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sábado, 31 de agosto de 2024



EL AZAR Y EL ORDEN

Juan Diego Soler nos cuenta en El Espectador que " el 23 de mayo de 1967, tres de los radares del Sistema de Alerta Temprana de Misiles Balísticos de la Fuerza Aérea de Estados Unidos quedaron bloqueados. Ante lo que parecía ser el indicio de un ataque inminente, el Mando Norteamericano de Defensa Aérea puso en alerta a los aviones que volaban de forma continua cargados de armas nucleares y alistó fuerzas adicionales para su despliegue". Afortunadamente," circularon los informes de la aparición de un grupo inusualmente grande de manchas en la superficie lunar unos días antes. El observatorio solar de Massachussets informó que el sol estaba emitiendo niveles sin precedentes de ondas de radio. Los bombarderos cesaron sus preparativos de despegue. Las armas nucleares permanecieron en silencio. Espectaculares auroras iluminaron el firmamento sobre el norte de México, pero la amenaza no terminó"(Juan Diego Soler, El Espectador). 

 Las emisiones del sol causan tormentas geomagnéticas que "afectan las comunicaciones y las transmisiones por líneas eléctricas en todo el mundo". Este acontecimiento, denominado el efecto Carrington por el apellido de uno de los astrónomos que lo detectó, es ilustrativo de lo que significa el azar y el papel que juegan las múltiples variables cuando pretendemos explicar un hecho. Toda explicación, toda interpretación tiene una pata coja. Como en el relato budista de la mujer que busca una aguja en la calle, cuando esta se ha perdido en la casa y la justificación que ella ofrece es que " hay mas luz en la calle".


 Tanto en circunstancias cotidianas como en asuntos de mayor envergadura, las variables incontrolables juegan un papel central a la hora de la ocurrencia de los mismos. Ella y él se han citado en un bar; es de noche. Cada uno se imagina una noche loca, llena de risas y pasión. Una lluvia inesperada crea trancones en las vías. Un conductor alicorado maneja raudo en medio de la tormenta. Él ha tomado un bus del servicio público. El conductor ebrio se pasa el semáforo en rojo. Resultado: heridos, un muerto. Adiós, noche loca.

El azar gobierna nuestras vidas y y estas se suceden entre lo que creemos es, por una parte,   el orden, las metas  y, por otra,  la multiplicidad de variables que intervienen sin permiso en todas las circunstancias de la vida. 

domingo, 18 de agosto de 2024




DESDE EL BALCÓN VECINO 

En algún lugar del sur de España, se erige un convento de clausura. Una familia muy creyente decide entregar a su hija de siete años para que se convierta en monja. Cierto día, una mujer compra una casa frente al convento. Viuda, ha decidido trasladarse a un lugar tranquilo. Todos los días mira con admiración el jardín del convento. Alguien le cuenta que en el claustro venden unos bizcochos  deliciosos. El domingo siguiente la mujer se dirige al convento a comprar algunas de las colaciones que allí se ofrecen. Para comprarlas debe ubicarse frente a una ventana en la cual se ha instalado un torno. Pide algunas, deposita el dinero, gira el torno y  recoge el pedido. 

Cada domingo la mujer va al convento a comprar las colaciones. Así entabla una amistad con la monja que atiende a los clientes. La mujer el confiesa que todos los día mira desde su balcón el jardín del claustro. Pasa mucho tiempo. Un día en que la mujer se encuentra arreglando su casa, alguien toca a la puerta. Ella la abre y frente a ella, una mujer anciana, vestida con el traje de la congregación. La monja la saluda  y le dice: -usted me aseguró que cuando yo necesitara un favor, no dudara en pedírselo, así que vengo a solicitarle algo-. La mujer le responde que por supuesto, ni mas faltaba. La monja se arma de valor: - quiero que me permita ver el jardín desde su balcón-.


Esta historia la leí en El País de España y por parecerme muy hermosa y cargada de significados decidí escribirla y compartirla con mis lectores. 

sábado, 10 de agosto de 2024

 


TODOS HACEMOS COVERS

Alicia Adorada, la famosa canción vallenata, fue compuesta por Juancho Polo Valencia; quien la hizo popular fue Alejo Durán, en una versión a la que le introdujo cambios en el ritmo y la convirtió en una canción emblemática del vallenato. Un cover de aquellos tiempos que mejoró la versión original. Los covers constituyen una práctica habitual en el mundo musical y nos ofrecen posibilidades nuevas en la manera de interpretar y sentir las canciones. Copiar  es una manera de crear.

Sin copia, difícil alcanzar la originalidad. Nunca partimos de cero y retomar un tópico, una historia, una obra literaria y artística, una idea, una teoría es el camino expedito para alcanzar nuevas cumbres. Se copia de manera explícita o velada: los escritores suelen copiar estilos, enfoques de otros hasta alcanzar una voz propia. Imitamos al que nos parece destacado y pretendemos superarlo a partir del robo que le hacemos.


Igual la vida. Nos lo plantea Gerry Garbulsky, director de TED en español: "Todos hacemos covers". La originalidad de la vida consiste  en tomar de otros lo que nos parece valioso, provocativo. La imitación es un paso inicial para lograr el sello propio. Nada vergonzoso reconocer que para lograr nuestros propósitos requiramos  partir de lo que otros han construido,, en un proceso infinito.

Al apropiarnos de lo que alguien ha creado, le damos un retoque, reconfiguramos la pieza con nuestro aporte sensible. No partir de cero es asunto esencial de la condición humana. 


sábado, 3 de agosto de 2024

 

DEPORTE Y METÁFORAS

En época de olimpiadas, nada mejor que mirar el deporte en relación con las costumbres y usos de la lengua. Como no podemos interactuar verbalmente sin metáforas, hacemos uso de comparaciones provenientes de diversas actividades y oficios al punto de usarlas sin atender a sus orígenes. Alex Grijelmo es un estudioso de la lengua española que escribe en El País de España y quien ha escrito un artículo delicioso sobre el tema, que yo he asaltado para compartirlo a mi manera con mis lectores. He  aquí una serie de expresiones populares relacionadas con algunos deportes; 

EL TOREO


Coger el toro por los cuernos, mirar los toros desde la barrera, dejarse torear por alguien, cortarse la coleta, salir por la puerta grande, las cornadas que nos da la vida. 

EL FÚTBOL

Perder por goleada, sacarle a alguien tarjeta amarilla o roja, sudar la camiseta, defender los colores de..., fichar a un ejecutivo, le metieron un gol.

EL BOXEO

Besar la lona, lo noquearon, le dieron un golpe bajo,  perdió por K.O., tirar la toalla.

Las metáforas forman parte esencial  del equipaje con el que comprendemos el mundo, y el deporte se erige como una fuente inagotable de expresiones con las cuales relacionamos nuestras experiencias. El conocimiento es asociativo y las metáforas nos dan la oportunidad de abordar asuntos desde perspectivas nuevas. También sucede que las metáforas, como todos los asuntos humanos, se anquilosan, pierden plasticidad y se transforman en ideas fijas, que repetimos hasta el cansancio sin cuestionarlas.

Una manera de  soportar las caídas, de levantarnos y comenzar de nuevo después de tirar la toalla, de aguantar las arremetidas y faltas alevosas  consiste en resignificar nuestras ideas, establecer conexiones distintas, para lo cual las metáforas juegan un papel preponderante.

sábado, 20 de julio de 2024

 



LA VERGÜENZA

Cuenta Frédéric Gross lo siguiente:      

  A Rousseau le encuentran una cinta de color rosa y plata ya vieja que habían estado buscando durante mucho tiempo. Rousseau farfulla, balbucea (en efecto, él es el ladrón) y acusa a la joven Marion de habérsela dado. Todo el mundo se sorprende, puesto que la joven siempre había sido buena y leal. Se organiza un careo. El jovencísimo Jean-Jacques mantiene su acusación. Marion llora quedamente y, por supuesto, protesta. Rousseau se mantiene firme, reitera los cargos con una “diabólica audacia”, se atrinchera en la mentira como si su vida dependiera de ello.

Y reflexiona Rosseau: Así, cuando la vi comparecer se me desgarró el corazón, mas la presencia de tanta gente pudo más que mi arrepentimiento. Poco miedo me daba el castigo, solo la vergüenza me causaba espanto, pero la temía más que a la muerte, más que al crimen, más que a todo en el mundo( La vergüenza: ese sentimiento que llevó a Rousseau a aferrarse a una mentira como si le fuera la vida en ello, Frédéric Gross, El País).

A Rousseau y a cualquier ciudadano común y corriente la vergüenza  les causa los mismos temores. Sentirse descubierto y expuesto al juicio implacable de la turba, sentir que la imagen construida con fervor se desploma sin remedio, soportar las ironías y peor aún, las burlas,  consecuencia del desenmascaramiento.

La vergüenza es la pérdida de la máscara, la demostración palpable del carácter dual de los individuos. Se proyecta una imagen, se vive y se goza con lo prohibido hasta que un día, por cualquier circunstancia, se desploma la pared que oculta los secretos guardados con tanto encomio. 


La vergüenza arrastra el castigo de la desnudez ante el público, la exposición sin adornos de un alma culpable. La vergüenza pone en conflicto las pulsiones mas hondas con la norma moral imperante en la sociedad. Preferible la muerte o la huida. 

Sucede a veces que quien es expuesto al escarnio público realiza una maroma ingeniosa y convierte el motivo de burla en orgullo. La estrategia consiste en dotar de ángulos  novedosos hechos que, desde el punto de vista dominante, son censurables. He visto a personajes despreciables alardear de su amor al nazismo y muchos se vanaglorian de ser aporéxicos- odio a los pobres-. Bueno, tengo que decir que presumir por estas cosas no tiene nada de ingenioso ni de noble. Salir del clóset es otra manera de convertir la vergüenza en motivo de orgullo, de reclamo de un derecho fundamental.

La  vergüenza es la otra cara de la norma, la antimoral que se goza en privado y se sufre en público.         


sábado, 13 de julio de 2024


TABLA RASA

 Leo con deleite este pasaje de "Una hora de fervor", la novela de Muriel Barbery:

-He venido aquí a frecuentar cierta forma de arte y de cultura, de la que acaba de colocar una síntesis sobre la mesa.

Miró el jarrón.

-¿Quién es el autor?-

-Keisuke Shibata, un alfarero de Kioto- contestó Haru-, y también un amigo.

-El legado entero de una civilización visto a través del prisma de un solo hombre vivo-murmuró Paul.


No somos tabla rasa. Nacemos con un  legado que comprende la cadena de herencias y experiencias a lo largo del tiempo. Nacemos en un mundo construido y vuelto a construir en una sucesión infinita, cuyas claves son imposibles de develar. Cada intento, esfuerzo y logro comporta una patrimonio  que se extiende a los orígenes de la humanidad.

Respondemos de maneras peculiares ante el miedo, las agresiones. Nos reímos y disfrutamos acudiendo a un legado de tradiciones. Asumimos ciertas posturas ante el fracaso amoroso. Nos relacionamos de formas particulares en el trabajo. Valoramos la vida y la muerte con perspectivas nacidas hace milenios. Entendemos la convivencia de acuerdo con normas establecidas a lo largo del tiempo y nuestras emociones corresponden al tejido elaborado en siglos. 


La mirada particular escarba en los legados propios y ajenos; así se van configurando las diversidades y las diferencias. La educación, la familia y la calle son maestras eficientes en la conformación de nuestras emociones y cosmovisiones. En el fondo, un subsuelo común que nos diferencia de otras tradiciones.

No somos tablas rasas. Somos el resultado de un viaje milenario en este planeta. 

sábado, 6 de julio de 2024





LA BELLEZA

Definir la belleza es tarea difícil cuando se trata de poner en palabras algo que está metido en nuestras sensaciones mas íntimas, en nuestras emociones recónditas. Allí está, indiferente, sin esperar nada del observador. Así que la belleza depende de la manera como nuestro ser clasifica y juzga el paso del mundo, en un balance entre las emociones y la razón. 

 Existe una belleza que nace del interés de convertirla en producto, del cual emanan cremas, afeites, prendas, objetos con los cuales asumimos un lugar en una jerarquía social. Estrategia para nominar una belleza cuyo valor reside en el sello de distinción que otorga a quien la consume. Una marca exclusiva de un producto, un viaje denominado exótico, una tendencia.


 Como seres sociales, poseemos un rango de  elementos comunes que compartimos para la vida en común. De allí se derivan nociones sobre lo feo y lo bello, lo agradable y lo que repugna. Una educación abierta que desde niños nos señala lo propio y lo extraño, lo bueno y lo malo, lo perfecto y lo defectuoso, la ubicación en un escalafón, los gestos y actitudes para movernos en el escenario social.

A partir de allí, se producen las rupturas, los desvíos, las búsquedas que amplían nuestras percepciones sobre la belleza. Algo que no sé explicar  cómo llega, no lo sé, y permanece por siempre. Tal vez fue un comentario suelto, la confesión de un gusto, una pasión, una lectura, algo que observamos sin querer, un relato que nos descubre  las geografías misteriosas del mundo; ha nacido así una estética que se ha nutrido del mercado persa  en el que reinan el caos y la belleza.


Esas desviaciones, en mi caso, me han conducido a un entramado de relaciones, temas, hechos, objetos a los que considero bellos; en particular, la belleza desperdigada en la cotidianidad de la vida social y que se traduce en las explosiones sonoras, visuales, olfativas, gustativas, táctiles que componen un grupo, una comunidad. Dicho de otra manera: la cultura que por carecer de pergaminos se denomina cultura popular. Otro camino es el del arte, tan rico y variado en sus expresiones y que nos permite disfrutar  a Frida khalo, a Botero, A Monet, a Jacanamijoy, a regocijarnos con el cine, el teatro y la música- siempre presente en nuestras vidas-, a sorprendernos con el ingenio y el arte de los artesanos, a maravillarnos ante el recurso infinito de la palabra escrita y hablada, a extasiarnos con un atardecer, con el cauce sereno de una quebrada.

Avanza un bus de transporte intermunicipal por carreteras solitarias y al voltear en un recodo del camino, aparece ella.  La casita a la vera del camino, humilde, con un jardín esplendoroso, lleno de flores y plantas que la hacen digna de un cuadro de Monet. Mas adelante, el monte pleno, lleno de verdor, como si fuera un cuadro de Jacanamijoy. 


La belleza está en nuestras cabezas, se forma con las múltiples interacciones sociales, está en la raíz de la existencia, asume maneras liberadoras y opresivas, cambia con el tiempo, nos causa sensaciones inefables, nos ofrece la posibilidad de creer que es posible un mundo mejor.