ELMISTERIO DE LO COTIDIANO
¿Puede haber belleza en un condón tirado en un basurero? A Picasso le pareció una representación fascinante del orden del mundo. Y un ritual que se repite cada mañana nos sitúa en el encantamiento: preparar una taza de café, aspirar el olor que se despliega por cuartos y calles, sentir el líquido que nos anima a emprender la epopeya diaria. El misterio, la magia de lo cotidiano.
¿Hay acaso imagen mas evocadora que la ropa tendida en una cuerda? Esas prendas que, dice un haiku: Ropa tendida/El viento la acaricia / como a un secreto"/. El París renovado de mediados del siglo XIX originó el flaneur, el paseante de calles, el espectador atento que observa la marea humana y descubre en cada transeúnte un mundo cargado de secretos.
Un poema de Baudelaire nos muestra el oficio del flaneur:
A UNA TRANSEÚNTE
La calle atronadora aullaba en torno mío.
Alta, esbelta, enlutada con un dolor de reina
Una dama pasó, que con gesto fastuoso
Recogía, oscilantes, las vueltas de sus velos.
Agilísima y noble. Con dos piernas marmóreas.
De súbito bebí, con crispación de loco.
Y en su mirada lívida, centro de mil tornados,
El placer que aniquila, la miel paralizante.
Un relámpago. Noche. Fugitiva belleza.
Salvo en la eternidad, no he de verte jamás?
¡En todo caso lejos, ya tarde, tal vez nunca!
Qu no sé a dónde huiste, ni sospechas mi ruta.
¡Tu, a quien hubiese amado. Oh, tú, que lo supiste!
Lo cotidiano es una caja de sorpresas.



