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sábado, 5 de septiembre de 2026



ESCRIBIR A  MANO

Nada mas emocionante que ver a  esas personas cuya virtud y habilidad mas excelsa consiste en elaborar cosas con sus manos. He conocido a muchas y ante ellas me descubro, yo, torpe de nación, para quien las habilidades motoras finas son un dolor de cabeza.  Dana Goldstein  escribió un artículo en el New York Times, "¿Qué pierden los estudiantes cuando dejan de escribir?, en el que examina la pérdida de la escritura a mano y el papel cada vez mas relevante de la IA en los procesos educativos:

Nos guste o no, la inteligencia artificial ya está más que integrada en la manera en que los estudiantes producen textos. Según encuestas recientes, entre dos tercios y el 90 % de los estudiantes de preparatoria y universidad ya utilizan la IA para las tareas escolares...El año pasado, un pequeño estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) demostró que las personas que escribían en colaboración con chatbots de IA registraban una menor actividad cerebral mientras lo hacían, en comparación con los que redactaban sin chatbots. A los escritores que utilizaban la IA les costaba recordar qué habían escrito exactamente y se identificaban poco con su trabajo.


¿Goldstein se pregunta qué se gana al escribir a mano. Su respuesta es contundente:

 La escritura desarrolla nuestra memoria de trabajo, habilidades de planificación ejecutiva y metacognición, que es la capacidad de reflexionar sobre nuestro propio pensamiento, sopesar puntos de vista alternativos y revisar el texto en busca de claridad y estilo. Se necesitan décadas para desarrollar las habilidades de escritura, desde la primera infancia hasta la edad adulta...Si escribir es pensar, entonces cualquier parte de ese esfuerzo que se delegue a la tecnología equivale a renunciar a cierta libertad de percepción. ¿Cómo sabrán los estudiantes lo que realmente piensan sobre cualquier tema —ya sea “The Crucible” o la misma IA— si le piden a una máquina que les dé la respuesta?

Es difícil, si no imposible, prever cuáles serán los caminos que tomen estos asuntos. Sin embargo, la pérdida de autonomía de los estudiantes ante el avance de la IA requiere de acciones encaminadas a fortalecer las iniciativas propias, las decisiones nacidas de su voluntad, el derecho a cometer errores y a disfrutar de manera libre su creatividad.

Dice Álvaro Cunqueiro que la nostalgia es una de las formas de la vejez. Yo recuerdo con cariño a una profesora del colegio Parroquial, Alcira Tinoco, dueña de una virtud excelsa: la caligrafía. Sus manos eran pinceles con los cuales trazaba  líneas exquisitas, verdaderas obras de arte para deleite de la vista; igual lo fue Aura Rosa Barrera.   Un oficio olvidado hoy que ojalá regrese a las aulas.