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sábado, 11 de abril de 2026

 


COCINANDO AFECTO

¿De dónde procede, qué  origina el amor y la nostalgia por la familia, por aquellos lugares de la infancia que nos causan nostalgia, por los olores y sabores que invaden  los rincones  de la casa? Yo creo conocer uno, doy fe de su existencia: la cocina.

Tengo presente una imagen imborrable: la abuela prepara las arepas para el desayuno; a su lado, la nieta, siguiendo las enseñanzas de la experta cocinera. Moler, mezclar, asar dan origen a un alimento inseparable de los hábitos alimenticios de millones de personas. Se dialoga, se ejerce la enseñanza práctica y se transmite una herencia colmada de afecto. Lo he visto muchas veces: niños, niñas, chicos y chicas escuchando atentos las instrucciones de una mujer para quien cocinar y enseñar es amar. 

Pasa el tiempo, los chicos crecen, se van. No del todo. Llevan con ellos el recuerdo, el olor y el sabor de un alimento que es argamasa para construir el nido de afecto que nos acompaña siempre. Allí está la imagen de esa mujer paciente, llena de sabiduría culinaria que convierte los alimentos en elíxir amoroso.

Debo decir en aras de la objetividad, que la cocina ha encarnado un símbolo opresivo: la reclusión de las mujeres al ámbito doméstico, la ausencia de reconocimiento de derechos laborales y la imposición del mundo patriarcal, que concibe el hogar como el lugar propio de las mujeres. Hoy han cambiado un poco estas condiciones: hombres que cocinan y asumen las tareas domésticas como uno de sus deberes con la familia. Ymuchos de los encuentros familiares suceden por la pericia culinaria de los hombres.


La mañana es mañana si temprano, cuando canta el gallo y asoman los primeros rayos solares, un olor inconfundible penetra todos los lugares: el café, servido en tazas, ritual primero que nos da aliento y energía para arrancar el día. En horas de la tarde, cuando las sombras cubren los restos de luz solar, sentados en bancas y sillas, afuera en el corredor  o en la sala, familia y amigos sorben su café y resumen los acontecimientos del día. 

La cocina representa el altar donde se oficia el acto mas sublime: la preparación de los alimentos, adobado con las conversaciones que son lecciones de moral y ética, burlas y censuras, expresiones  de amor y ternura, regaños y juegos. Allí se condensa la savia que nutre la vida en familia. Allí se prepara el equipaje para el largo o corto viaje por la vida. Entre cortar, mezclar, hervir, servir, afloran los relatos que son el condimento esencial de toda preparación. Palabras que se cortan, se mezclan y se sirven para alimentar el alma.


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