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sábado, 7 de octubre de 2017



LAS RUINAS

De muchacho, pasé muchas veces por allí. Luego del ascenso  por el Camino Real de Guaduas, se corona un sendero llano,  con abundante vegetación a lado y lado del camino. La casa, a la vera del sendero, estaba casi siempre en silencio. Los ruidos de las gallinas, los sonidos característicos  de labores rurales nos permitían suponer que allí adentro se desarrollaban las actividades propias de una casa de campo. A mí me parecía una casa misteriosa, bella y discreta . Al verla, soñaba con tener una similar, algún día. Hace poco volví a aquel lugar y solo quedan las ruinas.

En Puerto Bogotá  se construyeron unas bodegas de aduana en el siglo XVI para almacenar mercancías que luego se transportaban a lomo de mula a Bogotá y viceversa. Hoy permanecen de pie algunas columnas de aquella construcción, vital para el comercio colonial.


Por todas partes emergen las ruinas. Lo nuevo y lo viejo, en eterna y permanente lucha. El sello identitario de la experiencia humana radica en la construcción permanente, en el inagotable afán por renovar y cambiar aquello que en su momento se levanta como símbolo de poder. La nostalgia elabora el relato seductor de lo viejo como objeto de culto y el pasado se reconstruye en las estrategias del mercado cultural.

Igual que con los objetos, nos habitan las ruinas interiores. 



sábado, 30 de septiembre de 2017





MATRIMONIO ADENTRO, MATRIMONIO AFUERA


El matrimonio es una experiencia diversa, llena de los múltiples condicionamientos  de  la convivencia en pareja. Es,  además,  un viaje en el cual los exploradores se transforman  a medida que se avanza por los caminos a veces inhóspitos, a veces delicados  del trayecto. Claire Dederer escribió una crónica, "Un esposo para el hogar, una esposa  para afuera" en el New York Times del 9 de junio de 20017, en el que describe su inusual experiencia matrimonial.

"El mundo se divide en dos lugares: la casa y afuera. En mi hogar, estoy casada con mi esposo Bruce. Afuera, estoy casada con Victoria. Ella es mi esposa de viajes", escribe Dederer. Todo comenzó en Londres. La pareja se encontró con una amiga, Victoria. Compartieron algunos planes, aunque Bruce es poco amigo de trasnochar, rumbear  e integrarse con otras personas. Su mayor deleite es quedarse en casa , ver una película, disfrutar una comida. Por razones de trabajo, Bruce partiò de Londres antes, asì que las dos amigas compartieron una semana de locura, visitando lugares inexplorados de Londres, asistiendo a conciertos, compartiendo con nuevos amigos y yendo a acostarse no antes de las 5 o 6  de la mañana.


El encuentro significó un cambio en la vida de la pareja. Asì que de común acuerdo, Claire y Victoria acordaron con sus respectivos esposos que ellas dos serìan "esposas" cuando de viajar se tratase. "Amo a mi esposa de viajes, aunque nuestra relación no es sexual ni romántica. Ella planea el itinerario, conversa con los nativos, navega cuando yo conduzco, hace chistes cuando las cosas se ponen peligrosas, pero a veces, cuando estoy afuera en el mundo, me invade la melancolía. Algunas veces extraño a mi esposo. Mas específicamente, deseo  una vida en la que podría tener todas las cosas posibles con un solo cónyuge".



Y concluye: "Mi esposo y mi esposa de viajes son generosos. El me deja ir; ella me deja regresar. No estoy segura si hubiera podido tener un matrimonio sin el otro. Últimamente, se habla mucho del matrimonio abierto y el poliamor , pero el matrimonio puede ser personalizable  en formas que no tienen que ver nada con el sexo. Los matrimonios pueden incluir otros esposos que proveen otras funciones. Tal vez, lo necesiten".

Lo que me agrada del testimonio de Claire es, en primer lugar, su coraje para narrar de manera pública esta experiencia. En segundo lugar, su relato es provocador: invita al lector a espulgar en su vida y  a hacerse preguntas sobre el sentido o sentidos de la vida en pareja.










sábado, 23 de septiembre de 2017

                   



 EL TERCER LUGAR:NI CASA NI TRABAJO


Buena parte de la vida de los seres humanos ocurre en la casa y en el lugar de trabajo o de estudio. El tercer lugar es "un lugar intermedio, donde uno puede existir en paz y socializar con otros"(Pablo Helguera, Arcadia). 


A lo largo de muchos siglos, la humanidad ha diseñado y vuelto a diseñar los espacios de interacción social. Los del trabajo, durante mucho tiempo fueron casi todo. Seres metidos en espacios incómodos, laborando día y noche, día tras día. Con la conquista de las 8 horas de trabajo, apareciò  un lapso en el que fue posible realizar actividades centradas en el ocio y el placer. Hoy, para nuestra desgracia, hemos vuelto a épocas aciagas en la que la jornada laboral termina tarde en la noche, para honra y prez de los patrones.


Cada escenario posee sus peculiaridades, y las interacciones comunicativas adoptan los registros linguisticos  surgidos de la clase de actividad. El tercer lugar es como la nube. Etèreo, colorido, mas cercano a la poesìa  que al ensayo, mas visceral y menos prudente. 

Uno de mis placeres cuando viajo consiste en observar sin prisa a las personas en las ciudades. Ritmos acelerados, vista al frente. Los viernes en la noche y el sábado  sucede una transformación, un cambio de velocidad, y las risas se extienden por calles y avenidas.  Toda la energía concentrada se expande en bares, discotecas, restaurantes, salas de cine y de teatro, moteles, parques, reservas, museos. La rigidez de la semana da paso al relajo del cuerpo y el deseo aflora complaciente.


El tercer lugar es el reino del homo ludens. Imagino a un grupo de seres primitivos alrededor de una fogata, celebrando la pieza de caza conseguida con mucho esfuerzo. Las chispas de la pira se elevan y los gritos alborozados añaden un nuevo canto al bosque misterioso.

Reivindico el derecho inalienable al ocio, al juego, al placer. Que se vayan al diablo los predicadores del trabajo incesante, los falsos profetas del estoicismo y la soledad. La verdadera revolución proclama menos horas de trabajo y muchas mas de encuentros, de juego, de travesías, de naturaleza. Rindo culto al negrito del batey, quien, sabio como todos los ociosos,  sentenciò: el trabajo lo hizo Dios como castigo.




Que vengan en hordas los robots a reemplazarnos en nuestros puestos de trabajo. Nosotros los mortales, sujetos al error y la fatiga, dedicaremos nuestros mejores esfuerzos a contemplar arreboles. Y que viva el tercer lugar.






sábado, 16 de septiembre de 2017


DE TENIS Y BLUYINES

Es sábado de sol y brisa juguetona, hay aire de fiesta. El día promete aventuras deliciosas y una melodía revolotea sobre  nuestras cabezas. Abrir el armario y sacar el bluyín, ponerse los tenis y dirigir la vista hacia el horizonte, el ritual del fin de semana.

De todas las prendas, es el bluyín el que logra los mayores consensos. Pálido, oscuro, claro, roído o recién desempacado, siempre va bien. El bluyín es la piel festiva, el abrigo que no incomoda. Los tenis nos ofrecen la posibilidad de pisar las nubes sin volar.


Nada mas atractivo  que una mujer en bluyines y tenis. Hay sensaciòn de juego, concupiscencia ligera. El bluyìn simboliza el nexo inseparable del ser humano con la tierra. Segunda piel.

Vestir el bluyìn, calzar los tenis y disponerse a la eterna tentaciòn de un encuentro, a la magia de la reuniòn con amigos, a la rutina del trabajo.  Uniforme incluyente, homogeneidad gozosa.


El señor Levis Straus convirtiò la lona de las carpas en overoles de trabajo. Jacob Davis reforzò algunas partes del overol con remaches de cobre. Juntos patentaron su idea, y un 20 de mayo de 1873 naciò el bluyìn. De ropa de trabajo para mineros, el bluyìn  fue ganando la aceptaciòn de muchas personas hasta que en los años 50 se transformò en una prenda para todas las edades. Es decir, que convirtiò, cual rey Midas,  la lona en oro.

Yo, que de elegante tengo muy poco, les rindo homenaje sincero al bluyìn y a los tenis, los que me han acompañado durante tantos años, y con los cuales he pasado momentos gloriosos, al punto de cantar: bluyines, oh bluyines tan divinos, no queda otro camino que adorarlos. Y caminarlos, con unos buenos tenis.


sábado, 9 de septiembre de 2017





MUSEOS PARA VOLVER SIEMPRE


La Casa de la Pola se transformarà en el Museo  Policarpa Salavarrieta y existen dos ideas acerca de còmo deberìa ser este lugar. Un primer enfoque plantea que el museo debe dedicarse a resaltar la figura de la Pola, por lo que desechan cualquier elemento moderno que distraiga y vedetice su imagen. Construir nuevos espacios, baños, tiendas; incorporar elementos tecnològicos novedosos como sala de proyecciones, salas interactivas para adultos y niños no corresponde al sentido de un lugar considerado emblemàtico de Colombia.

Museo Nacional-Sala Memoria y Naciòn

Un enfoque diferente considera que "el concepto de museo ha cambiado a lo largo del ùltimo siglo: de un recinto  con objetos antiguos donde se mostraban obras de arte de pintura y escultura exhibidos para pùblicos, a lugares de circulaciòn de conocimiento. A partir de las dècadas del cincuenta y sesenta del siglo XX esta concepciòn se ampliò, y de ese modo al circuito pudieron entrar disciplinas como la fotografìa y el diseño, pero tambièn el video, el cine, la arquitectura, el cine la literatura, la danza y hasta lo indefinible, amparado todo por la flexibilidad estètica y mental que supuso el arte contemporàneo"(Arcadia, Museos reimaginados, Esteban Duperly Medellìn).

Museo del Oro

Los nuevos museos "estàn siendo impulsados hacia un nuevo cambio. Esta vez se les plantean dinàmicas que los inducen a expandirse, pero no en lo que toca al tipo de objetos o disciplinas que se permiten guardar o exhibir, o en el tañaño de sus edificios, sino en lo que refiere a las comunidades que los rodean, a los territorios donde operan y, sobre todo, a la funciòn que les prestan -o deben prestarles- a sociedades cada vez mas necesitadas de espacios de encuentro".

Explora, Medellìn

Durante dècadas las personas que dirigieron   la Casa de la Pola cumplieron  funciones de guìas y celadurìa. No hubo de parte de las administraciones de turno el interès por convertir este sitio en un lugar valioso para exaltar nuestra tradiciòn històrica y turìstica.  Asì que jamàs imaginar eventos especiales, exposiciones, talleres o cualquier otra actividad encaminada a crear "tejido social", como se dice hoy en dìa.  Apenas el 26 de enero se realiza  un acto protocolario del natalicio de la heroìna y pare de contar. Ojalà que se nombre a una persona con formaciòn en gestiòn cultural y museìstica,  con un buen presupuesto y capaz de emprender actividades y proyectos para hacer del museo un escenario atractivo y generador de cultura.

Museo del Parque del Cafè

Anhelo tener en Guaduas un museo que sea el espacio de encuentro de la comunidad alrededor de  la cultura, la recreaciòn  y la educaciòn, lugar atractivo para turistas de Colombia y del mundo, un lugar en el que sea posible interactuar con presentaciones audiovisuales, asistir a exposiciones de arte, artesanìas, talleres, cursos, mùsica, cine, teatro. 

Un lugar del cual sea triste salir. Y al cual siempre se anhele volver. 

sábado, 26 de agosto de 2017




LA CONCIENCIA DEL MOMENTO PRESENTE


Los seres humanos sentimos admiración por las costumbres de grupos humanos distintos del nuestro. Por ejemplo, la capacidad infinita del pueblo estadounidense para  asimilar los cambios socio económicos y culturales que allí se suceden a velocidades alucinantes, la sabiduría de las culturas negras e indìgenas del Pacìfico colombiano para armonizar sus vidas en sana convivencia con el entorno. Steve John Powell publicó en BBC NEWS  un artículo, "La habilidad japonesa copiada por el mundo", en el que describe aspectos muy propios de la sociedad japonesa. Por ser Japón  una cultura por la cual he sentido especial fervor, voy a compartir con mis lectores algunos de sus planteamientos.


El gesto simple de tomar una taza de té, adquiere dimensiones especiales en Japón. La ceremonia del té "celebra el hecho de que este momento con esta persona en este lugar nunca volverá a suceder". Así, el ritual expresa  lo irrepetible de los actos humanos.


El haiku, la forma poética mas breve del mundo, capta la singularidad de un instante, la percepción de un fenómeno, la iluminación. En 17 sílabas y acudiendo a imàgenes de la naturaleza y de las estaciones, Mokkoku escribió:
De la red recièn izada/ gotas de luna.


Una celebración especial: cuando florecen los cerezos, hay fiesta. Las familias, los amigos acuden a los parques, a los bosques, a las avenidas a presenciar la maravilla de la floración de los cerezos, cuyo sentido alude a lo efímero de la vida. Bellos, los cerezos mueren pronto, por lo que hay que disfrutar ese momento, único e irrepetible: "lo transitorio forma el sentido de la belleza de los japoneses, dijo el predicador y diseñador de jardines zen,  Shunmyo Masuno".


La transitoriedad se celebra de muchas maneras en Japón, tales como la observaciòn lunar. " Tú no puedes dejar de admirar un país que reserva una noche especial en septiembre para contemplar la luna llena. O que celebra espléndidos festivales para agradecer a objetos inanimados el trabajo realizado, incluyendo todo, desde viejos cuchillos de cocina hasta agujas de coser usadas".

El "shisa kanko es un ejercicio de prevenciòn de errores que los empleados de ferrocarril han venido practicando por mas de 100 años. Los conductores señalan las cosas que necesitan revisar y luego las nombran en voz alta mientras realizan la actividad, un diálogo con ellos mismos para asegurarse de que nada se pase por alto". De esta manera, ellos logran, de acuerdo con un estudio reciente, 0.38% de errores por cada 100 acciones, en vez del 2.38% cuando no se realiza el shisa shanko".


La conciencia del momento presente ha formado parte esencial de la vida de los japoneses. "Incontables aplicaciones prácticas gobiernan todos los aspectos de la cotidianidad, todos diseñados para ayudarte a "estar en el ahora". En el colegio, los días comienzan y terminan con una breve ceremonia, en la que se intercambian  saludos y se anuncian los eventos del día. Antes de cada clase, profesores y estudiantes se ponen de pie, se inclinan  y se dan las gracias. Y antes de empezar las clases, se les pide a los alumnos cerrar sus ojos para enfocar la atención".


Cuando alguien en Japón dice Otsukaresama, que significa"estás cansado",  está agradecièndole a alguien  por la labor realizada. Y es usual observar en fábricas y oficinas a los trabajadores realizando estiramientos antes de empezar su labor. Estas prácticas buscan centrar el interès en  todo aquello a lo que nunca dedicamos nuestra atención: "Ellas te ayudan a a mantenerte conciente de de lo que estás haciendo durante el día, mejor que andar saltando de una hora a la otra en autopiloto, esperando solo  el momento de irse a casa". No sobra decir que la atención plena forma parte de la tradición budista zen.


La riqueza y variedad de las culturas nos aportan elementos valiosos para aprender a vivir con plenitud, a fortalecer la resistencia ante las dificultades inevitables, a apreciar la vida desde el asombro y el deslumbramiento, a valorar  la naturaleza y la belleza de experiencias colectivas motivadas por la solidaridad y no por el consumo.

sábado, 19 de agosto de 2017







DISTANCIAS EMOCIONALES-DISTANCIAS GEOGRÁFICAS

(El título lo tomé de Séptimo Arte, columna de Juan Carlos González en El Tiempo)

Se viaja siempre con diversos propósitos: como una búsqueda interior o por el afán de visitar nuevos lugares, desplazarse a sitios en busca de mejores  condiciones de vida o escapar de la rutina y los miedos. La vida como tránsito, el eterno peregrinar por lugares en donde procuramos echar raíces, asentarnos y adaptarnos a los ritmos y los tiempos de culturas nuevas. La vida se parece así a un mapa con los puntos de llegada y salida, las líneas que trazan los recorridos, las convenciones de montañas y valles, desiertos, selvas y ciudades, los colores del amor y el desamor, los logros y los fracasos.


En el discurrir por los lugares, fijamos las coordenadas afectivas, las carreteras emotivas, el tapete de los recuerdos y anhelos.  Vislumbramos entonces la imagen de esa jovencita, vecina y amiga de juegos que una tarde nos descubrió el sabor tentador de un beso.


A medida que avanzan los años, recomponemos nuestro inventario afectivo. Unos permanecen; otros, desaparecen. Las distancias afectivas se estiran y encogen por las circunstancias imprevisibles del tiempo. Sus medidas distan de parecerse a las distancias geográficas y nos complacemos con la cercanía de alguien que vive muy lejos. La memoria reclama para algunos el sitial mas cercano de nuestros afectos. Para otros, la imagen borrosa.


Tarde en la noche la mujer rememora con intensidad aquella ocasión en que por primera vez se desnudó para aquel que un día decidió marcharse sin decir adiós.   


De noche cuando me acuesto
no puedo cerrar la puerta
prque dejándola abierta
me imagino que volvés.
(Adriana Varela)