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martes, 18 de octubre de 2011


En estos días de invierno, miro fascinado la belleza del otoño en el hemisferio norte, gracias a la magia de las fotografías del Atlantic Monthly newspaper.


Arropado con vestido de hojas, ¡imponente en su soledad!


Pequeños retazos de azul en medio del bosque.



Suave destello de sol a la hora de la cena






¡Qué travesura cruzar el asfalto en otoño!





Delicado lecho de hojas, sendero frondoso. Las manos cogidas, mágico farol de otoño.



¡Tan vanidosos los troncos con sus ropajes de otoño!



Al mirar el fondo del río, la hoja caída se estremece.


sábado, 15 de octubre de 2011


PALABRAS Y SILENCIOS


¿Quién que ame la conversación desdeña el silencio? En los múltiples segmentos en los que la palabra calla, el pensamiento alcanza las más altas cotas de la imaginación. La creación, como proceso dialéctico, bebe de las fuentes que el discurso traza en el escenario social, y descubre zonas desconocidas en el mundo interior, especie de choza acogedora que conecta la diversidad hasta hacerla visible en las múltiples actividades humanas.


¿Quién que ame las palabras ignora el poder de los silencios que acompañan a toda conversación? En El cielo es azul, la tierra blanca, la novela de Hiromi Kawakami, el viejo profesor y Tsukiko, su antigua alumna, establecen una relación amorosa salpicada por largos tramos de silencio. Brechas productivas que sirven al hablante para recomponer estrategias, repensar ideas, desviarse por un momento del curso principal del diálogo o sencillamente dar por terminada una conversación. Una conversación auténtica no le teme a los silencios. Y un buen conversador reclama el derecho a escuchar al otro. Y a ser oído con todo el interés y la curiosidad que demanda la conversación. El monólogo es vanidad, soberbia, miedo a la réplica. Dijo Calvino: No es la voz sino el oído lo que guía la conversación.

La entrevista, ese recurso periodístico tan popular en el mundo contemporáneo, lleva a Rosa Montero, la escritora española a reflexionar sobre este oficio:

la cuestión es pues, romper la coraza, bucear un poco.Se puede intentar esa inmersión por medio de la esgrima, del debate y el enfrentamiento...yo también lo he utilizado, pero creo que me muevo mejor en la vía contraria, en la de la complicidad y la empatía. Y para ello se necesita un requisito esencial:verdadera curiosidad. Verdadero, genuino deseo de saber cómo es el otro. Y aprender a oír sin juzgar, o sin que tus sentimientos afloren en el rostro, aunque luego, naturalmente, ofrezcas tu juicio personal sobre el entrevistado al escribir la entrevista.Ese es el secreto: que el personaje perciba que tú quieres escucharle de verdad.Que te interesa auténticamente.Eso es lo que nos mueve a todos a la locuacidad, porque en el fondo todos queremos ser escuchados y entendidos de ese modo.

Existen momentos memorables en los que un encuentro nos conduce a territorios desconocidos, en los que las palabras exhiben ante nuestros ojos ojos paisajes nuevos, no demesticados. Ese momento se parece a lo que escribió Carl Sandburg sobre la poesía:


La poesía es el diario escrito por una criatura de mar, que vive en la tierra y desea volar.

martes, 4 de octubre de 2011







DE PLAZAS Y PARQUES


Las plazas y los parques han sido lugares de encuentro social, espacios para el diálogo y oportunidad única para exhibir modas, estilos, compartir una bebida y apreciar el flujo incesante de personas que vienen y van. En las poblaciones pequeñas, e incluso en ciudades intermedias, la plaza principal es la pasarela por la cual discurren los personajes de una comedia.

En Guaduas, los jóvenes que se han marchado a la capital, cumplen un ritual ineludible cada vez que regresan a su pueblo-el pueblito-: sentarse en los bares y cafeterías de la Plaza de la Constitución el viernes y el sábado en la noche a beber y conversar con sus amigos.
Cuando viajo a Medellín suelo pasar por el parque de Bolivar a observar los debates encarnizados entre polemistas espontáneos que debaten lo divino y lo humano, sazonados con las intervenciones de los curiosos, muchas de ellas jocosas y mamagallistas. Lugares de citas, reuniones de desempleados, las plazas- y los parques- juegan un papel trascendental en la vida de los colombianos. ¿Quién no se ha puesto cita con un amigo, un o una posible conquista amorosa en estos lugares en los que se viven tantas historias de vida?

Las plazas siguen siendo los lugares donde se manifiesta la inconformidad social. La Plaza de Bolivar de Bogotá es la culminación de marchas de inconformes que expresan su descontento en un sitio donde se manifiestan los poderes del estado. La Plaza de Tahrir en El Cairo fue el epicentro de la protesta en contra de Hosni Mubarak e igual ha sucedido en España y en Marruecos. Por estos días, miles de ciudadanos estadounidenses han realizado manifestaciones en Wall Street contra los banqueros que se han enriquecido sin medida a costa del empobrecimiento de muchos norteamericanos. En tiempos de facebook y de comunicación virtual, estos escenarios mantienen su vigencia política y cultural.

No recuerdo el pueblito caldense- Pensilvania, La Victoria o Samaná- donde cada domingo en la noche se realiza un ritual de familias que desfilan alrededor del parque, en un despiegue sutil de poder, seducción y motivo de comentarios. Facebook de cemento, flores y plantas que dinamiza la vida social de las comunidades y establece senderos invisibles trazados por el continuo transitar de los habitantes del lugar.
Cada vez que viajo a algún lugar, busco la plaza o el parque principal del lugar. Elijo un sitio desde el cual se divise toda la panorámica del sitio. Ante mis ojos se despliega un universo de seres en movimiento, absortas unas en sus pensamientos, otras dialogantes e imagino las historias que se esconden detrás de cada personaje. Una taza de café-tinto- aviva mi cerebro y admiro la diversidad de rostros y cuerpos, los movimientos variados que ejecutan las personas, las risas que al estallar asustan a los pájaros posesionados de las ramas de los árboles. Una sensación placentera invade mi cuerpo, los pensamientos cálidos me arropan y la alegría de vivir se confunde con la brisa que acaricia las flores.

De todos los lugares que componen el espacio público, son los parques y Plazas los más cálidos y convocadores. Océano que acoge el flujo incesante de las vidas, núcleo del cual irradia el rostro cambiante de la sociedad, la plaza es como el haiku de Issa:

A LA SOMBRA DE LOS CEREZOS EN FLOR
PERSONAS DEL TODO EXTRAÑAS
NO HAY YA.

viernes, 30 de septiembre de 2011




UNA CAMINATA POR BUENAVISTA

La brisa ligera recorre sin descanso las laderas que rodean a Guaduas. Son las 6 de la mañana y el sol ya ha aparecido, tibio y tímido, al lado de unas pocas nubes que se esconden en la montaña. Abajo, el poblado. Apenas comienza el ajetreo de todos los días. Pequeñas garzas vuelan en bandadas y un olor a monte sorprende nuestro olfato. Camino por Buenavista, esa zona rural que tiende un camino hacia el cielo. Asciendo sin prisa, y me deleito con el panorama multicolor que ofrece el paisaje de la villa.

Me detengo y contemplo la montaña que se levanta majestuosa a lo lejos- La de Paramillo-, diosa exuberante que lanza bocanadas de aire puro. El frío suave me invade y una ventana se abre a los pensamientos más íntimos, los que nos recuerdan que formamos parte de la naturaleza. A lado y lado del camino, una vegetación en partes frondosa, en otras, apenas potreros. Pasa una moto ruidosa y los pájaros vuelan asustados. El camino es una herida que se ha abierto a la montaña, señal del progreso, disparo certero que atina al corazón del bosque. Escondido, un cauce seco por el que hace muchos años corría un riachuelo discreto, que en invierno retoma el cauce y nos deleita con el sonido refrescante del agua al correr.

!Qué misterios esconde el monte, cómo nos seduce la imponencia de las montañas, cómo nos atrapa el colorido que la naturaleza nos brinda a cada instante! Escucho el ruido de una motosierra y pienso con tristeza que estos parajes están condenados a convertirse en potreros. Miro con pesar el proceso irrefenable que destruye la vegetación de Guaduas. Creo que los seres humanos estamos condenados aarrasar aquello que nos brinda la vida y nos aproxima a la eternidad.

Aspiro el aire fresco de la mañana y me regocijo con la belleza del paisaje. Se me ocurre pensar que las religiones monoteístas -en sus diferentes vertientes -han dejado de lado el respeto y la adoración por la naturaleza- para qué aludir a la vocación del capitalismo por la ganancia inmediata-. Al fin y al cabo, piensan, somos pasajeros en tránsito hacia otro mundo, perfecto y eterno. Qué importa este mundo imperfecto, tan terrenal y tan descompuesto.


A veces me gusta imaginar que en lo más profundo y enmarañado del monte, habitan unos seres generosos cuya única misión consiste en regocijarse con la riqueza y el esplendor de la naturaleza. Su poder radica en saber que la contempación más bella nace del hecho simple de que al ver la flor, nada se interpone entre ella y el que la observa. Cada experiencia es un acto de desprendimiento mental, un ejercico de transformación en el que se fusionan dos objetos. Por eso nos es imposible verlos.

Lo anterior no significa que desprecie el paisaje urbano. Desde lo alto deBuenavista descubro el secreto hilo que une la naturaleza con el mundo que el ser humano construye para su bienestar. No hay escenario más complejo y diverso que el urbano y los cambios sociales se producen allí, en ese artilugio de símbolos provocativos-la ciudad-. Lo que lamento es la ausencia de respeto y cuidado por el paisaje esencial, el que hace posible la vida. De nada sirven los complejos urbanísticos sin agua pura.

Guaduas ha tenido un crecimiento urbanístico amplio, lo que ha determinado que sectores antaño rurales formen ahora parte de la zona urbana. Desde Buena vista se observa el barrio de Los Virreyes, que ocupa un área extensa del municipio, y el barrio La Alborada ha empujado el crecimiento de vivienda hacia el sector noroccidental. Es inevitable la expansión de la vivienda en un municipio con un clima excepcional, a pocas horas de Bogotá. Sólo aspiro a que la montaña de Paramillo se conserve por ser la zona que nos regala el aire puro que respiramos todos los días.


Regreso de nuevo a la villa. Hay bullicio en las calles. Los negocios abren sus puertas. Los niños se dirigen a sus centros escolares. La brisa que me acarició en la loma se ha venido curiosa al pueblo. Un sentimiento de euforia me invade al saber que este planeta móvil todavía conserva-de manera precaria- la savia que hace posible la vida. Al llegar al Camellón Real observo dos canarios sobre las cuerdas de la luz. Pienso que nada mejor que esta visión tan sintética de lo que significa la interacción de lo natural con el ser humano.



SEMANA DE LA CIENCIA Y LA CULTURA SAMPERINA:
A GOZAR CON LA CULTURA


¿Es posible hablar de cultura, humanidades, ciencia en una sociedad que demanda el emprenderismo como la fórmula eficaz para salir del subdesarrollo? ¿Vale la pena dedicar tiempo y esfuerzos a actividades consideradas no rentables-la danza, la música, el teatro,la fotografía, la literatura, el diseño, la pintura? ¿Debe el estado abandonar su responsabilidad con respecto a la enseñanza de las humanidades, asumiendo que esta le corresponde a los padres de familia?
Estas preguntas me asaltaron durante el tiempo que duró la celebración de la SEMANA DE LA CIENCIA Y LA CULTURA SAMPERINA, evento que cumplió 14 años y que dedica una semana a promover eventos artísticos, con el aporte de alcaldía,estudiantes, profesores y padres de familia de la comunidad samperina.

Cada vez que miro las noticias en la televisión, leo revistas y periódicos que nos hablan de la amenaza que se cierne sobre la humanidad ante una inminente recesión económica, pienso que es hora de comenzar a cuestionar el rumbo que los estados pretenden darles a sus políticas públicas, desde la educación hasta los modelos de desarrollo urbano.
Howard Zinn, historiador norteamericano dijo que lo que más le preocupaba en la actualidad era la Obediencia Civil. Pasamos de periodos contestatarios a estados de inmovilidad civil permanente. El discurso de la competitividad ha permeado todos los sectores y nos ha hecho creer que solo nos queda el camino luminoso de la globalización económica y cultural. Poco a poco se acepta sin discusión la validez de la tortura, la represión de cualquier expresión de protesta social y la homogeneización del discurso político. Protestar es un acto mal visto, propio de trogloditas que no comprenden las bondades del capitalismo.

Es en esta perspectiva que destaco la celebración de la semana cultural del colegio Samper. A lo largo del año los chicos y chicas preparan sus performances artísticos, se encarretan con la preparación del desfile de comparsas, los maestros se meten en una organización que abarca desde el preescolar hasta el bachillerato, se gestiona apoyo económico, se divulga a los cuatro vientos y se comparte durante una semana con el público que asiste gustoso a presenciar las exposiciones, a disfrutar de los productos que elaboran los estudiantes de biotecnología, y a gozarse sin medida los actos dedicados al teatro, la danza y la música.

Un aspecto importante de la lucha alternativa de los maestros debe contemplar la defensa y reivindicación de las humanidades en el currículo. Poco a poco se han ido perdiendo las clases de educación artística, y se mira con desprecio la enseñanza de las ciencia sociales. Al fin y al cabo lo que el estado necesita son hordas de jóvenes sin sentido de lo lúdico, sin aprecio por las manifestaciones estéticas, ajenos a la belleza que representa la maravillosa complejidad de las ciencias. Se asume que los chicos deben prepararse desde la infancia para ser los empresarios exitosos que el país requiere.

En un momento del desarrollo humano, en el que han surgido tantas posibilidades expresivas por la magia de las nuevas tecnologías, parece un sinsentido pretender volver a los jóvenes seres insensibles, ajenos a la belleza que nos rodea. En la medida en que se propicien experiencias novedosas-desde las ciencias, la informática, la música, la historia, la literatura- nos aproximamos al haiku de Bashoo: montañas y jardines a una/se van adentrando/hasta la habitación en verano.

Por supuesto que la reflexión sobre el trabajo debe constituir un capítulo importante de los pénsumes escolares, en los que ética juegue un papel preponderante en la formación de los jóvenes. El rechazo a la corrupción, el carácter colaborativo del trabajo, la justicia en las leyes que lo regulan, los derechos de los trabajadores son piezas fundamentales en una educación que contemple el ámbito de las iniciativas privadas y la formación empresarial. En el caso del SENA, su preocupación consiste en formar personas sin el menor sentido crítico, buenos para ajustar tornillos y pésimos en su dimensión social, cultural y política. Políticas de estado al servicio de empresas que contratan mano de obra barata y que se llevan parte del salario del empleado por el hecho de tener el aval para servir de intermediarias en la contratación con las empresas-igualito a las EPS-.

Para aquellos que descreen de estos planteamientos, vale la pena enterarse de lo que ha ocurrido en México y la India con su participación en el conjunto de los países que han puesto a andar sus locomotoras para beneficio de las multinacionales: explotación sin medida de la mano de obra, pérdida de los derechos laborales, deterioro ambiental y un endurecimiento de los códigos penales y la represión. El problema, en esencia, se traduce en que los beneficios del desarrollo económico solo benefician a unos pocos-los mismos de siempre-.


Yo no sé cuánta efectividad alcanza la escuela en la transformación de los chicos, en brindarles experiencias únicas e irrepetibles, en proponer mundos ajenos a la voracidad del sistema. Pienso que en sociedades subdesarrolladas, la escuela propone alternativas valiosas a los niños y jóvenes cuya experiencia -la de su casa, la de su vereda y la su barrio- se ve confrontada por discursos y acciones más solidarias, más respetuosas y con un sentido teleológico.De ahí mi lucha por reivindicar la libertad y el juego, la poesía y la observación, el relato y el algoritmo. Y la ética civil, que considera a los más desvalidos como seres con derechos.

En el mes de septiembre, con un sol esplendoroso, se vive en Guaduas una fiesta de los sentidos, al ritmo acompasado de la música y con un sinfín de expresiones artísticas, en un ambiente alegre y festivo. Asombra la actitud generosa y el gusto por participar de los estudiantes. Estoy seguro de que ellos conservarán el placer por el arte y el deseo de adornar sus vidas con las flores que nos ofrece la imaginación y la creatividad desbocadas.

sábado, 24 de septiembre de 2011






LOS NEOBEBÉS Y EL CAPITALISMO

Tahar Ben Jelloun acaba de publicar en España su novela EL RETORNO, traducida del francés, idioma en el cual escribe. Nacido en Fez, Marruecos, en 1944, viajó a París muy joven y ha vivido casi toda su vida allí. De él recuerdo una novela, LOS NÁUFRAGOS DEL AMOR, la historia del profesor marroquí Larbi Bennya, quien se ha ganado un viaje a Italia (Nápoles). El profesor , que pasa por una crisis matrimonial, descubre un edificio del siglo XIX en el que habita una vieja musulmana y judía, en un ambiente sórdido donde interactúan personajes de mundos marginales.

En la entrevista que le hace Babelia, a propósito de su novela El retorno, dice Ben Jelloun: Hay que hacer una Marcha Verde contra la corrupción, hay que cambiar las mentalidades y eso no lo pueden hacer de un plumazo ni el rey ni nadie.Habría que empezar por la escuela. Pido para Marruecos una pedagogía que haga socialmente repugnante la corrupción, que se diga que del mismo modo que no se puede robar, mentir o matar, no se puede corromper o ser corrompido. Y SI NO SE EMPIEZA CON LOS NIÑOS, NO HAY NADA QUÉ HACER (Destaco en mayúsculas esta frase).

Marruecos, el país de la leche de almendra y el agua de rosas, vive un proceso de agitación política en el que se protesta contra la exclusión social y la corrupción de la élite gobernante. Las consignas que se agitan no piden el fin del estado israelí ni la lucha contra la decadencia occidental. Aspiran los marroquíes a establecer una sociedad democrática, con libertades públicas y mayor participación de la inmensa mayoría de ciudadanos de ese país en los beneficios sociales y económicos, tan ajenos a las poblaciones musulmanas. Coinciden con los deseos de egipcios, libios, sirios, yemeníes cansados de soportar monarquías parásitas y expoliadoras. La corrupción surge como el resultado de un ejercicio de poder que se ha engolosinado con los beneficios que generan las riquezas de estas naciones.

Un sentimiento parecido vivimos en Colombia, donde las castas políticas, aliadas del narcotráfico, con ejércitos ilegales que controlan los territorios, una fuerzas armadas corruptas y represivas y una élite con el corazón puesto en la entrega onerosa de las riquezas del país a las multinacionales impiden la constitución de una sociedad menos violenta, menos corrupta y menos discriminatoria.

La idea de Jelloun en relación con el papel de la educación en el fortalecimiento de una conciencia de respeto a los bienes públicos plantea algunos interrogantes: ¿Está desligada la educación como institución de los ejercicios de poder ? ¿Tienen interés las élites en promover políticas que consideren los bienes del estado patrimonio colectivo que debe ser respetado? ¿Estamos los maestros preparados e interesados en iniciar un movimiento colectivo que ponga como valor fundamental el rechazo a la corrupción? ¿Existen- en Colombia- organizaciones civiles fuertes que lideren un movimiento en contra del actual estado de cosas?

Dos experiencias políticas en Colombia han generado frustración en amplios sectores de la población: el Polo Democrático alternativo, por el papel infame de los hermanos Moreno, en contubernio con políticos y contratistas, en el robo al erario público de Bogotá. Molesta la actitud de la dirigencia del Polo, que hasta último momento se abstuvo de censurar al alcalde Moreno. Y el Partido Verde, alianza oportunista de políticos provenientes de varios grupos políticos, resquebrajada por las ambiciones personalistas de Peñaloza y Lucho Garzón. No es mi fuerte hablar de política, sólo que considero indispensable relacionar ideas que le atribuyen a la educación atributos especiales para superar la pobreza y acabar con la corrupción.

En Colombia, el estado ha impuesto dos conceptos que orientan las políticas del Ministerio de Educación: el emprendimiento y la calidad. El primero asume que la función principal de las instituciones educativas consiste en dotar de nociones empresariales a los estudiantes, desde el preescolar hasta el bachillerato. El segundo, amarrar las políticas de inversión a los resultados obtenidos por los estudiantes en pruebas nacionales e internacionales. De esta forma, se ha impuesto la tendencia a disminuir la enseñanza del arte y en general de las humanidades en los pénsumes escolares. Marta Nussbaum, filósofa estadounidense, ha escrito un libro, SIN FINES DE LUCRO, reseñado en Arcadia. El reseñista, Mauricio Sáenz, comenta que para Nussbaum

"...un modelo educativo de esas características con el tiempo terminará sacando generaciones de sumisas máquinas humanas, eficientes y productivas pero sin criterio, y no a ciudadanos conscientes de su papel en la sociedad, capaces de pensar por sí mismos y de asumir una mirada críitca sobre los procesos de decisión que afectan sus vidas. En fin, que si esa tendencia sigue creciendo, lo que está en juego es ni más ni menos, la supervivencia de la democracia".

A mi juicio, existen otros efectos nocivos en el impulso al empresarismo en la escuela. Uno, lamentable, es que descarga al estado de sus responsabilidades y convierte a los "usuarios educativos o clientes"-como gustan en llamar a los estudiantes- en responsables de su éxito o fracaso. ¿No tiene con qué comer? Culpable usted por no saber aprovechar las ventajas que ofrece el mercado. Mire ejemplos eximios de empresarismo: Los Nule, el partido conservador como administrador de bienes del estado, los Moreno, los niños de un expresidente, sobran los ejemplos en Colombia.

Sería lamentable para una sociedad desterrar de la escuela la música, la pintura y el dibujo, el teatro y la literatura, la historia. Y más lamentable todavía, asumir que las denominadas humanidades son un asunto de responsabilidad familiar y no del estado. Hasta hace poco, solían las madres poner música clásica para que el bebe que llevaban en su vientre escuchara la música de Bach. Pensaban que música tan bella solo podría despertar en ese futuro habitante del planeta una sensibilidad por la naturaleza y la vida. Pronto, imagino, en vez de música clásica les pondrán conferencias sobre rentabilidad y mercados. ¡Es bueno preparar desde el vientre materno a las nuevas generaciones de avezados capitalistas que continuarán las enseñanzas de la ecuela de Chicago! Y en vez del renacuajo paseador, los profesores de preescolar enseñarán el decálogo del vendedor perfecto, las fórmulas infalibles para acabar con la competencia. Y para dormir, qué mejor que los jingles de las diez multinacionales más exitosas.

viernes, 23 de septiembre de 2011



CON EL GALLINAZO AL HOMBRO: VERDE

Yo recuerdo el discurso de los profesores en la escuela y en el colegio acerca de las riquezas de Colombia, del simbolismo que encierra la bandera nacional- el oro, los mares y la sangre de los patriotas-, de los incontables recursos con que cuenta nuestro país y de las enormes posiblidades de convertirnos en una potencia de primer orden gracias a las materias primas. Al lado de esta proclama patriótica, ha hecho carrera otra, menos vistosa, que señala que nuestro país es tan rico que ha resistido el saqueo y la expoliación a lo largo de nuestra historia.

En la conversación de todos los días, un relato inevitable es el de las historias de traquetos, mafiosos, pistoleros, guerrilleros, paracos y toda la gama de bandidos que conforman la galería de personajes célebres de Colombia. No existe un solo rincón de la geografía nacional sin su "héroe" en versión torcida, y cada región se caracteriza por el aporte de su riqueza natural en la conformación de imperios al margen de la ley-digo, es un decir-.

Por allá por los años 70, Colcultura publicó un libro con los mejores artículos del suplemento dominical de un periódico caleño, El Pueblo, llamado Estravagario. Creo que fue allí donde leí una crónica sobre el enfrentamiento de Efraín González con el ejército de Colombia. La narración palpitante, agarra al lector yle muestra un momento de la vida de un personaje legendario, capaz de enfrentarse a más de 300 soldados, parapetado en una casa de un barrio bogotano. Hace poco visité a mi amigo Pedro Hernández, quien me habló de un libro de crónicas titulado VERDE, LA HISTORIA SECRETA DE LA GUERRA ENTRE LOS ESMERALDEROS, de Pedro Claver Hernández. Recordé entonces que era Claver quien había escrito la historia de Efraín González. Le pedí prestado el libro y procedí a leerlo.

Fueron tres horas de lectura ininterrumpidas que me permitieron conocer una historia de violencia y codicia sostenida, interrumpida por periodos breves de tregua. Desde los años cincuenta, la región se vio invadida por planteros, hombres acaudalados que mantenían a un ejército de guaqueros que exploraban el territorio en busca de esmeraldas:

Pese a la codicia que despiertan las esmeraldas, en la zona minera del occidente de Boyacá se vive, hacia 1960, en relativa calma. No del todo en paz. De vez en cuando hay muertos y heridos en grescas callejeras y enfrentamientos personales...No existe la violencia política, ni el bandolerismo retaliador, como entre sus vecinos, los habitantes de la provincia de Vélez, en el suroccidente de Santander. Dos hombres aterrorizan esa martirizada provincia santandereana: Efraín González, bandido conservador, y Carlos Bernal, liberal".

El descubrimiento de las minas de Peñas Blancas va a transformar la vida de esta zona:" Del 61 al 64 se extiende el auge de la minaría clandestina. Antes de 1961, el promedio de la producción clandestina alcanza apenas un 15%, pero después del hallazgo de Peñas Blancas sube al 57%...Los grupos de Orjuela y Moreras negocian directamente con los campesinos, en algunos casos por intimidación, y se quedan con Peñas Blancas ". Y continúa:" Pero a esta bonanza corresponde también un auge en la corrupción a todos los niveles: los militares, los policías, los jueces, los alcaldes, los sacerdotes, los ingenieros, todo el mundo guaquea, echando a un lado el uniforme. Las esmeraldas enloquecen a todo el mundo".

Claver describe la manera como se van formando grupos antagónicos, las retaliaciones, asesinatos, atentados, la creación de una empresa estatal que es tomada por los jefes de las bandas que controlan las minas, el ascenso y caída de Gilberto Molina-solía decir que vivía con el gallinazo al hombro por la cantidad de enemigos y los innumerables intentos de asesinarlo-, la presencia de Rodríguez Gacha y el dominio de Víctor Carranza. De éste dice:

Hay muchas leyendas a su alrededor. Es considerado un guaquero con "suerte sobrenatural". Hace unos años vendió una esmeralda del tamaño de una copa de aguardiente por tres millones de dólares. Es el dueño de las dos esmeraldas más grandes y valiosas del mundo, denominadas Fura y Tena...Es, como dijimos, el socio mayoritario de Tecminas, Esmeracol y Coexminas, las ganaderías Nare y La Cristalina, la carbonera La Argelia y Grumicol, de piedra caliza...Promovió la creación de la primera Bolsa Mundial de Esmeraldas, y es uno de los artífices de la exportaciones del sector, que en los últimos años supera los quinientos millones de dólares".

Elena Poniatowska le preguntó a Carlos Monsivais si leía novelas y este le respondió que frente a las cosas que pasaban en la realidad, las novelas se quedaban cortas para plasmar una realidad mil veces más compleja e interesante. De la lectura del libro VERDE, aprendo que la historia de mi país está llena de la codicia que generan tanta riqueza, oro, esmeraldas, coca, minerales, petróleo, pues como decía García Marquez, detrás de cada fortuna hay siempre un burro muerto.