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lunes, 22 de marzo de 2010


ALICE MUNROE: EL UNIVERSO EXISTE EN UN GRANO DE ARENA


Alice Munro, escritora canadiense nacida en Wingham, se ha constituido en una revelación de la literatura norteamericana, gracias a su prodigiosa capacidad para hacer de lo íntimo y cotidiano un cristal para mirar el universo. Artista de los detalles, es capaz de convertir un asunto baladí en microscopio que explora la complejidad de la vida humana. Creo que su obra-la que conozco- semeja un fino tejido en el cual se han entrelazado las pequeñas cosas que dan sentido a nuestra existencia, cúmulo de detalles integradores de vidas simples en apariencia.

El señor Mc Cauley, personaje de su relato ODIO, AMISTAD, NOVIAZGO, AMOR, MATRIMONIO, vive en un tiempo distinto al del momento real de su existencia:

" Vio al señor Mc cauley caminado en dirección contraria por la otra acera. No había problema; él no habría reparado en la caja ni aunque se hubiera encontrado con ella frente a frente. se habría llevado un dedo al ala del sombrero y seguido su camino, presumiblemente dándose cuenta de que era su ama de llaves, aunque quizás no. Otras cosas le ocupaban la cabeza, y hasta donde sabían todos, bien habría podido estar mirando otro pueblo que el que veían ellos".

Creo que, al igual que el señor Mc Cauley, los seres humanos nos afincamos en determinados momentos de nuestra existencia, y les atribuimos a ciertas experiencias e ideas el carácter de absolutas, equilibrando mundos diferentes en el tiempo, armonizando hechos y recuerdos ocurridos en tiempos distintos, por lo que la noción de lo ACTUAL merece mirarse con atención.

Este comentario surgió de la lectura de los relatos de la señora Munro y quise compartitlo con ustedes. De igual forma, los invito a discutir si la coexistencia de tiempos, emociones, deseos, gustos provenientes de momentos distintos es un rasgo propio de todas las personas, o se reduce acaso a las personas mayores. Y por supuesto, también los invito a leer alguna de sus obras:"Amistad de juventud", "secretos abiertos", "el amor de una mujer generosa", "el progreso del amor", "las lunas de Júpiter".

































miércoles, 17 de marzo de 2010



DE COMIDAS Y LECTURAS


Hace 30 años, los estudiantes de la Nacional considerábamos la bandeja paisa del Portal del Marinillo, en el centro de Bogotá, una aventura gastronòmica sinigual, a la par que nuestros pensamientos aterrizaban en La Habana, la plaza Roja de Moscú o Beijing-que en ese entonces se llamaba Pekin-, y para unos pocos, la Albania de Enver Hoxha. Provincialismo gatronómico y amplitud geopolìtica.

Eran tiempos en los que se leía con el corazòn puesto en las estepas rusas, las granjas colectivas chinas y el malecón habanero, y existía un acuerdo tácito: el rechazo a todo aquello que significara "imperialismo norteamericano". La lengua inglesa era "el enemigo" y muchos camaradas alardeaban de su ignorancia linguística, aunque anhelaban hablar chino o ruso-deseo postergado por la urgencia de la revolución- . De los fríjoles al libro rojo de Mao Tse Tung-hoy, Mao tze Dong-.

El viraje gastronómico actual, que ha popularizado comidas y bebidas de diversos lugares del mundo, haciendo cercanos y habituales la pizza, los tacos, el arroz chino, el sushi , la hamburguesa, los quesos y muchas otras meriendas, también tiene su correspondiente eco en las maneras de ser y leer contemporáneas: de las interpretaciones ligadas a lo nacional se ha pasado a la consideración de espacios más amplios como la región y el globo. Y el paladar intelectual, que ya no lee desde las grandes concepciones-macrorrelatos, se dice hoy- espulga en lo fragmentario, lo frágil, lo cambiante, sin ninguna pretensión de "explicar" el mundo; a lo sumo, un brochazo tímido que intenta convertir las piezas dispersas en ejercicios lúdicos.

Y si bien la comida internacional ha colonizado nuestros paladares-una suerte de red papilar global-, los platos nacionales y regionales, en vez de desaparecer, adquieren nuevas dimensiones al punto de que los platos típicos de la regiones colombianas se han vuelto nacionales, viajan en avión y se instalan en Brooklyn, en Melbourne, en Buenos Aires. Tal vez, una revolución sugerente que nos invita a leer los textos desde la tensión dialéctica de lo local y lo universal, incorporando a nuestras recetas lectoras mezclas, guisos, olores y sabores en molde virtual.


















martes, 9 de marzo de 2010




VIOLINES EN EL CIELO

Es hermosa,terriblemente atractiva. La perfección de las líneas de su rostro y el cabello tan negro, y sus labios recien pintados, logran hacerla ver como dormida. El joven que ha acudido a realizar el ritual para preparar el cadáver-DAIGO KOBAYASHI- la mira con la sorpresa y la fascinación de quien descubre una flor en medio de la maraña. Al limpiar su cuerpo, palpa algo :"tiene eso". y no puede continuar su labor. El jefe retoma el trabajo y el padre de la chica-que ahora sabemos que tiene cuerpo de un chico- lamenta su falta de comprensión por el hijo que ha fallecido. Daigo, quien ha tenido que aceptar este trabajo, pues su empleo como chelista de una orquesta ha finalizado , vive, a partir de ese momento, un proceso difícil para aceptar y comprender el sentido de su nuevo oficio y de lo que esto representa como experiencia para él y los que lo rodean.

Esta película explora el hilo sutil de la vida y la muerte, la honda tristeza que anida en los seres que aman a quien ha muerto. Frente a cierta actitud displicente, la historia nos acerca a rituales que dan a quien muere la trascendencia de una vida que ha sido y que ha dejado una huella en sus seres queridos. Cada gesto del ritual preparatorio del cadáver parece decirnos acerca del inmenso valor de ese cuerpo despojado de la vida, pues quienes observan tristes el ritual decubren el respeto y la ternura que merece el difunto. Ritual lento, sutil y lleno de convenciones, ajeno a la velocidad de otros rituales formales. la muerte, como punto para la reflexión, para la revisión dolorosa de momentos, encuentros, decisiones que vistos ahora, adquieren nuevos matices.

Creo que a medida que transcurre la trama, se va gestando una secreta rebelión contra la indiferencia. Vida y muerte, hermanadas, temporalmente separadas y siempre en íntima conexión , pues quien se queda sabe que sólo nos separa del que se aleja un tiempo, una fracción, uninstante. Y el rito tradicional, el momento para rendir homenaje a quien nos abandona.

Invito a los blogueros a ver esta película, digna y bella.










domingo, 7 de marzo de 2010


LECTURAS Y MOMENTOS


Dos lecturas marcaron mi vida de estudiante universitario, en la década del 70: CIEN AÑOS DE SOLEDAD y RAYUELA. En un momento de optimismo polìtico debido a la revolución cubana, Amèrica latina encontró en estas dos obras- y otras- un estandarte para mostrarse al mundo como ejemplo de un nueva sociedad en ebullición. La lectura tenía un sello-sesgo- polìtico al cual se añadía un estado de efervescencia colectiva que nos hacía creer en la irrupción de un nuevo estado de cosas: la solución definitiva a la miseria y la explotación de nuestro continente.

El enfoque de nuestras lecturas se orientaba a resaltar lo propio y único de América Latina, espacio en el que convivían distintas etapas de la historia de la humanidad y escenario de sucesos maravillosos. Así leímos en ese momento, y los libros contenían nuestros sueños, los arropaban con una prosa recursiva, diversa y contestataria.


Han transcurrido más de 40 años de la publicación de estos dos libros y mi entusiasmo sigue intacto, aunque la mirada es diferente. Siento las dos historias como hechos humanos que trascienden la inmediatez de la polìtica, lo que me ha permitido gozar con elementos siempre actuales en la literatura: el ambiente de la provincia, el mundo del intelectual que emigra, la presencia cautivante de personajes tan ricos y complejos-¿cómo no sentir fascinación por José Arcadio Buendía y Horacio Oliveira- en ese ejercicio difícil de vivir y con el regalo formidable de una prosa que enriquece al idioma español?

La lectura es una experiencia que se nutre del momento en el que vivimos, que asume las formas y maneras propias de cada tiempo y que reescribe cada texto con el andamiaje del lector.























martes, 23 de febrero de 2010

ADIOS, MARIQUITA LINDA

"Sea varón", le gritó el presidente Uribe a Chavez, con su acento de paisa macho, hétero, rezandero de camándula y navaja guardada en el carriel, para orgullo y prez de esta nación, tan macha y verraca que sería capaz de incluir en el escudo nacional una mini uzi y claro, el sombrero vueltiao, porque pa' qué no si sí, COLOMBIA ES PASIÓN.

¿y por qué hablar de estas cosas en un blog tan torre de cristal? Porque me acordé de un escritor chileno, PEDRO LEMEBEL, loca arrebatada que derriba íconos a diestra y siniestra mientras se arregla sus plumas y se ajusta los tacones. Lemebel, contestatario irredento, visibilizó el travestismo y la homosexualidad en una sociedad tan llena de lo eróticamente correcto y tan avergonzada de lo mestizo e indígena.

Su prosa, tan deliciosamente cursi, se transforma en dardo venenoso que devela la hipocresía de una burguesía blanqueada a punta de negar el pasado y el presente indígena y la mezcla arrebatada del mestizaje. !Sea loca! señora LEMEBEL, que de machos estamos hasta el cogote.

































domingo, 21 de febrero de 2010


HOLA, SOLEDAD


Nunca supe su nombre. Tampoco supe mucho de su vida. Pero cada vez que pasaba por su finca no podía dejar de mirar con curiosidad al hombre de quien se decía que no tenía amigos. Tuvo una mujer y lo dejó. Desde entonces, decidió aislarse del mundo, dedicado a su pequeña parcela. De vez en cuando bajaba al pueblo a vender verduras o negociar una res. Luego ,regresaba a su casa. Imagino que su único amigo era un radio de pilas en el que escuchaba programas de música. A veces, tarde en la noche, pensaba en ese hombre, sin amigos, y me imaginaba igual que él, rumiando soledades y anhelando musitar siquiera una palabra a alguien.


Recordé a este hombre a medida que leía un artículo de WILLIAM DERESIEWICZ, "EL FIN DE LA SOLEDAD" en la revista Malpensante de Febrero de 2010. Allí afirma que "la tecnología nos arrebata nuestra privacidad e intimidad así como nuestra capacidad para estar solos" y "parece que los jóvenes de hoy no desean la soledad, no saben qué es eso, no se imaginan qué valor pueda tener. De hecho, su forma de utilizar la tecnología(o para ser justos, nuestra forma de utilizar la tecnología) parece involucrar un esfuerzo constante por evitar la posibilidad de la soledad, un intento continuo, cuando nos sentamos solos en nuestros computadores, de mantener la presencia imaginaria de los otros".

Deresewicz considera que "...ninguna excelencia real, personal o social, artística, filosófica, científica o moral, puede surgir sin la soledad" y concluye que "...Thoreau entendió que para lograr la confianza en en sí mismo, bien valían unos cuantos sentimientos heridos. El pudo haber alejado a sus vecinos pero al menos contaba realmente consigo. Aquellos que encuentren la soledad no deben temer a quedarse solos".

¿Quépiensan los amigos blogueros de estos plantamientos?
















viernes, 12 de febrero de 2010

Mis lPAISAJES


MIS PAISAJES


Existen lugares que se han alojado en nuestra memoria y que se tornan recurrentes como los vientos de agosto(¿de junio?). Conservo uno en particular, paisaje que se repite en diversos escenarios de Puerto Bogotá, Mariquita, Honda, Guarinocito y la Dorada: el verde imponente de las sabanas, el río sinuoso que corre ligero a lado y lado, el ganado que se protege del sol bajo los acacios y matarratones. De igual manera, añoro las casas de bahareque y zinc, tan pobres que a veces se olvidaron de las ventanas, las mecedoras junto al palo de mango y la limonada para calmar la sed. y en el fondo, el solar o patio, lleno de tamarindos, mangos, matarratones y flores multicolores. Riqueza esplendorosa que apabulla la carencia de cosas elementales, espacio generoso que invita a conversar y a reír.

La descripción anterior no rinde homenaje a la nostalgia. Cuando visito las ciudades extraño el olor de monte, la brisa fresca, las calles destapadas adornadas con cámbulos y acacios. Soy un provinciano que disfruta la montaña y el río, los potreros y los esteros, las garzas que despulgan el ganado, el calor que sofoca. Si el mar es sensación mágica que nos envuelve y embriaga, es la montaña albergue misterioso que esconde tesoros multicolores.


Caminar por pueblitos cuya arquitectura obedece a leyes dictadas por el capricho y la historia es placer que no rechaza la dimensión gigantesca y variopinta de la ciudad. Recorrer el Centro Histórico de Honda, caminar por ciertas calles de Mariquita, atiborradas de árboles generosos y frutas deliciosas, divisar el río Magdalena desde las alturas de Puerto Bogotá, nadar en la charca de Guarinocito, disfrutar el espíritu gozón de los doradenses y vibrar de alegría ante la belleza del valle de Guaduas son maneras de vivir lo pequeño como un placer que afinca al ser humano en su patria chica.

La ciudad me agrada. Disfruto su extensión, me maravillo frente al regalo insuperable de la noche iluminada y gozo como niño su vida cultural. Pero mi corazón está con los pueblitos que conocí y amè en mi infancia, amigos y cómplices genrosos que me permitieron vivir a plenitud.



Bueno, amigos blogueros, los invito a hablar de paisajes entrañables.