Este blog es un espacio para explorar el universo de la literatura, la crónica y las historias de vida. Ejercicio placentero cuya finalidad es propiciar la imaginación y el gusto por la vida.
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jueves, 25 de agosto de 2011
martes, 23 de agosto de 2011
martes, 16 de agosto de 2011
Ahora se estilan ritmos denominado norteños, cuyo énfasis recae en el mundo narco. Corridos prohibidos, con historias de traquetos en las que corren a la par la sangre, el billete verde y el tequila. La música se acerca a la frontera, cruza el río Bravo o Grande y acompaña a los inmigrantes a través de circuitos comerciales alternativos, impregnando a las tierras del Tío Sam de los dolores y las esperanzas de los de Abajo. Potranquitas y Tigres arman las rumbas deliciosas con coreografías picantes donde las botas lustrosas y los sombreros de los hombres rinden culto a los cuerpos ligeros de ropas de las chicas, ataviadas con minifaldas, chamarras y por supuesto, sombrero y botas.
Ha sido México cantera de mujeres estraordinarias: de Maria Félix a Lila Downs, pasando por Chavela Vargas, Lucha Villa y muchas otras, que dan requetegusto. Una mexicana plasmó el dolor con la sensibilidad precursora de quien intuyó que la pintura alcanza sus más grandes logros cuando devela la riqueza que reposa en las fibras íntimas del ser humano: Frida Khalo. Junto a otro gran mexicano, Diego Rivera, su amor e inspiración, fueron epicentro de la vida cultural y política de México durante buena parte del siglo veinte.
viernes, 12 de agosto de 2011
En promedio, cerca de 100 guatemaltecos intentan cruzar la frontera de Mèxico y Estados Unidos diariamente. Como existen puestos de control, los pasajeros ilegales deben evadirlos. Los Coyotes -narcotraficantes, principalmente de la banda de los Zetas-cobran entre 2000 a 3000 dólares para ayudarlos a pasar la frontera. La mayoría de las veces los abandonan en el desierto. Las mujeres son violadas y algunas son secuestradas y vendidas a delincuentes que las obligan a ejercer la prostitución.
A pesar de los peligros, miles de centroamericanos toman el riesgo y abordan el tren que los llevará a la frontera. Impelidos por la pobreza, se arriesgan una y otra vez. Algunos logran su cometido. Trabajan en condiciones deplorables, con horarios laborales que superan las 10 horas diarias. Viven el acoso de los policías,la explotación de los patrones. Y envían a sus países de origen los dólares que les permiten a sus familias sobrevivir. Aquellos que no logran cruzar la frontera, son deportados. Al regresar a sus países, se llenan de coraje e intentan ingresar de nuevo. Otros son asesinados, mueren de insolación o son víctimas de los delincuentes. El desierto es un camposanto en el que reposan los restos de seres humanos cuyo único delito es desear un mejor nivel de vida para sus familias.
Los gobiernos centroamericanos han sido indiferentes a esta situación. Saben que las remesas enviadas por los trabajadores ilegales constituyen la primera fuente de divisas para sus países. Los Estados Unidos han logrado convertir la inmigración ilegal en delito, elevándola al rango de tema de seguridad nacional y obligando a México a invertir recursos en políticas represivas bajo el concepto de lucha contra el narcotráfico.
Cuando el tren de la muerte avanza en su recorrido hacia la frontera, un grupo de mujeres de La Patrona, Veracruz, arrojan comida a los pasajeros. Saben que sin esa ayuda, los viajeros sufrirán de hambre e incluso morirán en su intento por alcanzar el sueño americano, que para la inmensa mayoría se convierte en la más aterradora pesadilla.
Cuando el inmigrante viaja hacia la frontera, lleva en lo más profundo del corazón a su gente. Esa memoria es el antídoto contra los avatares del camino. Atrás ha dejado lo que más ama. Un hilo tenue e invencible mantiene su fe. En su boca, el sabor del pepián, los fríjoles pintos y el kaq'ib. Y la foto de su familia, guardada en su cartera, la que mirará tantas veces bajo cielos hostiles, savia que alimenta la esperanza de regresar un día.
jueves, 11 de agosto de 2011
DE CRÍMENES Y LIBROS
Ferdinand von Schirach es un abogado alemán a quien el insomnio lo llevó a escribir un libro que ha sido éxito en ventas: CRÍMENES: " Casos como el de un joven que quería comerse a su novia, el de un muchacho que veía a la gente como números, el médico que juró no abandonar nunca a su odiosa esposa o el del sicario que mata a dos punkis neonazis que trataban de agredirlo en el metro de Berlín. En todos los casos se trata de gente que de una u otra forma le muestra su alma", nos cuenta Amelia Castilla en De la normalidad a la coartada, artículo publicado en Babelia. Para von Schirach, "el sexo y la codicia actúan como los móviles más fuertes del adulto y en ellos se basan la mayoría de los crímenes".
La fascinación que ejercen los criminales en las personas consideradas normales obedece al hecho de que "el criminal no se diferencia demasiado del hombre normal. Es la situación la que lo lleva al asesinato. Si tenemos suerte, nunca nos encontraremos en una circunstancia así...Si tenemos suerte", dice Von Schirach. Anders Behring Breivik, el hombre que asesinó a cerca de 100 personas en Noruega poseía, según sus vecinos, encanto y amabilidad.
Los seres humanos somos asesinos en potencia. Un arranque de ira, celos incontenibles, un roce callejero, una discusión doméstica actuan como circunstancias favorecedoras de un crimen. Leo en El Tiempo que "cada treinta minutos hay un asesinato en Colombia" y "...un alto porcentaje de esas agresiones las cometieron personas conocidas como vecinos, clientes y compañeros de trabajo y estudio". Y en el caso de la familia, los datos son aterradores: "En violencia intrafamiliar, ocho de cada 10 víctimas son mujeres. El año pasado, los médicos legistas atendieron a 89.436 víctimas, casi todas por peleas entre parejas. Un dato sorprendente es que, para los niños entre 0 y 9 años, el principal agresor es la madre. Después de los 10, son los padres los que ejercen la violencia... Y en mayo, cuando se celebra la fiesta de las madres, fue el mes del año pasado cuando hubo más violencia contra los menores de edad(uno de cada diez casos)".
El cine, la televisión y la literatura han explorado a lo largo del tiempo historias de casos reales y ficticios. A sangre fría, la novela de Truman Capote, cuenta la historia de la familia Clutter, agricultores de Arkansas que fueron asesinados por dos delincuentes, Richard Hickock y Perry Smith. Capote realizó una investigación en profundo, lo que lo condujo a renovar la literatura norteamericana. Dashiel Hammet,Raymond Carver, Patricia Highsmith son figuras destacadas de la novela negra Y el cine nos mostró, entre tantas, la historia de Hannibal Lecter, el canibal, en El silencio de los inocentes.
Un capítulo sobresaliente es el de los serial killers (asesinos en serie). Desde Jack el Destripador hasta los últimos eventos ocurridos en Estados Unidos y Noruega. Criminales, unos, cuya obsesión reviste al asesinato de refinamiento y crueldad, con piezas memorables de inteligencia y astucia que desafían a las autoridades. Señala Amelia Castilla que:
Disfrutan leyendo los titulares de los periódicos en los que se habla de ellos. En el caso de algunos asesinos en serie, cuando alcanzan la notoriedad, llega ese momento en la carrera de muchos delincuentes que parecen estar pidiendo a gritos que los detengan. En cuanto los pillan, confiesan sin oponer resitencia. Se diría que la captura forma parte de su plan... Resuenan aquí las palabras de Joyce Carol Oates, acerca de que la fascinación y la repuganacia que despiertan obedecen a la sensación de que tales personas son formas descarriadas de nosotros mismos.
Ted Bundy poseía encanto natural, belleza física y don de palabra. Luego de que su novia lo rechazara, empezó una carrera criminal que lo llevó a asesinar a docenas de jóvenes universitarias, cuyo rasgo común era el parecido con su exnovia. simulando un brazo roto enyesado, le pedía a la víctima elegida que le ayudara a cargar los libros hasta su carro. Allí las golpeaba con un bate de beisbol y las conducía a algún sito donde realizaba rituales macabros.
El asesino del Zodiaco burló durante varios años a la policía. El primer caso ocurrió en Riverside, California:Una chica pide ayuda a un extraño para arrancar su vehículo. el hombre accede. La chica es asesinada brutalmente-El asesino había desajustado previamente el carro de la chica-. Y luego empezaron una serie de crímenes. La policía empezó una investigación en la que el asesino del zodiaco les hacía llamadas, les enviaba mensajes crípticos. No fue posible determinar su identidad.
En Colombia, donde la impunidad es el sello característico del accionar de la justicia, contamos con personajes siniestros que, aunque carentes del refinamiento y las sutilezas de los serial killers que mencioné anteriormente, son campeones mundiales en sevicia. Miles de muertos a sus espaldas, uso de elementos como la motosierra, decapitaciones, abertura de vientres de mujeres embarazadas, corte de genitales. Actos que merecerían un capítulo especial en la galería de la infamia y la crueldad.
Creo que es hora de terminar. Veo pasar los niños con sus maletas terciadas a la espalda dirigiéndose a la escuela. Miro a una mujer que ofrece tamales a los viandantes. Lupita, la gata, observa con desdén a una tórtola que picotea en el jardín. Y recuerdo una frase de Chavela Vargas: NO HAY TRAGO MÁS AMARGO QUE LA VIDA.
Ferdinand von Schirach es un abogado alemán a quien el insomnio lo llevó a escribir un libro que ha sido éxito en ventas: CRÍMENES: " Casos como el de un joven que quería comerse a su novia, el de un muchacho que veía a la gente como números, el médico que juró no abandonar nunca a su odiosa esposa o el del sicario que mata a dos punkis neonazis que trataban de agredirlo en el metro de Berlín. En todos los casos se trata de gente que de una u otra forma le muestra su alma", nos cuenta Amelia Castilla en De la normalidad a la coartada, artículo publicado en Babelia. Para von Schirach, "el sexo y la codicia actúan como los móviles más fuertes del adulto y en ellos se basan la mayoría de los crímenes".
La fascinación que ejercen los criminales en las personas consideradas normales obedece al hecho de que "el criminal no se diferencia demasiado del hombre normal. Es la situación la que lo lleva al asesinato. Si tenemos suerte, nunca nos encontraremos en una circunstancia así...Si tenemos suerte", dice Von Schirach. Anders Behring Breivik, el hombre que asesinó a cerca de 100 personas en Noruega poseía, según sus vecinos, encanto y amabilidad.
Los seres humanos somos asesinos en potencia. Un arranque de ira, celos incontenibles, un roce callejero, una discusión doméstica actuan como circunstancias favorecedoras de un crimen. Leo en El Tiempo que "cada treinta minutos hay un asesinato en Colombia" y "...un alto porcentaje de esas agresiones las cometieron personas conocidas como vecinos, clientes y compañeros de trabajo y estudio". Y en el caso de la familia, los datos son aterradores: "En violencia intrafamiliar, ocho de cada 10 víctimas son mujeres. El año pasado, los médicos legistas atendieron a 89.436 víctimas, casi todas por peleas entre parejas. Un dato sorprendente es que, para los niños entre 0 y 9 años, el principal agresor es la madre. Después de los 10, son los padres los que ejercen la violencia... Y en mayo, cuando se celebra la fiesta de las madres, fue el mes del año pasado cuando hubo más violencia contra los menores de edad(uno de cada diez casos)".
El cine, la televisión y la literatura han explorado a lo largo del tiempo historias de casos reales y ficticios. A sangre fría, la novela de Truman Capote, cuenta la historia de la familia Clutter, agricultores de Arkansas que fueron asesinados por dos delincuentes, Richard Hickock y Perry Smith. Capote realizó una investigación en profundo, lo que lo condujo a renovar la literatura norteamericana. Dashiel Hammet, Y el cine nos mostró la historia de Hannibal Lecter, el canibal, en El silencio de los inocentes.
Un capítulo sobresaliente es el de los serial killers (asesinos en serie). Desde Jack el Destripador hasta los últimos eventos ocurridos en Estados Unidos y Noruega. Criminales, unos, cuya obsesión reviste al asesinato de refinamiento y crueldad, con piezas memorables de inteligencia y astucia que desafían a las autoridades. Señala Amelia Castilla que:
Disfrutan leyendo los titulares de los periódicos en los que se habla de ellos. En el caso de algunos asesinos en serie, cuando alcanzan la notoriedad, llega ese momento en la carrera de muchos delincuentes que parecen estar pidiendo a gritos que los detengan. En cuanto los pillan, confiesan sin oponer resitencia. Se diría que la captura forma parte de su plan... Resuenan aquí las palabras de Joyce Carol Oates, acerca de que la fascinación y la repuganacia que despiertan obedecen a la sensación de que tales personas son formas descarriadas de nosotros mismos.
Ted Bundy poseía encanto natural, belleza física y don de palabra. Luego de que su novia lo rechazara, empezó una carrera criminal que lo llevó a asesinar a docenas de jóvenes universitarias, cuyo rasgo común era el parecido con su exnovia. simulando un brazo roto enyesado, le pedía a la víctima elegida que le ayudara a cargar los libros hasta su carro. Allí las golpeaba con un bate de beisbol y las conducía a algún sito donde realizaba rituales macabros.
El asesino del Zodiaco burló durante varios años a la policía. El primer caso ocurrió en Riverside, California:Una chica pide ayuda a un extraño para arrancar su vehículo. el hombre accede. La chica es asesinada brutalmente-El asesino había desajustado previamente el carro de la chica-. Y luego empezaron una serie de crímenes. La policía empezó una investigación en la que el asesino del zodiaco les hacía llamadas, les enviaba mensajes crípticos. No fue posible determinar su identidad.
En Colombia, donde la impunidad es el sello característico del accionar de la justicia, contamos con personajes siniestros que, aunque carentes del refinamiento y las sutilezas de los serial killers que mencioné anteriormente, son campeones mundiales en sevicia. Miles de muertos a sus espaldas, uso de elementos como la motosierra, decapitaciones, abertura de vientres de mujeres embarazadas, corte de genitales. Actos que merecerían un capítulo especial en la galería de la infamia y la crueldad.
Creo que es hora de terminar. Veo pasar los niños con sus maletas terciadas a la espalda dirigiéndose a la escuela. Miro a una mujer que ofrece tamales a los viandantes. Lupita, la gata, observa con desdén a una tórtola que picotea en el jardín. Y recuerdo una frase de Chavela Vargas: NO HAY TRAGO MÁS AMARGO QUE LA VIDA.
sábado, 30 de julio de 2011



Finalicé la lectura de 1Q84, la novela de Murakami y me invadió cierta sensación parecida a la salida de un cine. La oscuridad es rota por las luces. Afuera la vida transcurre con su ritmo acompasado. Al abandonar la sala y recibir el golpe de la luz en el rostro, el mundo visto en la pantalla se va evaporando lentamente. Y sin embargo, los personajes, las situaciones, las peripecias, los conflictos nos interrogan, nos ponen en cuestión con nuestras percepciones y un deseo de prolongar la vivencia letrada o visual se resiste a aceptar lo que por comodidad denominamos normalidad.
En mi vida perdura el impacto que me provocó la lectura de MEMORIAS DE ADRIANO. Recién terminado, , anduve alejado durante días de las preocupaciones cotidianas. Las reflexiones del emperador, su visión pagana de la vida, el fin de la juventud y el arribo de la vejez, las enfermedades y la proximidad de la muerte, las ambiciones de poder, la amistad:
Los libros-las lecturas- nos permiten a obtener una perspectiva mas compleja de la condición humana, lo cual no implica que los libros nos hagan mejores personas. El mayor atributo de las historias radica en su capacidad para brindarnos durante el tiempo de la lectura el disfrute de una experiencia única, la que tiene la propiedad de ofrecernos el espejo de una trama en la que nos miramos absortos. ¡Cómo sufrí con el amor de Tsukiko, la mujer solitaria y Harutsuna, el maestro. Carrera contra el tiempo de una relación que se nutrió de soledad y ternura:
Suelo llamarlo en voz baja: "¡maestro!". De vez en cuando oigo su voz que me responde desde algún lugar del cielo: "Tsukiko". Preparo el tofú hervido como él, con bacalao y crisantemo ."Algún día volveremos a vernos", le digo y el maestro me responde desde el cielo:"No tengo la menor duda".
En noches como ésta, abro el maletín del maestro. En su interior no hay nada, sólo un vacío que se extiende. Un enorme espacio vacío que crece sin parar.
Afuera, los cerezos en flor nos recuerdan la brevedad de la vida y la eternidad que cabe en un suspiro.
Una situación particular me ocurrió con Detectives Salvajes, deRoberto Bolaño. Al comienzo no me atrajo la historia. Dejé el libro en algún lugar y cierto día desapareció, como si mi desinterés hubiera sido el conjuro que lo desterró de mi vida. A veces, me asaltaba el recuerdo de una trama que poco a poco me iba resultando cercana, necesaria. Busqué el libro sin éxito hasta que el día menos pensado lo hallé en un lugar donde antes no lo había visto. Reinicié la lectura y me atrevo a decir que disfruté de una historia -mejor decir de muchas historias- en las que se mezclan estilos, puntos de vista, suspenso, registros linguísticos múltiples y una de las prosas más atrayentes de la literatura contemporánea.
Converso con Oscar, mi exalumno y hoy día doctor en literatura por la Universidad de La Sorbona. Me agradan sus juicios inteligentes, su capacidad para escuchar, la enorme sensibilidad con que aborda la poesía contemporánea. Coincidimos en que el libro como objeto físico puede desaparecer, no así el gusto por la lectura. Creo que en un futuro cercano la lectura se aproximará a una experiencia integral en la que el sonido, la imagen y el texto-y el olfato- nos brindarán emociones más completas y nos abrirán nuevas perspectivas para abordar la literatura-y por supuesto las demás disciplinas-.
El gusto por los relatos sigue siendo la primera preocupación humana. Las fuentes y los formatos son numerosos, la pasión es única e intemporal. Arrebujada en su cama, una mujer lee Ana Karenina mientras el frío glacial paraliza el viento. El relato le brinda el refugio interior necesario para protegerse del clima. Muy lejos de allí, un joven se trepa a un palo de mango a leer Cien años de Soledad. Alejandra me cuenta que leía La Dama de las Camelias bajo las cobijas, porque su padre no le permitía la lectura de esa obra que él consideraba poco edificante. Y un niño de cuatro años convierte una lonchera en caja de libros ambulante. A cada persona que se encuentra le pide que le lea un cuento.
En mi imaginación, la sociedad totalitaria perfecta es aquella que prohibe la existencia de los relatos. Hace poco leí que en un país de Europa Oriental un tirano había prohibido las reuniones de dos o más personas en sitios públicos. La conversación elevada al rango de delito.
Camino por la vida sediento de historias que como collage nos muestran el variopinto escenario de la vida. Muchas veces he sido arrastrado por el vórtice de relatos en los que el ingenio, el dolor y la pasión nos dan la medida de la condición humana: ese pillo que me cuenta cómo tumbó en Venezuela y Ecuador a muchas personas, la familia que me relata su éxodo al Caquetá, el chico que describe una fiesta loca en Bogotá, las historias de miedo ocasionadas por los grupos armados que como fantasmas recorren la geografía colombiana, la pena de amor que no cesa por el abandono inesperado, la conquista lograda en la red, la nostalgia de un viejo por los tiempos idos, los milagros que ocurren en nuestra vecindad.
En libros o en la red, en la calle y en la oficina, en la alcoba o en la fábrica se producen deslumbramientos ocasionados por una historia que estimula el cerebro y nos transporta a mundos prohibidos, desafiantes.
Innumerables Sherezadas me seducen cada día con sus relatos fascinantes. En libros o en relatos orales y visuales descubro facetas de la condición humana. Piezas maestras con las que se construye la máquina imperfecta de nuestras vidas.




