrer los pasadizos secretos de nuestra mente. Allí se vive un proceso que nos alienta a mirarnos sin los adornos del mundo exterior. Tendidos cuan largos somos, sentimos un delicado calor que nos lleva a la duermevela y luego al sueño profundo. como la mente no descansa, los sueños se encargan de poner en la pantalla los miedos, deseos, anhelos y rabias que nos mueven despiertos.


Hoy se ha colado en los dormitorios un visitante indiscreto: el celular. En la comodidad del lecho, rodamos imágenes y textos que nos atan a asuntos veleidosos.  El celular es un intruso que no permite viajar por los senderos  del alma. Muchos han cambiado el regalo del reposo por el viaje virtual a mundos de boato.

Todos los municipios de Colombia deberían erigir, en vez de estatuas a héroes dudosos, monumentos a las camas.


sábado, 24 de enero de 2026

 



EL PIE DE PÁGINA QUE ANUNCIA OTRA ÉPOCA

Leyendo El Espectador del 19 de enero de 2026 me encontré con una nota titulada “La RAE en el centro del debate: las tensiones y la columna que reavivó la controversia”. Más allá del contenido —las fricciones entre la Academia de la Lengua, el Instituto Cervantes y la columna de Arturo Pérez-Reverte— hubo dos detalles que me llamaron la atención: la firma “contenido creado con IA y Redacción Cultura” y la nota final que aclaraba que el artículo había sido elaborado por un periodista humano con asistencia de una herramienta de generación de contenido basada en inteligencia artificial.

Esta irrupción de las nuevas tecnologías en todos los campos ha generado tremores de magnitud 6 en las sociedades actuales: miedo a perder los empleos, prohibiciones para usar celulares en las instituciones educativas, publicaciones que alertan sobre los peligros de la exposición permanente a las pantallas, la pérdida de la autonomía humana, el desempleo masivo por la presencia cada vez mas apabullante de la IA. En el fondo, estas respuestas muestran que no tenemos respuestas para un fenómeno invasivo y arrasador.

Un ejemplo revelador es el caso de Google. Durante décadas fue la puerta de entrada al conocimiento digital, pero hoy ve disminuir sus consultas porque muchas búsquedas se realizan directamente en herramientas de inteligencia artificial. La empresa, obligada por la presión del entorno, ha tenido que incorporar estos modelos en su propio motor de búsqueda. Y mientras tanto, proliferan servicios basados en IA en todos los campos imaginables.

El sector educativo, alarmado, ve amenazado su territorio. Las propuestas educativas avanzan lentas frente a los avances formidables de la IA y seguramente vendrán cambios que transformarán lo que entendemos como servicio educativo. Educación personalizada, horarios flexibles, educación desde casa, nuevos currículos flexibles y disminución de los tiempos para la adquisición de nuevas competencias.

 Estamos, quizá, ante el inicio de una nueva época. Una época en la que las competencias humanas tradicionales se ven desbordadas por tecnologías capaces de realizar tareas que durante siglos consideramos exclusivamente nuestras. Prácticas que parecían inamovibles se desvanecen con una rapidez desconcertante. Y, sin embargo, este desconcierto también puede ser una oportunidad: la de preguntarnos qué significa seguir siendo humanos en medio de estas transformaciones, qué queremos preservar y qué estamos dispuestos a reinventar.


sábado, 17 de enero de 2026



PROMESAS COMO CEREZOS

 Los comienzos de año poseen un ritual que se repite sin tregua: las promesas de cambio :en el trabajo, en el hogar, en la salud, en el amor, en el deporte y en todo lo que nos parezca trascendente. Implican estas promesas una renovación, el comienzo de una nueva florescencia. Como si el camino recorrido estuviera hecho de piezas metálicas que se retiran para instalar unas nuevas.

En el caso de nosotros, humanos, cargamos el cúmulo de experiencias y legados que no podemos abandonar. Las promesas de renovación tienen una relación con el deseo de arribar al paraíso, de encontrar una senda florida. Una suerte de adanismo que considera el comienzo, las promesas de cambio como hechos frescos, nuevos, sin vínculos con lo pasado.

El cuerpo, el trabajo, el amor, los viajes, los emprendimientos son algunos de los referentes escogidos para el listado de promesas. Supone un esfuerzo, dedicación, disciplina. ¿O acaso sea una aspiración de convertir nuestras vidas el año que comienza en una transformación mágica, un hechizo que nos hace seres nuevos sin esfuerzo?


Somos sujetos frágiles que dependemos de hechos, circunstancias y azares. Es falsa la idea de que no dependemos de nadie, de que no necesitamos de nadie. Desde que ponemos los pies en el suelo, un hilo invisible nos recuerda la dependencia de otros. Así que, de manera ineludible, nuestros deseos de cambio dependen no solo de la voluntad individual sino de los infinitos cruces con los demás.

Kamo No Chomei decidió, a sus cincuenta años, abandonar el mundanal ruido y refugiarse en una cabaña de tres metros cuadrados para meditar, escribir y hacer música. El, autor de "Un relato desde mi choza", fue capaz de semejante hazaña. Japonés tenía que ser. Aquí, en esta parte del globo, tan poco amigos de meditar, de encontrar el nirvana, las promesas, en eso sí, se parecen a los cerezos en flor. Muy bellos y duran poco.

Mejor no hacer promesas de comienzos de año. O tal vez sí: Una sola: ser mejores personas, comprensivas, menos piedrudas. Suficiente.