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martes, 20 de septiembre de 2011



CHISMES EN LA RED

Hace poco me llamó la atención una noticia difundida por la televisión: en un pueblo de la Costa Caribe aparecieron en sitios públicos pasquines en los que se nombraban con nombre propio a mujeres acusándolas de engañar a sus maridos. Hubo golpes, amenazas, separaciones, éxodos. No sé qué habrá sucedido luego del tsunami de papel que inundó la vida estas de familias, lo único cierto es que las cosas no volverán a ser lo mismo.

Hoy, 20 de septiembre, me sorprendió un artículo en el New York Times, titulado"En pueblos pequeños, el chisme se mueve en la red y se torna despiadado", por A.G. Solzberger. Se cuenta allí cómo "...últimamente más personas de esta población marginal de 5000 habitantes han dejado de compartir las últimas noticias y rumores mientras saborean un café y se han cambiado al Foro de Grove Mountain, de una red social llamada Topix, donde se escriben y se leen alarmantes posts negativos de unos sobre otros, amparados por el anonimato".

El chisme, ese aperitivo que despierta el apetito por los manjares de la existencia de nuestros vecinos, juega un papel fundamental en la vida de las comunidades. Nada más provocativo que el momento en que alguien, con sonrisa de satisfacción, suelta una historia colorida de alguien a quien conocemos. Y una corriente importante de historiadores ha encontrado en el chisme una cantera inagotable para comprender los valores y contravalores de una sociedad en un tiempo determinado.

Una residente de Grove Mountain manifestó que " en una población pequeña los rumores se quedan para siempre". Y con pasquines o en la red, los asuntos privados se convierten en públicos y producen efectos devastadores en las vidas de las personas. Me parece que se abre paso una tendencia cruel en las sociedades actuales: todos tenemos algo oculto, prohibido, censurable socialmente y factible de ser divulgado en la red. La frontera entre lo público y lo privado se adelgaza y los actos de cualquier persona están ahí para ser utilizados en su contra. La contradicción entre el anhelo de disponer de momentos exclusivos, íntimos se ve amenazado por el afán contemporáneo de hacer visible lo privado. Lo que usted diga, haga o deje de hacer será utilizado en su contra.

Imagino que lo que circula en la red cumple la función de un gran confesionario público en el que los navegantes se despojan de las apariencias y dan rienda suelta a sus compulsiones profundas: el senador norteamericano, casado y con hijos, establece contacto con mujeres y decide mostrarse en calzoncillos, asumiendo que existen fronteras inviolables con respecto a su privacidad; la jovencita que se muestra en ropa interior, la pareja que filma un rato de pasión, el joven que cuelga manifiestos racistas y pronazis antes de disparar un rifle contra jóvenes que asisten a un encuentro en el campo. Internet es el sueño realizado que nos lo permite todo. En esa medida, los niños poseen las mismas oportunidades para explorar lo que deseen. Y los más necesitados de alfabetización en nuevas tecnologías son los adultos. Cuando los adultos van, los niños vienen.

Existe una relación particular entre las formas contemporáneas de la vida y la vedetización de las relaciones sociales. Asumimos la pose para la cámara que todos llevamos incorporada. Contamos nuestras historias en tono de programa de variedades. En esta perspectiva, nuestras existencias son una perpetua puesta en escena que exige ser mostrada, que demanda y suplica ser vista para darle certificado de existencia-el que viene acompañado del certificado de defunción, pues todo es pasajero-.

Dice una residente de Groove Mountain que "en una población pequeña, los rumores se quedan para siempre". En la red, la novedad desconoce lo permanente. El rumor de hoy es reemplazado rápidamente por otro, piraña insaciable que no da abasto a la novedad.Y lo mejor: el anonimato,, esa costumbre tan universal que nos permite tirar la piedra y esconder la mano: "Los mismos sitios web creados como lugares para charlas ingenuas acerca de las noticias y la política locales son también centro de chismes insustanciales, y un creciente resentimiento surge donde los lazos eran fuertes, los recuerdos perdurables y el anonimato, un concepto novedoso".

Hablar de los demás ha sido una práctica tan antigua como la humanidad misma. Con el desarrollo de las nuevas tecnologías se ha ampliado el campo y el impacto de los comentarios y se comprueba una verdad de a puño: Hablar mal de los demás es un placer visceral sin el cual la vida de muchas personas carece de sentido. Y la red, una autopista por donde circula desde lo más sublime hasta lo más rastrero.







jueves, 15 de septiembre de 2011








CAPERUCITA ROJA EN TIEMPOS POSMODERNOS

¿Existen los niños? Veo en un noticiero de la televisión que un joven de 18 años, en compañía de dos menores de 10, extorsionaron a un ciudadano. El juez ordenó entregar los chicos a sus padres por considerar que a estas edades los niños no son responsables de sus actos. Cada día nos enteramos por diversas fuentes de situaciones delictivas en las que se ven involucrados menores de edad. Muchos de ellos se desempeñan en labores propias de adultos. Crece el número de niñas embarazadas y aumenta la cifra de niños vinculados a la prostitución infantil. Un panorama desolador.

Hace poco leí argumentos en pro y en contra de los cuentos de hadas. Un corriente considera que historias como Caperucita Roja, Hansel y Gretel, La Cenicienta y muchas más estimulan valores negativos: asesinatos, odios extremos, infanticidios, envidias, celos. ¿Qué sentido tiene promover la lectura de relatos en los que se despliega tanta maldad? En sociedades en las que el respeto a la vida, la solidaridad, la honradez pierden terreno - dicen esos críticos- las historias infantiles deben apuntar al fortalecimiento de valores que dignifiquen al ser humano. Mejor prender el televisor.

Nos la pasamos simulando que habitamos en mundos en los que los niños poseen dosis abundantes de inocencia que hay que proteger y nos hacemos los de la vista gorda ante el empuje de experiencias que ofrecen los medios de comunicación y el internet. Las fronteras de mantequilla que se trazan para separar los mundos del adulto y la niñez ignoran las experiencias mediáticas que proponen escenarios violentos e historias en las que la codicia y el sexo dan sentido a los relatos. Aludo a los medios tecnológicos por ser mediadores en los procesos de recepción en la vida cotidiana de los niños. ¡Qué tal que se mencionaran las historias sin adornos que se viven a diario, violaciones, asesinatos, violencia gratuita, corrupción, violencia intrafamiliar!

El consumo define a las sociedades contemporáneas. Éste define la ciudadanía y los criterios para el desarrollo de políticas de estado, hasta convertir en oferta y demanda bienes considerados hasta hace poco patrimonio de la humanidad. En este contexto, las conquistas sociales han sido arrasadas por políticas privatizadoras, ajenas a las necesidades y los derechos ciudadanos. De tal forma, las estrategias de consumo han identificado el mundo infantil y juvenil como un nicho rentable.

Si miramos lo que se entendía por infancia y adolescencia hace 30 años con lo que vivimos en nuestro tiempo, descubrimos que la tradición-la que heredaba hasta la ropa- ha sido reemplazada por una república independiente-la de los niños y jóvenes- que por manes de la tecnología y la globalización encuentran en el presente continuo la manera en que se construye su identidad y representación. Adiós a las costumbres heredadas, adiós al ejemplo adulto. Esta categoría no tiene cabida en el escenario de las representaciones mediáticas. Lo joven impone su dinámica y los adultos terminan luchando contra el paso inexorable de los años, así que cirugías, pastillas y tratamientos están a la orden del día para pertenecer al reino de la eternamente joven.

En sociedades como la nuestra, en las que las desigualdades sociales son el pan de cada día, aprenden los menores de edad a sobrevivir en un mundo en el que impera la ley de la selva. La participación en la economía informal, el ingreso a grupos delictivos, la violencia "gratuita" que se estila por cuenta de la adherencia a tribus urbanas, la conformación de pandillas, los nexos con grupos delictivos nos hacen pensar que las categorías que manejamos en relación con estos universos requieren un replanteo radical. Nada más fácil e inefectivo que ofrecer más pie de fuerza, cuando de lo que se trata es de reducir la pobreza con políticas de inclusión que ofrezcan oportunidades de progreso a los niños y jóvenes.

La educación y la familia, dos instituciones intocables, son cuestionadas por los cambios que se han producido en los últimos 20 años. A la primera la comparo con un convento medieval en medio de una autopista. La segunda, ha sufrido las transformaciones más radicales, por lo que conviene hablar de familias: toda la gama de posibilidades, hijos que viven con su mamá, otros con el papá, unos con tíos y abuelos, otros con madrastras y padrastros. El matrimonio como institución se adapta a los tiempos que corren- fertilización en vitro, vientres alquilados, matrimonios gays, renacimiento de la poligamia, liberación de las costumbres sexuales, rechazo femenino al matrimonio,sexo virtual, swinging, striptease masculino, escorts, divorcios express, etc, etc- a pesar de la oposición de la iglesia, tan cómoda en sus posturas y tan amiga del status quo.

No existe, en mi opinión, una experiencia sensible más hermosa que la ternura de un niño. Esa calidez sin pausa, la espontaneidad que brota plena, la entrega sin condiciones a los seres que ama, la alegría que cual bandada de aves irrumpe sin aviso en la mañana. La sociedad contemporánea, que está hecha para la crueldad y la injusticia, nos vende imágenes asépticas del mundo infantil, niños felices que ríen sin pausa ante las infinitas ofertas del consumo. Me parece que la comprensión de su mundo demanda actitudes nuevas cuyo primer requisito consiste en reconocer que los adultos somos farsantes.












lunes, 12 de septiembre de 2011


RENOIR


DEGAS


RECUERDOS Y OLVIDOS

Alejandra me cuenta historias de personas que conoció en su infancia, allá en Santafé, un caserío de Magangué, al cual se llegaba en canoa remontando el río Magdalena y desviando en determinado punto por algún brazo del río. Recuerda a Ezequiel, un viejo que madrugaba a hacer tinto en su vivienda humilde. Cuando la olleta hervía, agarraba un tizón prendido y lo metía en el recipiente. Luego, se sentaba con Alejandra a tomarse su taza de café humeante, mientras desgranaba historias de seres mágicos, algunos de ellos impregnados de misterio y maldad. En épocas de lluvias, el caserío se inundaba y debían correr hacia la casa de la familia pudiente del caserío , instalada en la parte más alta del poblado y construida en concreto. Allí se reunían a esperar que el río disminuyera su caudal. Mientras tanto, se conversaba sin pausa, y las anécdotas y las historias parecían exorcismos eficaces contra los desmanes del tiempo.

En alguna parte leí que los sucesos se convierten con el paso del tiempo en versiones, suma de palabras y recuerdos. De la materialidad de los hechos, sólo queda el testimonio verbal. Me parece que algunos recuerdos de Alejandra están ligados a sus miedos infantiles, a la cantidad de personajes míticos que abundan-¿abundaban?- en aquella región. Don Ezequiel ya no existe.Queda el recuerdo.

Pero, ¿qué es el recuerdo? Comencé a leer LOS ENAMORAMIENTOS, la novela de Javier Marías, escritor español, y a medida que me adentraba en la historia me pareció que allí se desmenuza sin compasión la fragilidad de lo que llamamos presente, de la levedad de la memoria, de las argucias que nuestro cerebro maquina para recomponer las fidelidades hacia un pasado que se ha ido sin darnos cuenta. Luisa Aday, viuda de Miguel Deverne, asesinado por un demente, intenta reconstruir en su cabeza el momento en que el asesino hunde su navaja repetidas veces en el cuerpo de su marido. De lo que tal vez pensó, de lo que hubiera sucedido si en vez de...: " Cada vez que me acuerdo de algo bueno, al instante se me aparece la imagen última, la de su muerte gratuita y cruel, tan fácilmente evitable, tan tonta. Y el recuerdo se enturbia, se hace malo.En realidad ya no me queda ninguno bueno. Todos me resultan ilusos. Todos se han contaminado".

A un enamorado, su cerebro le organiza de manera selectiva los recuerdos, privilegiando aquellos que constituyen la "sustancia" que hace posible la traga. Olores, gestos, palabras, caricias ocupan su sitial en el formato dispuesto para tal fin. A la basura van a dar las demás cosas. Y cuando sucede lo inevitable-el adiós, la muerte del otro- se vive un periodo de ebullición cuya esencia se toma de los recuerdos, la intensidad de las imágenes se acrecienta y la incertidumbre toca a la puerta. Un día cualquiera se despierta esa persona y la intensidad del recuerdo ha amainado, la tormenta semeja un pequeño chubasco y al final, el olvido. No es que todo se borre. La memoria edita los recuerdos, les imprime dosis de realismo que despojan del halo romántico el enamoramiento, convertido ahora en ligera niebla mañanera. Ha salido el sol. De nuevo, a empezar.

¿Y qué pasa con aquellos que a pesar del paso del tiempo y de los sisabores siguen frescos en su enamoramiento? En realidad, lo que ha sucedido es que el amor en estos casos se convierte en obsesión, tal vez se depende de manera absoluta del otro, quizás el encantamiento que produjo el encuentro sexual pasó a ser el opio de todos los días. Una fijación que impide el desgaste, o que lo encubre hasta convertirlo en tiranía. Y el vehículo propicio para la continuidad de la historia lo aportan las palabras.

Atrapados en la rueda del tiempo, valoramos cada vivencia como algo absoluto, eterno. El pez enjabonado que se escapa de nuestras manos. ¿Qué pasó con aquella pareja que rompió las convenciones y decidió abrir la puerta a su amor desaforado? ¿Qué de aquella mujer que encantó a tantos hombres? ¿Qué de aquella viuda repentina por el suicidio del hombre que la amaba? Sus historias son volutas de humo y sin embargo, renace a cada rato esta historia en la piel de otra, de otros. Igual que las hojas de los árboles. A mí me obsesiona la existencia en su movimiento, la lucha por hacer perdurable un momento, uno solo, que es la vida.

Izumi Shikibu, la poeta japonesa del periodo Heian, escribió su Diario entre 1002 y 1003. Escrito en tercera persona, relata una historia de amor apasionada entre el príncipe Atsumichi y una mujer(¿Izumi?) que ha enviudado hace algún tiempo. Entre la narración se intercalan poemas-tankas- . El siguiente fragmento resume de manera poética eso que intenté explicar de manera racional:

El fin del año estaba al caer. El primer día del undécimo mes amaneció como un día de primavera, pero a la mañana siguiente nevó. El príncipe envió un poema:

Desde los tiempos de los dioses
viene nevando.
Es cosa sabida.
Pero la nieve de esta mañana
parece más fresca que nunca.

Y ella respondió:

¡Las primeras nieves!
Os veo todos los inviernos,
eternamente jóvenes,
pero mi rostro
envejece con cada invierno.

























MANGAS MOJADAS, CABEZAS CORTADAS: EL PERIODO HEIAN

Yorimasa, del clan Heike, rodeado de enemigos, se refugia en el templo de Byodo. Llama a Watanabe Tonau y le pide que le corte la cabeza, "...pero Tonau, afligido por esta orden, se mostraba incapaz de cortar la cabeza a su señor, aún vivo. Así que con lágrimas amargas le dijo:-Señor, no soy capaz de hacer tal cosa. Pero os prometo hacerlo después de que os quitéis la vida.
-Claro, te entiendo-replicó Yorimasa; y volviéndose al poniente, dclamó diez veces el "Busco abrigo en Amida" en voz alta. Después recitó con infinita tristeza un poema de despedida. Esto decían los versos:
Planta enterrada
que jamás floreció.
Así de triste
mi vida fue; y sin fruto
dar, ahora se muere.

(HEIKE MONOGATARI)

Extraño comportamiento a nuestros ojos el de un guerrero que antes de realizarse el harakiri tiene la sangre fría para componer un poema. Señala Carlos Rubio : "Hablando del suicidio, idea tan presente en la conciencia de estos hombres en cuyo código bushido está la honra como piedra angular, éste ha de contemplarse como una manifestación in extremis del sentido de purificación material y limpieza del nombre propio del sintoísmo".

En una época que abarca desde 789 hasta 1185, tuvo su existencia el periodo Heian, dominado por tres clanes que combatieron entre ellos por el poder: Fujiwara, Minamoto(Genji) y Taiga(heike). Pocas veces en la historia de la humanidad ha coexistido el refinamiento y el culto a la belleza junto a la crueldad de los guerreros en su lucha por obtener el poder. Durante cinco siglos, la vida del Japón estuvo marcada por la sucesión de clanes y emperadores en un proceso social, económico y político que implicó la instauración del budismo, su fusión con el sintoísmo, el predominio del código moral del confucionismo y la existencia de una corte caracterizada por el refinamiento extremo y un código caballeresco queva a chocar contra el código de los samurais.

En este contexto de luchas por el poder, brota la sensibilidad de un grupo de mujeres que van a servir de acompañantes de la emperatriz, gracias a su fina sensibilidad y al despliegue de sus habilidades como escritoras: Izumi Shikibu, Murasaki Shikibu, Sei Shonagon(El libro de la almohada) y la autora del diario de Sarashina. Ediciones Destino publicó "DIARIOS DE LA CORTE HEIAN, con tres diarios, los de las Shikibu y el diario de Sarashina, para deleite de los lectores.

Vale la pena recordar que MURASAKI SHIKIBU es la autora del Genji Monogatari, del que Marguerite Yourcenar dijo que "no se ha escrito nada mejor en ninguna literatura" y que Izumi Shikibu es para muchos la más grande poeta japonesa de todos los tiempos-otros consideran que ese honor se lo lleva Ono No Komachi-. Mujeres que lograron reconocimiento gracias a sus dotes para la poesía, lo que les permitió vivir en la corte. En un periodo en el que los hombres utilizaban el idioma chino para escribir, ellas dotaron al idioma japonés del ropaje de los cerezos en flor, al escribir en su lengua materna, logrando las cumbres expresivas y estéticas más altas de la literatura japonesa.

En los aposentos de palacios exquisitos y suntuosos,Murasaki e Izumi aportaron su profundo conocimiento de las lenguas china y japonesa, estimularon el crecimiento de formas poéticas únicas en el mundo- - y legaron a la humanidad su mirada sobre una época irrepetible en la que cada hecho cotidiano era convertido en poema, y la naturaleza y el sentido de lo efímero del budismo los soportes sobre los cuales se desarrolló una sensibilidad colectiva única en su delicadeza y refinamiento.

Afuera del palacio de la corte, los ejércitos de los clanes luchaban sin compasión por el poder. Un mundo etéreo, sutil, adornado con las flores de la poesía y perdido en los laberintos de los rituales del vestir y del comer,aferrado al sinfín de creencias, agueros , supersticiones estaba a punto de desaparecer...



Recomiendo la lectura de este libro tan especial.









miércoles, 7 de septiembre de 2011



CUANDO LA BRISA CARGADA DE FRAGANCIAS
DEL JARDÍN VECINO
LLENA MI ALMA DE RECUERDOS,
ME PONGO A PENSAR EN MI AMADO CIRUELO
QUE CRECÍA BAJO EL ALERO DE LA CASA DESAPARECIDA
(DIARIO DE SARASHINA)




LAS VOCES QUE PROFIEREN
LOS PATOS SILVESTRES ENTRE LAS NUBES
TE QUITAN EL SUEÑO.
PERO LA TRISTEZA
PROVIENE DE TU PROPIO CORAZÓN

(IZUMI SHIKIBU)




CUANDO EL SOL DE LA TARDE
DESCIENDE TRAS LOS PICOS DE LAS MONTAÑAS.
¿OLVIDARÁS QUE SOY YO
QUIEN MIRA CON AÑORANZA
EN DIRECCIÓN AL LUGAR EN QUE VIVES?
(DIARIO DE SARASHINA)








PATOS EN EL AGUA...
¡PARECEN TAN ALEGRES!
¿PUEDO MIRARLOS CON INDIFERENCIA,
YO, QUE EN EL MUNDO
ANDO VAGANDO A MERCED DE LAS OLAS?
(MURASAKI SHIKIBU))

lunes, 5 de septiembre de 2011




LITERATURA ELECTRÓNICA

Un tema que me atrae es el de los libros y la lectura en el mundo contemporáneo, debido a los cambios que las nuevas tecnologías han producido en la recepción de los textos. El pasado domingo leí un artículo de Javier Martín en BABELIA, " Con leer no basta" , en el que analiza las tendencias en el campo de la literatura electrónica. Por ser un asunto de interés, compartiré con ustedes los planteamientos de Martín, que me parecen pertinentes en relación con las tendencias actuales de la lectura y la escritura .

De manera cada vez más activa, circulan en la red trabajos de autores diversos. Uno de ellos, SHENGOR ON THE ROCKS, de Christop Benda, en el que "mientras la página derecha del libro virtual escribe la historia, la izquierda muestra la imagen de Google earth por donde camina el personaje". Para leerlo se requiere de internet y gps.

La creación individual en este proceso es reemplazada por la intervención de otros autores: "Lo singular de la literatura electrónica es que una pantalla, se llame ordenador, móvil o ipad permite juntarlo todo, usarlo todo, sin avasallamiento entre las artes", dice Chiappe, autor de TIERRAS DE EXTRACCIÓN.

El dominio del texto pierde fuerza y "...en el futuro el texto quedará sacrificado y se equilibrarán todas las artes intervinientes, que tendrán en común que parten de una idea originaria". La imaginación, elemento central de la lectura de textos escritos, se recompondrá de tal forma que la fusión de sensibilidades diversas posibilitará nuevas experiencias lectoras.

Subí a mi perfil de facebook el relato de Alex Gopher, THE CHILD,- los invito a verlo- una propuesta interesante que narra el traslado de una mujer próxima a dar a luz al hospital. Los edificios y vehículos están hechos de letras, suenan voces que nos permiten identificar dónde y cómo se encuentran los personajes, textos-frases- orientadoras de la comprensión del relato.

Poco a poco los procesos de creación literaria descubren y aprovechan las oportunidades que brinda la red y el ofrecimiento de nuevas propuestas irá acorde con el dominio de las mismas, al igual que una nueva camada de lectores menos inmersos en el libro tradicional irán señalando las rutas para los procesos creativos. ¡Bienvenida la nueva literatura!






domingo, 4 de septiembre de 2011



LOS RETOS DE LA ESCUELA CONTEMPORÁNEA
Pasé de la clase con tiza y tablero a enfrentarme con un tablero interactivo, gracias a la donación que realizó el alcalde Raúl Pinilla al colegio Samper. Como todos los gadgets, es necesario hacer un curso para aprender a usarlo. Hecho éste, me fui a mi primera clase interactiva, seguro de estar en el lugar indicado. Han transcurrido varias semanas de práctica y he pasado de la euforia inicial a momentos de crisis debidos a las metidas de pata inevitables hasta llegar al punto de preguntarme por el significado que las nuevas tecnologías tienen en los procesos de enseñanza aprendizaje. En la actualidad descubro fascinado el potencial de las nuevas tecnologías en las maneras de aprender de los jóvenes y en su impacto en relación con el significado social de la escuela.
Una queja recurrente por parte de nosotros los maestros tiene que ver con la apatía constante de los estudiantes por el aprendizaje académico. La rutina escolar está llena de las frustraciones que vive el docente ante la indiferencia de los estudiantes por el conocimiento propuesto en las aulas.Y las respuestas que vertebramos acuden a las fórmulas archiconocidas y fracasadas de perdida del año escolar, sin que esta salida garantice resultados mejores. Vivimos en una encrucijada ante los cambios generados en la cultura y la sociedad y no hemos logrado siquiera generar iniciativas tendientes a plantear preguntas más audaces y elaboradas que hagan de la escuela un ámbito reflexivo y dinamizador.
Recuerdo una caricatura en la que un turista compra una réplica de una pirámide y al regresar a su casa y exhibir el regalo, descubre un letrero que dice: Made in china. Algo parecido ocurre en los planteles educativos: nos hemos aferrado a nociones y prácticas que funcionaron hace mucho tiempo y que hoy hacen agua ante los cambios acelerados que nos plantea una sociedad mundializada, con modelos de desarrollo económico y político que han mandado al traste las conquistas sociales del siglo XX. Aferrados a la idea de un estado y una sociedad que ya no existen, nos encontramos todos los días con la sorpresa de que el castillo firmemente erigido en la colina se resquebraja sin pena ni gloria.
Una de las paradojas que genera esta visión del mundo es que la mayor preocupación de los maestros en lo que se conoce como la convivencia se reduzca a exigir el peluqueado "clásico" en los chicos y la falda abajo de la rodilla en las chicas. Y ante la avalancha de problemas, clamamos por el sicólogo que resolverá con su varita mágica situaciones complejas que exigen una formación acorde con este mundo "posmoderno". Mi inquietud se orienta a cuestionar el conjunto de ideas imperantes en las instituciones educativas que suelen acudir a la noción de culpabilidad para explicar el fracaso rotundo de la escuela en los procesos de modernización y adecuación de sus currículos: la culpa del fracaso escolar se halla en los estudiantes y en los padres de familia.
Entiendo que la tecnología no es la solución al problema del desinterés por el aprendizaje. Sin embargo, mi inquietud consiste en pensar que una sociedad distinta demanda nuevos escenarios, un gremio de maestros dinámico y atento a las transformaciones que día a día alteran lo que entendemos por normalidad. Y propongo esta reflexión: La escuela debe cambiar para seducir a los jóvenes y niños. Y ese cambio pasa por preguntarnos por el papel de las redes sociales en los procesos de formación intelectual y moral de los estudiantes, de los infinitas posibilidades que las tecnologías proponen y generan y de la posición de la escuela frente a sociedades que mutan a velocidades fantásticas.
A lo largo de la historia de nuestro país, los maestros hemos sido en muchos casos factor alternativo y crítico que cuestiona el estado de cosas y adelanta iniciativas novedosas en el arte, la ciencia y la cultura. La lucha ahora es contra la inercia y la falta de propuestas con sentido colectivo. Para lograrlo, debemos leer y pensar, pensar y leer y discutir, proponer y actuar sin miedo a los errores.
Hace dos días viví una experiencia singular en la sala interactiva que lleva el nombre del dramaturgo inglés William Shakespeare: Entramos a la página del British Council y nos dedicamos a la sección de juegos: Confieso que quien más se divirtió en clase fui yo, al punto de que los chicos se rebelaron a abandonar el aula. Mi torpeza para presionar las teclas me hizo fracasar en el juego y sirvió para reírme de mí mismo-los chicos se rieron más-, al fin y al cabo, estoy aprendiendo y espero tomar revancha pronto.
La interacción en el aula y las propuestas de aprendizaje con apoyo de las nuevas tecnologías son dos de los tópicos que deben formar parte de nuestras discusiones. Si queremos ciudadanos proactivos y críticos, debemos estar atentos a las nuevas maneras de ser y de estar de nuestros estudiantes. Una revolución callada está poniendo patasarriba a la escuela. Ayudemos a cambiarla. Se lo merecen los niños y jóvenes que pertenencen a los estratos más pobres de la sociedad.
Artemisa, al comentar mi post anterior citó una frase que cae como aillo al dedo:" La vida es como montar en bicicleta. Si te quedas quieto, te caes".