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sábado, 22 de abril de 2023

HISTORIA DE AMOR

 ¿Que le atraía de ese hombre tan ajeno a las locuras y el desenfreno de otros? En la Bogotá de los ochenta, en medio del fragor de los atentados y el miedo a las bombas, ella, María Fernanda Ramírez, filósofa egresada de la Universidad Nacional de Colombia, partidaria del amor libre, fumadora de mariguana, rebelde total, suspiraba por Egidio Zapata, natural de Santa Marta, conservador de tiempo completo,  de habla pausada y de pocas sonrisas. 

A María Fernanda-  Mafe-, le encantaban los actos irreverentes, las posturas radicales: desafiar a la policía en una manifestación, sentarse en un café repleto de hombres, coquetear con varios, besarse con un recién conocido, bañarse desnuda, cuestionar a sus maestros y fumarse un porro en medio de una fiesta familiar. Egidio, tan medido, tan bien puesto, adoraba las corbatas, los trajes de paño, iba a misa los domingos y su aventura mayor consistía en ir los diciembres a visitar a su mamá en Pescadito.


Cuando Mafe conoció a Egidio en una fiesta, la sorprendió ese hombre de gestos y actos tan mesurados. Por supuesto, se rio de él, le tomó el pelo e intentó amacizarlo mientras bailaban un vallenato, él, tan pésimo bailarín, ella, tan diestra; cómo era posible, pensaba, que todo un costeño fuera tan inútil en actos tan sencillos y esenciales en la vida. Ni modo.

Un día terminaron en un motel. Fue, en realidad, un secuestro, una detención ilegal. Ella, tan curtida en las artes amatorias; él, torpe, asustadizo, nada comparable con los homo eroticus tan desparpajados y libres en la cama. La conmovió su ternura, su timidez, su ausencia de vanidad. 


Un día, Egidio decidió regresar a su tierra. Añoraba las olas del mar, el jugo de tamarindo y los vecinos de Pescadito. Mafe, rabiosa, lo insultó. Se rio de sus ropas, de sus silencios, de su incompetencia en la cama. "Un inútil sin mas gloria que mirar como un pendejo lo que pasa a su alrededor". 

Enamorarse, pensaba Mafe muchos años después, consiste en sentir lo que existe mas allá de lo evidente, aquello que trasciende el marco de la normalidad, un encantamiento que nos descubre la belleza presente en cada ser humano. La verdadera belleza.

sábado, 15 de abril de 2023


EMILY DICKINSON:  RECREAR LA BELLEZA DEL MUNDO

En el pequeño espacio de su casa  rodeada de jardines, una mujer, Emily Dickinson,  fue capaz de elaborar la poesía mas sensible y bella de la literatura norteamericana. Nunca viajó al exterior, fueron muy pocos sus recorridos a lugares cercanos y su relación con otras personas se reducía a su familia y a unos pocos amigos. Sus poemas establecen un nexo entre el universo y las emociones, transitan por lo divino y lo humano y escarban hondo en las preguntas esenciales. Ella recreó la belleza del mundo con su libreta bordada, sus trazos ligeros y la mirada que penetra mas allá de lo evidente. Ella recreó la belleza del mundo.


Cuando la divisé, ¡tan tímida!/ tan linda, tan avergonzada/ ¡Tan escondida entre sus hojas/ porque nadie la hallara!

¡tan sin aliento hasta que junto a ella/pasé! Tan indefensa cuando/me volví y la arranqué- luchaba, enrojecía/De su simple querencia!

Por quién le robé al huerto,/por quién traicioné al valle,/muchos sin duda preguntarán./ Pero yo nunca contaré.

Tenía la manía de armar sus libros tejidos. y ella misma los ilustraba, allá en su casa refugio. ¿Cómo logró dotar su poesía de la trascendencia y lo cósmico?


Para ser reverentes ante los simples días/que nos traen las estaciones,/ es suficiente recordar que pueden/restar- de ti, de mí- la nadería /que se llama mortalidad.

Escribe Aitana palomar en National Geographic: "Su obra denota una extraordinaria capacidad para observar el mundo a su alrededor, desde el sutil zumbido de una abeja hasta el carácter inapelable de la muerte".

Algunos guardan el domingo yendo/ a las iglesias. Yo lo guardo en casa,/ con un gorrión como corista/ y un huerto como cúpula.

Ellos se visten de sobrepellíz,/ yo con mis alas. Y en lugar de reiques/ de campana que llamen a los templos,/ nuestro pequeño sacristán gorjea.

Y Dios- notable clérigo- predica/ y su sermón no es largo./ Así, en vez de ir al cielo cuando muera/ voy desde ahora al cielo.

Camino por las montañas imponentes de Guaduas, el sol primoroso, los bosques perfumados. Me detengo y me parece observar una figura, vestida de blanco, acariciando unas flores.  Es ella. Me sonríe y luego desaparece. 


sábado, 8 de abril de 2023


 EMOCIONES Y NOMBRES

¿Las palabras expresan la complejidad presente en, por ejemplo, las emociones? ¿Existe una relación única entre las emociones y los conceptos? ¿Son universales los conceptos para definir las emociones?  "los noruegos cuentan con el famoso nombre propio de utepils -que literalmente significa "tomar cerveza al aire libre- para designar deseo tan particular en verano; en mandarín yu´ yi es el anhelo de volver a sentir con la intensidad de un niño; en polaco, jouska es el tipo de conversación hipotética y compulsiva que tiene lugar en nuestra mente; en alemán, zielschmerz designa el miedo a conseguir lo que uno busca" (Mariano Sigman, el poder de las palabras, Debate).

Significa lo anterior que las palabras poseen, por una parte, el poder de expresar situaciones nuevas; por otra, las palabras encasillan y limitan la complejidad presente en todos los ámbitos de la vida. "Es lo que sucede con la palabra amor , a la que solemos recurrir para expresar sentimientos de lo más diversos, como el vínculo que nos une a un hijo, a un amigo o a una pareja y dentro de las relaciones de pareja, podemos emplearla  incluso para referirnos al sentimiento fogoso de los primeros días como al cariño sereno que se construye durante años de vida compartida"(Sigman).


Si las emociones son "una experiencia mental", entonces el espectro de las emociones supera la categorización presente en las palabras. ¿Qué emociones nuevas descubrimos asumiendo esta idea? A veces, estamos realizando alguna actividad placentera y sentimos unos deseos irrefrenables de orinar. El cuerpo se estremece ante el deseo de continuar la actividad o ir al baño. 

¿Cómo llamar a esa emoción que nos genera el deseo de llorar y reír a la vez? ¿A la rabia incontenible ante un triunfo?  A veces deseamos irnos de una reunión, un encuentro y  a la vez, no nos queremos ir. Cuando se aproxima el viajero a su tierra natal, se sienten emociones diversas que piden a gritos un nombre. 

Al catálogo limitado y ajado por la costumbre de los nombres de las emociones, vale la pena desarrollar uno, mas complejo, interesante y atractivo, asumiendo que la experiencia humana, lejos de estar compartimentalizada, es tan rica como la selva.

sábado, 25 de marzo de 2023


KITSUGI O EL ARTE DE REPARAR LAS CICATRICES 

 Compras la vajilla que te ha parecido bella, la de diseño de plantas y aves de Colombia. La pones en el lugar mas seguro de la alacena o la exhibes en el estante visible desde cualquier lugar de la cocina. Te reúnes con tus amigos y sirves las viandas en esos platos y tazas para deleite de los invitados. Un día- siempre sucede así-, estás de prisa, a preparar el desayuno, alistar el traje del día, vestir a los chicos, organizar su lonchera, responder varias llamadas; un día cualquiera, coges un plato que se escurre de tus manos y va a parar al piso. Otro día, en una reunión alguien pone una taza en el piso- la charla amena, la frescura del encuentro y otro- ¿dónde está el baño?- golpea sin querer la taza. Miras a la alacena y ves con tristeza que poco a poco han ido disminuyendo los objetos de la vajilla que cuidabas con tanto amor. Los restos van a parar a la cesta de basura. Tal vez haya que comprar otra, tal vez.

O no. Hacer lo que se le ocurrió a Ashikaga Yoshimasa, hace varios siglos: un día se le rompió una cerámica y la envió a China a reparar; inconforme con el resultado, reunió a varios artesanos, quienes usaron un barniz espolvoreado en oro, lo que hacía visibles los encajes. El objeto se recuperó y adquirió una nueva cualidad: "en lugar de disimular las líneas de rotura, las piezas tratadas con este método exhiben las heridas de su pasado, con lo que adquieren una nueva vida... Así que esta técnica se ha convertido en una potente metáfora de la importancia de la resistencia y del amor propio frente a las adversidades"(Kintsugi, la belleza de las cicatrices de la vida, Marta Rebón, Letras Libres).


Mantenemos una relación fría y utilitaria con los objetos que nos sirven. Al fin y al cabo, son objetos inertes. O eso creemos. Cada objeto, cada pieza de nuestro inventario personal está hecho de partículas, átomos del universo. Sería valioso pensar, que, igual que un ser vivo que nos abandona, ese objeto merece nuestro reconocimiento y afecto. 

Somos, de alguna manera, iguales a los objetos que nos sirven. Llenos de huellas que señalan el paso del tiempo, fracturas, marcas del ritmo incesante de la vida. Igual que un vaso,  nos rompemos, nos fracturamos y  nos recomponemos. 

"Todo tiene una grieta y por ahí entra la luz", escribió alguien.

sábado, 18 de marzo de 2023



ROMPIENDO MOLDES

 ¿Existe un único significado para los conceptos  "pasado, presente y futuro"? Cada persona los utiliza de manera espontánea, y pareciera que significan lo mismo para todos. Juliana Leone, Mariano Sardón y Mariano Sigma realizaron un experimento: los participantes representaban los tres conceptos con círculos y "algunos piensan que el presente es ínfimo y la hoja (y por tanto su mente) está poblada de pasado y futuro mientras que para otros el pasado y el futuro son círculos ínfimos, que orbitan, o en ocasiones se encuentran contenidos en el presente"(El poder de las palabras, Mariano Sigman). 

El espacio y el tiempo son dos nociones conectadas: cuando hablamos de pasado miramos atrás; para hablar de futuro miramos adelante. El pasado sucedió, está atrás; el futuro está adelante, por llegar. Sin embargo, "al hablar de futuro, los aymaras acompañan sus palabras con un brazo extendido hacia atrás. Cuanto mas lejano es el futuro al que se refieren, mas pronunciado resulta el gesto hacia atrás. En cambio, cuando hablan del pasado, extienden su brazo hacia el frente". Para Sigman, "el vínculo del tiempo y el espacio es una convención cultural forjada en el lenguaje...El lenguaje condiciona nuestra manera de pensar, desde las ideas mas abstractas hasta decisiones en apariencia irrelevantes".


El lenguaje es el vehículo que nos permite ser en el mundo. Gracias a este portentoso don, los seres humanos transformamos la realidad, establecemos los referentes que hacen posible el control de la naturaleza y de la sociedad, producimos las mas bellas expresiones artísticas y establecemos puentes para la comunicación. A la vez, el lenguaje es camisa de fuerza, imposición que castiga, molde rígido que comprime la diversidad y la complejidad de la vida. 

Una práctica útil para movernos en la vida consiste en resignificar los conceptos que nos mueven. Eso que llamamos tristeza se puede replantear para otorgarle nuevos campos de experiencia gracias a los cuales podemos sobrepasar el malestar. Entrever nuevas perspectivas frente a la ira, el odio, los celos. 

Igual que renovar el jardín.

sábado, 11 de marzo de 2023


 MAESTROS INOLVIDABLES

Don Leovigildo era un hombre descomunal, de traje de paño, chaleco y un andar de magistrado romano, allá en la Normal de Varones, localizada en el barrio Villa hermosa de Medellín, en los años sesenta del siglo pasado. Tenía, asumo, mas de sesenta años y cuando entraba al salón de clases se producía un silencio, no de miedo, de respeto. Extendía sobre el tablero un mapa y empezaba una travesía de lugares, personajes, batallas, acontecimientos diversos, anécdotas curiosas. A mí me aterraban sus exámenes, frente a un mapa que en ese momento se convertía en una espada de Damocles. De él adquirí una curiosidad enorme por países y regiones distantes, donde los camellos abrevan su sed de manera pausada, los hombres viven mas tiempo en sus caballos que a pie, las amazonas valientes derrotan a ejércitos de hombres,  las mujeres bailan la danza del vientre, las llantas  estallan debido al frío glaciar y   mujeres y hombres construyen su cotidianidad al ritmo de creencias diversas. 


Muchos años después, frente al pelotón de estudiantes del Colegio Miguel Samper, conocí a un personaje a todas luces raro: vestía siempre de corbata, esbelto como una palmera de Santa Marta, dueño de un verbo digno de elogio, caballeroso y risueño: el profesor de sociales, Toño Hernández. Cuánto aprendieron de geografía los estudiantes samperinos, cuántos relatos desgranó ante su audiencia de chicas y chicos deslumbrados por la magia del relato de hechos, fenómenos y personajes. 

La geografía, esa ciencia tan bella, integradora de conocimientos diversos fue, en manos de estos dos maestros, una suerte de relato de "Las Mil y Una Noches". De la palabra, los gestos y el entusiasmo de Leo y Toño partieron la curiosidad por indagar y conocer lugares de nuestro país y del mundo. Hoy, relegada a disciplina sin valor, la geografía nos recuerda que todo acontecimiento humano, grande o pequeño, sucede en un espacio y que las proyecciones humanas dependen siempre de las condiciones del planeta que habitamos.


En un mundo global, con los recursos infinitos de la red, la geografía debería ser como un delicioso helado de vainilla, provocativo, tentador. Toño y Leovigildo, con los recursos de su época, fueron Marco Polos  que convirtieron sus clases en relatos fascinantes, provocativos. 

sábado, 4 de marzo de 2023




CAMINAR

 "Un día mi abuela ya no pudo andar.

Ese día murió. .."

Este es el  comienzo del libro "Caminar. Las ventajas de descubrir el mundo a pie".  Se inicia así una recorrido  en el que Erling Kagge reflexiona sobre el acto de caminar: "poner un pie delante del otro es uno de los actos más importantes que realizamos".



Junto a  la imagen de su abuela pone la de su hija de trece meses, Solveig: "mientras su bisabuela se encogía despacio y adoptaba una posición fetal, Solveig sintió que había llegado  la hora de aprender a andar... puede que me equivoque, pero cuando veo a un niño aprender a andar, estoy seguro de que la satisfacción de descubrir y de controlar es la fuerza más poderosa que existe...Explorar no es algo que empecemos a hacer, sino que es algo que dejamos de hacer".

Para Cagge, "el  bipedismo, caminar sobre dos piernas, sentó las bases de lo que somos hoy". Gracias al acto de andar, los Homo Sapiens se distribuyeron por todos los continentes y poblaron la tierra, dando origen a una nueva especie con un desarrollo cerebral extraordinario: "primero caminamos, más adelante aprendimos a encender el fuego y a cocinar los alimentos, y después desarrollamos el lenguaje".



¿Qué nos brinda caminar para nuestras vidas? "Cuando camino, todo se mueve mas despacio, da la impresión de que el mundo es mas blando, y por un breve lapso de tiempo, no vivo para las ocupaciones diarias como recoger la casa, las reuniones de trabajo y la lectura de manuscritos". Caminar significa "prolongar los instantes".

Estos comentarios son apenas el abrebocas de un viaje por  el mundo fascinante de caminar. Testimonios personales, anécdotas,  reflexiones filosóficas sorprendentes forman parte de la visión de Kagge. 


Andrew Bastawrous

No puedo terminar esta breve reseña sin compartir la historia de Andrew Bastawrous, oftalmólogo, contada en el libro, quien "viaja por el este de África, con sus consulta médica en un camión, de pueblo en pueblo, para ayudar...Una tarde cuando Andrew y sus colegas iban a dar por finalizada una larga jornada en el campo de Keny, llegó María, una mujer ciega de treinta y cinco años, llevando en brazos su bebé de seis meses. Resultaba evidente que la madre era ciega, no se veía en sus ojos, sino en su manera de andar. Se trata de una forma particular de caminar que emplea la gente cuando se encuentra en un entorno nuevo y utiliza todos sus sentidos para avanzar sin peligro".



María había escuchado que ese día la consulta estaría cerca de donde ella vivía. "María nunca había cruzado una carretera con coches...no solo podía oír los camiones , los coches y las motos que pasaban lanzados a su alrededor, también sentía la presión del aire. Se detuvo un rato, a la espera de que alguien se acercara a ayudarla, pero nadie acudió... María decidió cruzar corriendo cuando hubiera un momento de silencio. Un coche llegó por la derecha cuando casi se encontraba al otro lado, tocó la bocina y ella abrazó con fuerza al bebé, que colgaba de su pecho, y se lanzó hacia adelante. Cuando sintió la hierba bajo los pies, comprendió que habían cruzado y que, por esta vez, los dos estaban a salvo. Las horas siguientes fueron "un caos en el que caminaba, tropezaba, iba a cuatro patas y suplicaba ayuda, hasta que dio con la clínica".

Después de revisar los médicos sus ojos, la operaron de cataratas y a las dos horas podía ver bien. "Nunca había visto a su bebé y se quedó tumbada observando su sonrisa, estudiando cada rasgo y abrazándolo...María estaba deseando volver a casa para ver a sus otros dos hijos y a su marido por primera vez, pero no era capaz de explicar el camino a casa". Un grupo de colegas de Andrew, después de mucho averiguar, la llevaron de regreso a su casa. 

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Al llegar se encontraron con muchos niños jugando en un río. María se quedó mirándolos y preguntó: ¡Cuáles son los míos? De repente los niños vieron a su madre, se levantaron de un salto y corrieron hacia ella: Mientras los abrazaba, María preguntó: -¿Dónde está mi marido? todos miraron a su alrededor y de pronto oyeron a un hombre gritar:-¡María!- Era su esposo. Sus ojos y su manera de caminar destilaban felicidad. Por  primera vez su mujer podía verlo, un pequeño milagro que empezó el día anterior con unos pasos.