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sábado, 14 de febrero de 2026



EL REGRESO DE ULISES

Un ejemplo  de la manera como cambian las interpretaciones de los clásicos lo señala Máriam Martínez Bascuñan en su reseña de la película "El regreso de Ulises"(EL PAÍS): El héroe que regresa a Ítaca después de 10 años de guerra y 10 de peripecias en su viaje de vuelta;  el guerrero debe retomar el trono, ahuyentar a los pretendientes de Penélope, su mujer, quien lo ha esperado pacientemente evadiendo el cerco de asedio de hombres que anhelan desposarla y posesionarse de su reino; y el reencuentro  con su hijo, Telémaco.       

A esta mirada se opone el cuestionamiento del enfoque feminista: ¿Es en verdad un ser pasivo la mujer que cada día debe rechazar el asedio de hombres obsesionados con posesionarse de su cuerpo para tomar el poder? ¿ Es pasiva una mujer que resiste con astucia los intentos de ser sometida a los deseos de sus pretendientes? 


La mirada sobre Ulises pone en jaque la interpretación de la crítica acerca de la restauración del poder. Han transcurrido 20 años desde cuando el héroe de Ítaca partió a Troya; a su regreso, un orden alterado por la codicia de los pretendientes de Penélope volverá a su curso normal tras su regreso. El cuestionamiento obedece a que ha sido la violencia la que ha marcado el ejercicio de poder de Ulises. Penélope ha resistido a las pretensiones de los hombres y al volver Ulises ella vuelve a ser la súbdita de su marido. El regreso al orden significa el retorno del poder incuestionado de Ulises y la sumisión de Penélope, vuelta a ejercer el rol de mujer subordinada en un mundo patriarcal.

Penélope ha resguardado su reino, mantenido su dignidad intacta, protegido a su hijo y rechazado el ansia de dominio de los hombres sobre su cuerpo y sus deseos. ¿Qué habrá pensado Penélope al ver a Ulises tras 20 años de ausencia?  Ulises es otro, no es el mismo hombre que partió a la guerra y que cree que su reino ha permanecido en estado latente aguardando su retorno. El poder concebido por Ulises niega el carácter rebelde de Penélope, asume la hegemonía masculina como el designio eterno de manejo del poder. 


Este caso nos evidencia la riqueza que cabe en los textos: el lector aporta sensibilidad, enciclopedia; el texto está allí, para ser interpretado por seres que viven en un tiempo determinado. De esta manera se suceden las múltiples lecturas que en cada periodo enriquecen su comprensión.

El héroe de la Odisea es Penélope, nos dice Máriam.

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