¿POR QUÉ HACEMOS LO QUE HACEMOS?
¿Podemos aseverar que el pasado no existe y que es posible vivir siempre en un presente sin nexos con el pasado? La lectura de "POR QUE HACEMOS LO QUE HACEMOS", del psicólogo social y autoridad mundial en la mente inconsciente, John Bargh, parece desmentir esta idea. "El instinto fundamental de la seguridad física es un poderoso legado de nuestro pasado evolutivo y ejerce una influencia constante sobre la mente, respondiendo a la vida moderna a menudo de maneras sorprendentes(como por ejemplo, influyendo sobre tu voto político)".
I. El pasado evolutivo
Sabido es que una estrategia infaltable en las campañas políticas consiste en promover la idea del miedo, miedo al cambio social, lo que nos hace mas conservadores. Un estudio de la universidad de California realizó un seguimiento a un grupo de niños de cuatro años durante 20 años "para ver qué actitudes políticas tomaban al llegar a la juventud. Los investigadores midieron los niveles de miedo e inhibición de los niños a la edad de cuatro años y luego, dos décadas después, evaluaron sus actitudes políticas. Y los que habían mostrado mas miedo e inhibición a los cuatro años tendían a sostener actitudes conservadoras a los veintitrés".
Menciona Bargh que durante la campaña electoral de 2016, "Trump calificaba habitualmente a sus rivales políticos de "asquerosos" (la vez mas famosa, cuando Hilary Clinton llegó unos segundos tarde a su podio durante un debate televisado con Bernie Sanders, porque tuvo que ir al servicio)". El asco es una emoción que procura evitar la enfermedad y los gérmenes. El asco y la fobia a los gérmenes son componentes altamente adaptativos de nuestra necesidad de estar a salvo, de protegernos a nosotros mismos y a nuestra familia de la enfermedad". Así pues, nuestras actitudes políticas están influenciadas por nuestro pasado evolutivo.
II. El presente oscuro: los automatismos.
Si el pasado oscuro es biológico, el presente oscuro es cognitivo. Aquí operan los sesgos, los hábitos, las rutinas mentales que creemos propias pero que funcionan como programas automáticos. El ser humano contemporáneo vive convencido de que decide, pero la mayor parte del tiempo simplemente responde.
El priming(proceso por el cual un estímulo previo —una palabra, una imagen, un olor, un tono emocional— activa redes inconscientes de memoria que influyen en cómo interpretamos o respondemos a estímulos posteriores) , los heurísticos( Un heurístico es un atajo mental que el inconsciente utiliza para tomar decisiones rápidas sin analizar toda la información disponible. Son reglas simples que funcionan la mayor parte del tiempo, pero que también generan sesgos), la presión social, la economía de la atención: todo ello configura un paisaje donde la libertad se vuelve un espejismo amable. Compramos sin saber por qué, opinamos sin haber pensado, reaccionamos antes de haber sentido. El presente oscuro es el reino del piloto automático, ese modo de existencia donde la conciencia llega tarde a su propia vida.
Y sin embargo, es también el territorio donde aún es posible intervenir: desautomatizar, cuestionar, ralentizar, abrir un espacio entre estímulo y respuesta. El presente oscuro es oscuro, sí, pero no impenetrable.
El presente oscuro nos exige vigilar nuestros automatismos.
El futuro oscuro nos obliga a defender la agencia humana en un mundo de predicción.