Este blog es un espacio para explorar el universo de la literatura, la crónica y las historias de vida. Ejercicio placentero cuya finalidad es propiciar la imaginación y el gusto por la vida.
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sábado, 31 de agosto de 2024
domingo, 18 de agosto de 2024
En algún lugar del sur de España, se erige un convento de clausura. Una familia muy creyente decide entregar a su hija de siete años para que se convierta en monja. Cierto día, una mujer compra una casa frente al convento. Viuda, ha decidido trasladarse a un lugar tranquilo. Todos los días mira con admiración el jardín del convento. Alguien le cuenta que en el claustro venden unos bizcochos deliciosos. El domingo siguiente la mujer se dirige al convento a comprar algunas de las colaciones que allí se ofrecen. Para comprarlas debe ubicarse frente a una ventana en la cual se ha instalado un torno. Pide algunas, deposita el dinero, gira el torno y recoge el pedido.
Cada domingo la mujer va al convento a comprar las colaciones. Así entabla una amistad con la monja que atiende a los clientes. La mujer el confiesa que todos los día mira desde su balcón el jardín del claustro. Pasa mucho tiempo. Un día en que la mujer se encuentra arreglando su casa, alguien toca a la puerta. Ella la abre y frente a ella, una mujer anciana, vestida con el traje de la congregación. La monja la saluda y le dice: -usted me aseguró que cuando yo necesitara un favor, no dudara en pedírselo, así que vengo a solicitarle algo-. La mujer le responde que por supuesto, ni mas faltaba. La monja se arma de valor: - quiero que me permita ver el jardín desde su balcón-.
Esta historia la leí en El País de España y por parecerme muy hermosa y cargada de significados decidí escribirla y compartirla con mis lectores.
sábado, 10 de agosto de 2024
Alicia Adorada, la famosa canción vallenata, fue compuesta por Juancho Polo Valencia; quien la hizo popular fue Alejo Durán, en una versión a la que le introdujo cambios en el ritmo y la convirtió en una canción emblemática del vallenato. Un cover de aquellos tiempos que mejoró la versión original. Los covers constituyen una práctica habitual en el mundo musical y nos ofrecen posibilidades nuevas en la manera de interpretar y sentir las canciones. Copiar es una manera de crear.
Sin copia, difícil alcanzar la originalidad. Nunca partimos de cero y retomar un tópico, una historia, una obra literaria y artística, una idea, una teoría es el camino expedito para alcanzar nuevas cumbres. Se copia de manera explícita o velada: los escritores suelen copiar estilos, enfoques de otros hasta alcanzar una voz propia. Imitamos al que nos parece destacado y pretendemos superarlo a partir del robo que le hacemos.
Igual la vida. Nos lo plantea Gerry Garbulsky, director de TED en español: "Todos hacemos covers". La originalidad de la vida consiste en tomar de otros lo que nos parece valioso, provocativo. La imitación es un paso inicial para lograr el sello propio. Nada vergonzoso reconocer que para lograr nuestros propósitos requiramos partir de lo que otros han construido,, en un proceso infinito.
Al apropiarnos de lo que alguien ha creado, le damos un retoque, reconfiguramos la pieza con nuestro aporte sensible. No partir de cero es asunto esencial de la condición humana.
sábado, 3 de agosto de 2024
En época de olimpiadas, nada mejor que mirar el deporte en relación con las costumbres y usos de la lengua. Como no podemos interactuar verbalmente sin metáforas, hacemos uso de comparaciones provenientes de diversas actividades y oficios al punto de usarlas sin atender a sus orígenes. Alex Grijelmo es un estudioso de la lengua española que escribe en El País de España y quien ha escrito un artículo delicioso sobre el tema, que yo he asaltado para compartirlo a mi manera con mis lectores. He aquí una serie de expresiones populares relacionadas con algunos deportes;
EL TOREO
EL FÚTBOL
EL BOXEO
Besar la lona, lo noquearon, le dieron un golpe bajo, perdió por K.O., tirar la toalla.
Las metáforas forman parte esencial del equipaje con el que comprendemos el mundo, y el deporte se erige como una fuente inagotable de expresiones con las cuales relacionamos nuestras experiencias. El conocimiento es asociativo y las metáforas nos dan la oportunidad de abordar asuntos desde perspectivas nuevas. También sucede que las metáforas, como todos los asuntos humanos, se anquilosan, pierden plasticidad y se transforman en ideas fijas, que repetimos hasta el cansancio sin cuestionarlas.
Una manera de soportar las caídas, de levantarnos y comenzar de nuevo después de tirar la toalla, de aguantar las arremetidas y faltas alevosas consiste en resignificar nuestras ideas, establecer conexiones distintas, para lo cual las metáforas juegan un papel preponderante.
sábado, 20 de julio de 2024
Cuenta Frédéric Gross lo siguiente:
A Rousseau le encuentran una cinta de color rosa y plata ya vieja que habían estado buscando durante mucho tiempo. Rousseau farfulla, balbucea (en efecto, él es el ladrón) y acusa a la joven Marion de habérsela dado. Todo el mundo se sorprende, puesto que la joven siempre había sido buena y leal. Se organiza un careo. El jovencísimo Jean-Jacques mantiene su acusación. Marion llora quedamente y, por supuesto, protesta. Rousseau se mantiene firme, reitera los cargos con una “diabólica audacia”, se atrinchera en la mentira como si su vida dependiera de ello.
Y reflexiona Rosseau: Así, cuando la vi comparecer se me desgarró el corazón, mas la presencia de tanta gente pudo más que mi arrepentimiento. Poco miedo me daba el castigo, solo la vergüenza me causaba espanto, pero la temía más que a la muerte, más que al crimen, más que a todo en el mundo( La vergüenza: ese sentimiento que llevó a Rousseau a aferrarse a una mentira como si le fuera la vida en ello, Frédéric Gross, El País).
A Rousseau y a cualquier ciudadano común y corriente la vergüenza les causa los mismos temores. Sentirse descubierto y expuesto al juicio implacable de la turba, sentir que la imagen construida con fervor se desploma sin remedio, soportar las ironías y peor aún, las burlas, consecuencia del desenmascaramiento.
La vergüenza es la pérdida de la máscara, la demostración palpable del carácter dual de los individuos. Se proyecta una imagen, se vive y se goza con lo prohibido hasta que un día, por cualquier circunstancia, se desploma la pared que oculta los secretos guardados con tanto encomio.
Sucede a veces que quien es expuesto al escarnio público realiza una maroma ingeniosa y convierte el motivo de burla en orgullo. La estrategia consiste en dotar de ángulos novedosos hechos que, desde el punto de vista dominante, son censurables. He visto a personajes despreciables alardear de su amor al nazismo y muchos se vanaglorian de ser aporéxicos- odio a los pobres-. Bueno, tengo que decir que presumir por estas cosas no tiene nada de ingenioso ni de noble. Salir del clóset es otra manera de convertir la vergüenza en motivo de orgullo, de reclamo de un derecho fundamental.
La vergüenza es la otra cara de la norma, la antimoral que se goza en privado y se sufre en público.
sábado, 13 de julio de 2024
TABLA RASA
Leo con deleite este pasaje de "Una hora de fervor", la novela de Muriel Barbery:
-He venido aquí a frecuentar cierta forma de arte y de cultura, de la que acaba de colocar una síntesis sobre la mesa.
Miró el jarrón.
-¿Quién es el autor?-
-Keisuke Shibata, un alfarero de Kioto- contestó Haru-, y también un amigo.
-El legado entero de una civilización visto a través del prisma de un solo hombre vivo-murmuró Paul.
No somos tabla rasa. Nacemos con un legado que comprende la cadena de herencias y experiencias a lo largo del tiempo. Nacemos en un mundo construido y vuelto a construir en una sucesión infinita, cuyas claves son imposibles de develar. Cada intento, esfuerzo y logro comporta una patrimonio que se extiende a los orígenes de la humanidad.
Respondemos de maneras peculiares ante el miedo, las agresiones. Nos reímos y disfrutamos acudiendo a un legado de tradiciones. Asumimos ciertas posturas ante el fracaso amoroso. Nos relacionamos de formas particulares en el trabajo. Valoramos la vida y la muerte con perspectivas nacidas hace milenios. Entendemos la convivencia de acuerdo con normas establecidas a lo largo del tiempo y nuestras emociones corresponden al tejido elaborado en siglos.
No somos tablas rasas. Somos el resultado de un viaje milenario en este planeta.














