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sábado, 26 de febrero de 2022



LO QUE CABE EN UN DICCIONARIO

Se ha popularizado en las redes sociales un listado de "las diez-  las 20, 50- palabras mas hermosas del idioma español". Allí figuran, entre otras: melifluo, sonámbulo, serendipia, etéreo, arrebol, iridiscencia, epifanía. No se nos cuenta qué criterio se ha adoptado para escogerlas y supongo que existen muchas posibilidades: por su contenido, por su sonoridad, por su procedencia. En fin.

Para conocer el significado de algunas de las  palabras que mencioné, tuvimos que acudir al diccionario, recurso indispensable en estos y otros casos. Así que afirmo que una de las palabras mas bellas de nuestro idioma es "diccionario". 



Mamen Horno escribió en Letras Libres un artículo, "Los diccionarios como lugar de encuentro: un homenaje a Manuel Seco". Allí nos cuenta que Manuel Seco, lexicógrafo y autor de "El diccionario del español actual" y "El diccionario de dudas y  dificultades del idioma español", falleció el pasado diciembre de 2021. Fue Manuel Seco un académico e investigador cuyo trabajo ha alcanzado relevancia para la comprensión , desarrollo y perspectivas de nuestro idioma.

Horno cuestiona la idea de que la función de los diccionarios sea la de certificar la existencia de las palabras. Quienes autentican el idioma son los hablantes y los cambios lingüísticos obedecen a razones de índole social, cultural, económica, política. Entonces, ¿para qué sirven los diccionarios? se pregunta  Horno. La respuesta no es única: la precisión:

Las palabras en el cerebro de los hablantes tienden a tener límites difusos. Sin embargo, cuando uno necesita transmitir algo importante, debe hacerlo con el rigor y la minuciosidad del cirujano. No Importa que se trate de una receta de cocina, una noticia económica, un pensamiento político o la descripción de un paisaje.



Y remata:

Con todo, la función que a mí más me seduce de los diccionarios es la de servir  de lugar de encuentro. Si todos los libros me permiten viajar a lugares y tiempos distantes, los diccionarios son las claves que nos permiten entendernos con el otro. Palabras que no usamos en nuestra variedad o acepciones desconocidas de las palabras que usamos son la llave para entender textos escritos fuera de mis pequeñas fronteras cotidianas.

Abrir un diccionario es descubrir el tesoro de los piratas, lleno de esmeraldas de significados, diamantes de giros y sentidos nuevos. Cuando hablemos de enriquecer nuestro idioma, pensemos en la fuerza que habita en un diccionario. Allí se guardan las etimologías de nuestro léxico, se desglosan las sutilezas de la fonética, la morfología, la semántica y la sintaxis, se muestran las relaciones de nuestra lengua con otras y se nos abre un camino largo para descubrir el glosario gigantesco que hace del español una lengua rica y diversa.



 

sábado, 19 de febrero de 2022


 ACARICIAR EL OÍDO

Las fórmulas mas efectivas para estimular el cerebro son sencillas y solo requieren de nuestra atención: un abrazo amoroso desencadena sensaciones indescriptibles capaces de llevarnos al éxtasis; el encuentro con el paisaje sobrio o exuberante nos aporta dosis justas de equilibrio mental y corporal; y el que quiero exaltar hoy, dicho por Irene Vallejo en charla con Juan Luis Cebrián: ACARICIAR EL OÍDO.

La palabra es el viento que desencadena la tormenta, el aire fresco que baja de la montaña, la quebrada acariciadora. Alguien musita una palabra y una cascada de emociones aflora plena.  Muchas veces las palabras son bofetada artera, puñalada trapera. El mensaje violento destroza  la armonía y los discursos hegemónicos abren paso a la muerte. 


"No es la palabra sino el oído el que empieza la conversación, dijo alguien. Escuchar es requisito ineludible para propiciar la belleza de palabras enlazadas que transforman nuestras vidas. Alguien enuncia un mensaje y un oído presto abre la puerta por la cual penetran las sensaciones mas formidables. El oído es el camino de la imaginación, el sendero que conduce al reino de la creación.

El regalo mas hermoso y sencillo que se puede dar a un niño consiste en acariciar la lámpara de los relatos infantiles-clásicos y modernos-, en relatar el sinfín de historias tejidas a lo largo del tiempo por mujeres y hombres, en describir las aventuras cotidianas en las que las proezas de seres comunes dan pie para soñar y sentir al calor del espacio hogareño.


Nada mas gratificante que un encuentro en el que los relatos se suceden uno a otro, adobados por la amistad, una bebida caliente o espirituosa, un plato de comida y el encanto de saber que nada mejor en la vida que la comunión otorgada por el tejido de relatos que acarician nuestros oídos.

Acariciar el oído es ejercicio vital, propio de seres ansiosos de libar el néctar de las emociones que producen el sinfín de historias viajeras.     

sábado, 12 de febrero de 2022


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LA VOZ

Es la voz. Inconfundible. llena de secretos mensajes.Con tonalidades variadas, cada una, como senderos de luz. Es la voz que nos identifica, marca indeleble por la cual nos reconocen y juzgan. No hace falta la presencia del otro para medir los grados de complacencia o ira, de alegría o frustración por medio de la voz.

Empiezas a conversar y percibes cierto malestar, un tono en vibrato alterado, cierta resistencia identificable por las ondas acústicas que transportan un reclamo. Otras veces, la emoción emite ondas sonoras cargadas de optimismo y alegría.

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No siempre es posible identificar las verdaderas intenciones del mensaje por medio de la voz. Se miente y el receptor es atrapado por el discurso con máscara, el enunciado cuya sustancia oculta está llena de veneno.

En las relaciones sociales, las jerarquías determinan los tonos, los ritmos, las pausas de los hablantes. Muchas veces hemos presenciado la orden brusca, el rechazo brutal de parte de un jefe, de un superior. La respuesta, tímida y conformista. A veces mejor el silencio.

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A mí me fascina la sintonía que produce chispas cuando dos se entienden y disfrutan el encuentro.  Dos en trance de seducción, las voces alteradas, el ritmo cardíaco volado, las palabras que se encadenan sin dificultad, una sensación que recorre el cuerpo, lo acalora, lo excita. Dos que dialogan sintonizados, fluyen las palabras como manantial y la mente navega sin temor a un tsunami verbal.

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Y qué decir de los encuentros eróticos, que requieren de palabras acaloradas, obscenas, caudal de groserías cuyos sentidos aceleran el fuego de la concupiscencia. Y no digo nada de los gemidos, tan motivantes.

La voz es guía, acicate para las causas nobles e infames. Discursos nobles, viles son el combustible de revoluciones, levantamientos. El grito que sobresale entre la multitud prepara el terreno para la agitación. En los púlpitos es la voz la orientadora de la fe. 

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sábado, 22 de enero de 2022

 



APETITO POR EL MAÑANA

Qué vívida se me aparece hoy la imagen de un hombre dueño de una pequeña finca, dos hectáreas, sin familia y a quien solía ver cuando caminaba  de muchacho por caminos rurales de mi pueblo. Sentado frente a su casa construida en bahareque y teja de zinc, la mirada puesta en el camino y la radio a su lado, me hacía un gesto con su mano cuando lo saludaba.  ¿Qué pensamientos acompañaban a ese ser solitario en el transcurso de los días? ¿habría aprendido a domeñar la ansiedad presente en el destino humano? ¿Qué pensaría de la muerte, cómo soportaba las enfermedades? Nunca intenté hablar con él, y siempre me acompañó su figura  inseparable del paisaje del lugar. 

Rememoro este hecho a medida que leo un artículo en El País:

-Mi amigo Gonzalo se había quedado sin existencias en el mesón y me había mandado al Híper Usera a hacerme con seis pistolas. Era ya tarde, solo quedaban dos barras, y otra más pequeña. Dos y media. En la cola del súper me precedían una señora latinoamericana y su hijo, que iba disfrazado de algo espantoso con ocasión de Halloween. La mujer estaba dejando los yogures en la cinta de la caja sin prestar demasiada atención al niño, que, con las manos cargadas de dulces y un gesto muy serio, le explicaba a su madre: “Mamá, tengo ganas de que lleguen ya la Navidad y los Reyes”(Entretiempo, Aurora Nacarino). 


Y   anota:

Hay revelaciones que una no espera que la golpeen mientras hace la compra. Así que me volví y lo miré con una sonrisa, más bien una risa, que censuró mi mascarilla. Era viernes por la noche, comenzaba un puente que sería chorreante, pero surtido de chocolates y chucherías. Sin embargo, aquel chico ya aguardaba con impaciencia la próxima fiesta. Y ese apetito por el mañana, cuando todavía no se han consumido las golosinas de hoy, condensa el espíritu de una época. De la nuestra. 


Lejanos los tiempos de ritmos pausados, de calma permanente. Aquel hombre silencioso parece salido de una historia primitiva, ajeno a las dinámicas actuales, en las que la velocidad, la prisa, el afán son la medida de nuestra existencia. Vivimos, nos dice el filósofo corenao Biung Chul Han en el mundo de las no cosas. Hoy la información ha suplantado a los objetos que dotaban de sentido nuestra manera de apropiarnos de la realidad. Los gadgets contemporáneos constituyen el vehículo para navegar en la virtualidad y replantear las relaciones personales de los individuos. La existencia se asume como un vivir el entretiempo, nos dice Nacarino: 

El otoño es apenas la antesala de una Navidad que, llegando antes cada año, nos parece que siempre se retrasa demasiado. Así, los pequeños la convocan llegando Halloween, como aquel del Híper Usera; y los adultos aun más temprano, bien pertrechados de Lotería del Niño recién despedido septiembre. Hace un mes que papá me urge a que compremos decoración navideña y, en su eterno retorno, Twitter discute de nuevo si es o no pronto para que las grandes ciudades hayan colgado las luces. También yo me confieso: hace dos fines de semana que desayuno panettone(Aurora Nacarino, El País).


Un ejercicio de resistencia consiste en palpar, sentir y gozar- y sufrir- el ahora. En desprendernos de la ansiedad que nos causa lo que viene. Tarea por demás difícil, que exige desprenderse de condicionamientos adquiridos por medio de aparatos cuya función es, ni mas ni menos, que separarnos de la realidad y arrojarnos al foso de mundos virtuales determinados por el consumo.

Caminar a ritmo lento, conversar, meditar, apagar el celular.


sábado, 15 de enero de 2022




CARLOS DÍAZ PADILLA

 Sin la cercanía e influencia de personas con quienes compartimos  amistad y afectos en la infancia y la juventud  no seríamos nada. Mi vida ha estado marcada por personajes de quienes recibí las llaves de la curiosidad, la alegría y ese afán incansable por comprender el mundo. Una de ellas, Carlos Díaz Padilla.      

Fue en mis años finales de colegio cuando lo conocí, en un periodo entrañable de mi vida: años setenta. En aquel entonces, Guaduas vivía bajo la égida de Armando Rico Avendaño, gamonal liberal de cuyo poder solo escapaba el aire. Era él quien determinaba el destino y la vida del pueblo, en un momento largo de hegemonía del partido liberal. Carlos Díaz, abogado de profesión, era el antagonista en esta novela de infortunios y caciques. De ironía fina, con el acento costeño y la palabra afilada, ejerció influencia en un grupo de jóvenes contrarios al unanimismo de la época. 


Su casa era el centro de encuentros en los que se debatían temas de actualidad, bajo la mirada benévola de doña Mery, su esposa, siempre amable y  lista a desplegar sus relatos repletos de historias coloridas. Toda una generación de guadueros recibió el diploma de espíritu crítico de las manos de un hombre que nos enseñó a leer a autores fundamentales de la época, en especial de los clásicos del pensamiento socialista. En mi caso, su mayor legado me lo dio el amor que profesaba por la literatura, gracias a la cual leí a tantos autores de hondo impacto en mi vida. 

Conversar con Carlos Díaz era como montar en una nave sin rumbo fijo. Practicaba la hipertextualidad afectiva, que le permitía navegar  de una isla a otra, siempre con la erudición y el apunte certero, irónico. Me atrevo a pensar que él era una suerte de Melquíades sedentario que cada semana nos descubría las novedades del mundo exterior y nos transportaba a realidades nuevas, provocativas. 


Confieso que el  mejor aporte lo recibí de su gusto por la vida, su pasión por la música, su fascinación por la belleza y el inagotable amor por Mery y sus hijos.  Conversábamos en una ocasión cuando sonó en la radio un vallenato, creo de Alejo Durán; interrumpió la charla y tarareó la canción con los ojos cerrados, tal vez rememorando a su tierra natal. 

Muchas veces compartí con ellos almuerzo y tinto y en cierta ocasión terminé siendo su auxiliar , cuestión que hacía con tal de no perderme sus historias y apuntes sobre el gran libro de la historia universal. 


Carlos Díaz es un personaje oculto de Cien Años de Soledad. Lo imagino conversando con José Arcadio Buendía, debajo del palo de mango, con un vaso de jugo de tamarindo en la mano, descubriendo la redondez de la tierra , urdiendo aventuras y soñando con desfacer entuertos en compañía  de don Quijote de la Mancha.


sábado, 8 de enero de 2022




LA DISTANCIA ENTRE LOS DOS

 Una de las mejores maneras de saber que ya entramos en una etapa de la vida asociada con el invierno consiste en interactuar un rato con jóvenes. Tiempo suficiente para descubrir las enormes distancias que nos separan de las nuevas generaciones. 

En mi caso, confieso que he pasado muchas vergüenzas, sofocos y malestares por pretender posar de actual. Ahora que ha pasado diciembre y apenas se escuchan los últimos ecos de las canciones navideñas, nada mejor que repasar los mensajes de pastor López y compañía. "La porra caimanera", de Policarpo Calle, dice: Ojo con la porra/ mujeres vaciladoras/ yo tengo una porra de matacaimán/...es una porra de puro guayacán/y el que quiera problemas/ yo se la castigo/ con la porra caimanera/ y si me vacila una cienaguera/ yo se la castigo con mi porra caimanera.


Bueno,  me imagino a un tipo con un garrote en una fiesta, dando palazos a diestra y siniestra, cual talibán furioso en una escuela de jovencitas. Los asados, otrora motivo de encuentro y solaz han perdido un poco de lustre pues hoy muchos jóvenes- y no tan jóvenes-  rechazan la carne, así que cuando invite a un evento de esta clase, tenga en cuenta a: los veganos, los vegetarianos, los lactoovovegetarianos, ovovegetarianos, pescovegetarianos, flexiterianos, pollovegetarianos,  los que no consumen gluten, los que consumen frutas, preferiblemente amarillas o rojas. Así que preferible dedicarse a mirar arreboles.

En materia erótica, los sinsabores no tienen límite: un piropo, visto antaño como una manifestación elegante de seducción es considerado acoso sexual; los chistes que tanto nos hacían reír son hogaño formas sexistas, racistas, homófobas y despreciables. Y si los homosexuales constituían el hazmerreír de toda reunión, hoy, con justicia, se respeta la diversidad sexual. Que, ni mas ni menos incluye: gais, lesbianas, bisexuales, transexuales, intersexuales, pansexuales, demisexuales, lithsexuales, autosexuales, antrosexuales, polisexuales, asexuales.


Y qué decir  del baile de pareja que reinó durante tanto tiempo, forma de conquista en la que el hombre era el conductor y la mujer la que seguía el paso, en un cortejo de macho vanidoso. Hoy, la pista es de todos, nadie se acompleja por los pasos que ejecuta y da lo mismo integrarse en un grupo de mujeres y hombres, bailar solo o con otros del mismo sexo. 

En materia de pasatiempos, avemaría: Tik Tok, Instagram, facebok, influencers constituyen los referentes comunicativos de los jóvenes, terreno virgen para quienes peinamos canas. La conversación está mediada por los celulares y la virtualidad constituye el espacio idóneo para el face to face. Las conexiones de amistad, eróticas y amorosas cuentan con plataformas eficaces gracias a los algoritmos que todo lo saben.


Yo celebro las actitudes críticas de los jóvenes en relación con valores, costumbres, creencias consideradas incólumes y puestas en cuestión en la actualidad. La preocupación ambiental, el reconocimiento de las diferencias, la puesta en cuestión de ideologías patriarcales son, a todas luces, un avance en el reconocimiento de los  derechos, no solo humanos, pues los animales y el medio también tienen derechos. Así que solo nos queda reconocer la complejidad del mundo cambiante, los tremores inevitables ante el derrumbe de referentes tradicionales  y la constatación de que nada permanece para siempre.

Me miro y me veo como un ser prehistórico, antediluviano, perdido en una  selva virtual, incapaz de balbucir sonidos ante la avalancha de cambios que me dejan sin aliento. Intento sonreír y descubro que hasta los motivos de la risa han cambiado, por lo que me cubro con mi mano para evitar malentendidos y censuras. 



 Escucho la porra caimanera y me emociona el ritmo contagioso del porro, su cadencia, tan invitadora para bailar y pienso que en vez de una porra el hombre de la canción debería regalarles a las mujeres un ramo de flores.

Perdón, ya no se regalan flores. 


viernes, 31 de diciembre de 2021





DESEOS PARA EL 2022

La llegada de un nuevo año nos llena el corazón de esperanzas, nos ilusiona con ver nuestros o sueños hechos realidad, así que enumeraré mis deseos para un año que se anuncia incierto:

Un parque ecológico para Guaduas, proyecto que se esbozó y no se cumplió.

Ver el Centro Histórico de Guaduas restaurado: el convento de La Soledad, la Casa Murillo Toro,   la calle4- Camellón Real- reempedrada o pavimentada, la restauración de las casas que amenazan ruina, las aceras uniformes, organización del comercio informal, control al crecimiento incontrolable de palomas en la plaza de la Constitución. Si de verdad queremos que Guaduas sea un pueblo patrimonio, es urgente la recuperación del centro histórico.

Un plan de ordenamiento territorial que preserve zonas amplias del sector rural para la agricultura, la ganadería y las reservas naturales. 

Una política municipal que le ofrezca a la educación rural un proyecto para instalar y fortalecer la conexión a internet, aunado a un programa de formación docente que le apueste a un currículo pensado para ofrecer educación pertinente, con bibliotecas dotadas de libros diversos, material educativo, intercambios con escolares de la zona urbana, salidas culturales a diversos lugares de la región. 

Un parque infantil digno de una población numerosa que no cuenta con espacios  para la recreación.

Una verdadera política cultural que estimule la diversidad cultural, dé espacio a las culturas juveniles, integre a la población migrante de Venezuela, tenga una oferta de talleres, conferencias, seminarios,  ofrezca formación en nuevas tecnologías, propicie la integración de  jóvenes en proceso de formación técnica y universitaria, estimule la creación de medios virtuales y físicos para divulgar la voz de los estudiantes de educción técnica, tecnológica y profesional de Guaduas.

Ver el inicio de la construcción de la sede de la administración municipal para que se le devuelva  a la universidad su espacio.  y por supuesto, una estrategia para ofrecer con autonomía formación técnica y universitaria de calidad.

Un aumento significativo de personas que apoyen el plan Padrino de la Fundación Antonio Romero Guzmán.


El plan maestro de alcantarillado, una tarea ineludible para rescatar el río san Francisco. 

Son muchos los deseos, así que formulé algunos. Otros quedaron por fuera. Estoy seguro de que mis lectores completarán este inventario de deseos, cuya única finalidad es la de imaginar a  Guaduas como espacio amoroso, grato, justo.

Aclaro que no estoy en campaña electoral, no tengo pretensiones de aspirar a cargos públicos y solo aspiro a poder caminar en paz por los senderos del valle que nos roba el aliento y nos motiva a compartir la amistad con amigos entrañables.

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